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02-01-2012 |

Notas y Entrevistas - Musica para chicos

Y que sigan las rondas

Pro Musica para Niños Rosario sostiene desde hace más de cuarenta años una línea de trabajo: dar sonido desenchufado a un cancionero tradicional, cuidadosamente elegido para niños. Como trovadores de otro tiempo, ellos andan por los escenarios llevando música y saberes que sólo las canciones de corazón sencillo pueden transmitir.

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Por Gabriela Baby



Con más de quince discos editados y una trayectoria de conciertos alrededor de todo el mundo, Pro Musica para Niños Rosario es una agrupación de ocho músicos cuya propuesta se caracteriza por un enfoque particular de lo musical. Por un lado, proponen un repertorio de canciones tradicionales, que interpretan con el acento puesto en el despliegue coral y en la utilización de instrumentos antiguos. Por otro lado, sus espectáculos están orientados al aprendizaje. Y aunque todo esto podría ser serio y solemne, la apuesta más fuerte de Pro Musica reside en el juego, las adivinanzas, las danzas compartidas por padres, abuelos y chicos.

Entre ensayos y alumnos, Sandra Álvarez, vocera de la banda, cuenta algo de los entretelones del trabajo de Pro Musica para Niños y ofrece también una perspectiva posible sobre la enseñanza de música para los más chicos.

¿Podrías definir a Pro Musica para Niños?

Pro Musica para Niños es un grupo de adultos que hacemos música para chicos y que mantiene una característica de lo que es Pro Musica de Rosario: respetamos los timbres antiguos, por llamarlos de alguna manera, es decir, usamos timbres diferentes a los actuales. A nivel musical, a nivel color, el resultado es muy diferente porque se usan instrumentos de la Edad Media, Renacimiento y Barroco. Este es el sello de Pro Musica.

¿Cómo arman el repertorio?

Nuestra propuesta está basada en un repertorio de canciones tradicionales de todo el mundo. Canciones que pasan de generación en generación y cuya autoría se desconoce. Aunque también nos tomamos algunas licencias: por ejemplo, hicimos hace poco en un espectáculo un pequeño homenaje a María Elena Walsh, porque se trata de María Elena, es decir, de una artista actual pero de gran calidad y con canciones que podemos y queremos interpretar.

¿Qué instrumentos utilizan?

En Pro Musica para Niños utilizamos instrumentos antiguos y hacemos música tradicional, canciones con las que se hacen rondas, algo que acá se está perdiendo. Ahora es muy raro ver chicos jugando en ronda, aunque hemos estado de gira en algunos países en donde la ronda sigue vigente, intacta. Y la ronda implica compartir. Entonces, la idea del conjunto es rescatar la capacidad de cantar a partir de un juego, de una ronda, y que los chicos puedan hacer su propia versión, jugar con las canciones. Porque ahora todo está servido en bandeja: el chico no hace variaciones, porque todo está dado y si te salís de esas reglas, está mal. En cambio, nosotros proponemos variaciones, exploración.

¿Por qué crees que la ronda o los juegos grupales con canciones han caído en desuso?

Hay tantas cosas que hace no tantos años atrás estaban vigentes y se están perdiendo. No sé a qué se debe. Quizá sea la tecnología, que nos ha dado cambios que no son favorables… los chicos quizá son más individualistas: tienen su compu, su telefonito. Nosotros proponemos otra cosa: jugar grupalmente en un espectáculo creado para toda la familia.

¿Cómo son los espectáculos?

Nosotros llamamos a nuestras presentaciones “conciertos didácticos”. Porque no hacemos teatro ni actuación –aunque alguna pequeña situación quizá se plantea en algunos temas-. La idea general de la propuesta es que el chico esté en un concierto. Un concierto muy especial porque es participativo, para que participe toda la familia. Por eso integramos a los papás en las actividades. Y siempre hay mucho canto. Por ejemplo, mientras los chicos cantan algo, los papás cantan otra frase – y llevan la voz más grave- y las mamás otra, porque tienen un registro más agudo, o ayudan a los chicos porque tienen el mismo registro. La idea es que padres y abuelos compartan las canciones. Y como se trata de canciones tradicionales, en general, las conocen.

¿Cuál es el objetivo de este tipo de conciertos?

Nosotros pretendemos que el chico -y el papá también- se vayan de nuestro concierto con algo nuevo, con algo que aprendió, con algo que le llamó la atención: puede ser el timbre particular de un instrumento… o, a lo mejor, aprendió a hacer un canon. Todas las ideas que ponemos en los espectáculos son para escuchar y para participar: la idea es que el chico aprenda jugando y juegue aprendiendo.

Abuelos, tíos, padres y chicos: todos cantan, todos bailan. Tal como ocurre sobre el puente de Avignon, uno de los temas que suele tocar la orquesta, y tal como ocurre en las situaciones ideales de fiesta compartida.

¿Cuáles son los instrumentos que utilizan?

A cada presentación llevamos de todo. ¡Son muchas valijas! Tenemos ‘violas da gamba’ que son una familia entera de instrumentos. Las ‘violas da gamba’ se parecen a los violines, pero son diferentes porque tienen 6 cuerdas y trastes. Además, se tocan entre las piernas, por eso se llaman ‘da gamba’. Hay de muchos tamaños. Tenemos flautas dulces renacentistas, cromornos también, un instrumento de lengüeta que tiene un sonido muy nasal (se tapa la nariz y dice que así suenan los cromornos), bombarda, antecesor del oboe. También tenemos mucha percusión: bombo y toff árabe, por ejemplo, que son los preferidos de los chicos. Aunque, en realidad, todos son preferidos.

¿Por qué crees que Pro Musica para Niños sigue gustando, en esta era del rock y lo electrónico?

Porque es diferente, justamente, y muy sencillo. Nosotros no usamos nada electrónico. Y además, los ritmos son absolutamente diferentes. Hacemos, por ejemplo, una danza renacentista. La introducimos a partir de una adivinanza, que nos sirve de excusa. Yo creo que a los chicos se les puede mostrar todo tipo de música: ellos no tienen prejuicios. No les importa si es rock o si se utiliza un teclado súper sofisticado. Y creo que mientras esté bien hecho y tenga calidad, vale. Porque les estás dando algo que vale la pena que entre en su orejita.


APRENDER MÚSICA

¿Cómo integran el aspecto didáctico en las presentaciones?

Tratamos de que los chicos se vayan con cuestiones musicales en la cabeza. No sólo que vayan a escuchar canciones y bailen por bailar. Los chicos se mueven naturalmente, escuchan canciones y si les resultan agradables y pegadizas, naturalmente bailan. La idea nuestra es que además de bailar, cada chico sepa qué está haciendo, porque estás haciendo el eco rítmico con las palmas, o estás haciendo una coreografía de baile que tiene que ver con la imitación de un acento o de un ritmo determinado. O a lo mejor estás siguiendo con el baile o con las palmas un fraseo de una línea melódica que se está cantando o que se está tocando. La excusa para hacer todo esto son los juegos: adivinanzas, voces… a veces pedimos que nos ayuden a cantar a nosotros o hacemos una puesta en escena: como que a alguno de nosotros no le sale algo y pedimos ayuda. Pero sin demasiado teatro, porque no somos actores. Somos músicos.

Muy diferente a la hora de música. ¿Cómo pensás que debería ser la hora de música de la escuela?

Está bueno que la clase de música sea una clase para disfrutar de la música. Porque la música es expresión y en los chiquitos es juego. Y los contenidos vienen a partir del juego, y se van incorporando de a poquito. Y me parece que es muy importante cantar, siempre cantar. Porque cantar es expresarse, es sacar de adentro cosas que uno tiene. Cada uno canta distinto, además, porque todos somos distintos. Y si el chico no puede, no le sale o se siente inhibido, es importante que la maestra a cargo lo oriente para que el chico logre cantar. Porque los desafinados no existen. El hecho de ser afinado o desafinado no es innato, es mentira que el que es desafinado no tiene más remedio que bancársela. Esa idea es terrible. El desafinado es, por lo general, desatento. Entonces, si un maestro lo orienta hacia dónde tiene que poner la atención, el chico empieza a entonar. El hecho de cantar tiene que ver con los estímulos, y se ven claramente en los chicos los estímulos que vienen de la casa: si en casa se escucha música, se juega con la voz y hay cierta atención puesta en la música, el chico recibe todo esto y lo incorpora de manera natural. Pero si en casa la música es algo relegado, va a estar relegado siempre.

¿Y qué cantar con los chicos?

Canciones que pueda afrontar con su registro vocal. El registro vocal de un niño es pequeño, entonces no se le pueden dar cosas que lo excedan. Eso, a nivel técnico y a nivel relato, que sean cosas que al chico le resultan atractivas, porque dice esa letra y se genera en su cabeza una historia, ciertas imágenes. Como cuando leen un cuento o una novela. Importa que cante y también qué canta.




Juguemos en el bosque

Editado en diciembre de 2010, Juguemos en el bosque es la última producción discográfica del conjunto Pro Musica para Niños Rosario. Siguiendo con su línea de trabajo, en el disco se pueden encontrar 21 tracks entre rondas y canciones tradicionales y una versión de “Manuelita, la tortuga”, de María Elena Walsh.

Participaron en el disco: Débora Abecasis (soprano): flautas dulces, flauta travesera, cromornos, percusión. Sandra Álvarez (soprano): percusión. Ernesto Bianchetti (tenor): percusión. Franco Giglione (bajo): viola, viola da gamba, bajo eléctrico, guitarra, cromorno, percusión. Carolina Helman (contralto): flautas dulces, cromornos, acordeón, violas da gamba, bajo eléctrico, cuatro, charango, zanfoña, percusión. Susana Imbern (contralto): bombarda, flautas dulces, cromornos, Rauschpfeife, percusión. Ariel Mamani (bajo): guitarra, tiple, bouzouki, mandolina. Manuel Marina (tenor): flautas dulces, flauta travesera, cromornos, violas da gamba, guitarra, percusión. Colaboradoras: Paloma Gallardo Lescano (niña soprano) y Luciana Pini (niña mezzosoprano), ambas integrantes del Grupo de Niños del Coro Estable de Rosario (dir. Sandra Alvarez).




Planeta Pro Musica Niños

En 1962, Cristián Hernández Larguía fundó el Conjunto Pro Musica de Rosario, un ensamble vocal e instrumental dedicado con exclusividad a la música antigua. El grupo se dedica desde entonces a la investigación e interpretación de música barroca, renacentista y medieval.

En 1969 nació Pro Musica para Niños Rosario, grupo compuesto por ocho integrantes del Pro Musica Antiqua que, organizado con el objeto de alentar la formación musical desde la temprana edad, realiza espectáculos didáctico-musicales para niños.

Sandra Álvarez es integrante del grupo Pro Musica para Niños. Tiene voz de soprano y toca percusiones. Sus compañeros son Susana Imbern (que está desde la fundación de la agrupación), Franco Giglione, que es segunda generación de integrantes de Pro Musica, Carolina Helman, Manuel Marina, Débora Abecasis, Ernesto Bianchetti y Ariel Mamani.

Pro Musica para Niños tiene 15 discos editados y ha realizado presentaciones en los principales centros culturales de nuestro país y también en Brasil, Chile, Uruguay, Perú, Colombia, México y España. En 1972 se creó el Instituto Pro Musica de Educación Musical, con sede en Rosario, organismo dedicado a la educación musical de niños, jóvenes y adultos.

Más info: www.promusicarosario.org.ar


 

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