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01-07-2009 |

Notas y Entrevistas - Musica para chicos

Un mundo de canciones

En el comienzo de los festejos por el cumpleaños número 25, Los Musiqueros –Teresa Usandivaras, Julio Calvo y Pablo Spiller- estrenan nuevo espectáculo y adelantan su nuevo disco.

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por Marisa Rojas


El MOMUSI (Movimiento de Música para Niños) inauguró este año un nuevo ciclo de conciertos. Y los primeros en tocar fueron Los Musiqueros. Planetario compartió con ellos la función y, música mediante, charlamos sobre todas las novedades del grupo. Nuevo espectáculo, nuevo disco y nuevo ‘musiquero’.

“Yo venía tocando con Teresa desde hace unos años en su quinteto de música latinoamericana así que ya nos conocíamos bastante y cuando necesitaron, con Julio, un nuevo miembro para Los Musiqueros (porque Beto Caletti decidió dedicarse a sus propios proyectos), me llamaron. Ahí tuve que aprender rápidamente, por ejemplo, a tocar todos los instrumentos, porque yo venía solo con la guitarra. Fue un aprendizaje muy importante aprender a tocar todos los instrumentos, y más los que fabrica Julio: el bicordio, el chancletófono, el globinete… La verdad es que estuvo buenísimo. Como músico te abre un montón de puertas perceptivas que cuando uno está abocado a un solo instrumento no las tiene”, cuenta el joven Pablo Spiller.

Los instrumentos no convencionales, de fabricación casera, hechos con latas de dulces, con tubos de pvc, con globos de cumpleaños, con chancletas, son una marca registrada de Los Musiqueros. ¿Cómo y por qué decidieron alguna vez comenzar a fabricarlos?


Julio Calvo: El motivo por el que decidimos construir esos extraños instrumentos no fue uno sino varios en realidad. Primero, y personalmente, hay una cosa básica que a mí me sale espontáneamente, que es jugar. Y hacer esos instrumentos es un juego, me divierte. La otra cosa es que desde el inicio de Musiqueros con Tere nos importaba mucho que los pibes sintieran que la música estaba con ellos, ni siquiera que sintieran que estaba cerca, sino en ellos. Porque la música está en todos y en todos lados. Nuestra idea era quitar toda esa cosa de los músicos ubicados allá, en un aparte especial, como personas con oído, con facilidades, etc. Entonces, una de las tantas cosas que se nos ocurrió fue que tocando con instrumentos de confección casera, o sencillamente con objetos de la vida diaria que no los modificábamos sino que eran transformados en el uso, era una de las tantas posibilidades de decirles a los pibes que la música estaba cerca y que se acercaran y se metieran.

¿Qué otro objetivo tenían en el comienzo de esta historia de hacer música… para chicos?


Teresa Usandivaras: Siempre nos interesó trabajar con seriedad, y con calidad. Porque así como en otros aspectos de la cultura infantil, también en lo que tiene que ver con la música muchas veces se descalifica lo que se hace, y con la música se hace esto desde el mismo escenario. Cosas como eso de que los niños no entienden mucho así que el sonido no importa, por ejemplo. Nosotros hacemos música para chicos desde lo mejor que tenemos y lo mejor que podemos. El que sea para chicos no tiene que ver con hacerlo más o menos, tiene que ver con las letras, con qué decimos y cómo lo hacemos, con propuestas de participación.

Hablemos del repertorio musiquero. Se han caracterizado, también, por tocar muchos y variados ritmos, especialmente latinoamericanos y africanos, ¿sigue siendo igual esto? ¿Cómo se incorporan las canciones propias?


Julio: Yo escribo poco. El repertorio en general está conformado por el repertorio tradicional de todo el mundo. Es cierto que en una época estábamos más abocados a lo americano y a algunas cosas africanas, pero hoy día tenemos canciones de España y melodías de Irlanda, entre otros países, por ejemplo. Y también música compuesta por pibes en talleres de música. Y sí, hay muchas canciones de Tere, muchas de nuestro antiguo compañero Beto Caletti, algunas poquitas mías, otras de Tomás Nelson y de Luis Pescetti, y ahora también canciones de Pablo.

Pablo, ¿cuál era y cuál es tu experiencia como compositor?


Antes de Musiqueros mi experiencia como compositor de música para niños era muy poca. Yo hago música desde los siete años y siempre compuse, aunque para mí la imagen de la música era cantar canciones. En mi familia hay muchos músicos y a mí me encantaba de chico verlos cantar. Jugando a cantar compuse canciones. Pero hasta ahora no me había dedicado a la música para niños, recién con el grupo y con este nuevo espectáculo, Mirlitón (ver Un estreno…), podría decir que debuto como compositor de música para chicos, también.

Julio, Tere, ustedes que son miembros fundadores de esta historia, ¿pueden contarnos el por qué de esta ampliación a la música del mundo?


Julio: En realidad, no es que dijimos a partir de hoy hacemos esto y no lo que hacíamos antes. Sencillamente fueron apareciendo de modo relativamente casual algunas músicas que nos interesaron. Ya había una canción de cuna irlandesa en el tercer disco, Canciones Colgantes. Pero, de buenas a primeras, empezamos a encontrar material sumamente interesante como “El canto del Panadero” que es híperespañol y no le hemos cambiado ni una coma. En realidad, lo único que hicimos fue juntar dos jotas tradicionales de Castilla que se tocan con las manos y decidimos meterlas en escena que es algo que no habíamos hecho antes. No hubo una cosa orgánica, sólo que nos gustaron las canciones. Ese siempre ha sido el límite, tocar y que nos guste.

En todos estos años de historia han llevado su música por el país y por muchos otros países vecinos, ¿cómo ha sido viajar durante tanto tiempo por Latinoamérica, qué experiencia y observaciones les permite contar esto hoy?


Julio: Ciertamente, hemos estado en muchísimos lugares. En México, en Chile, en Colombia, en Perú, en Brasil, en Uruguay…


Teresa: Yo sé donde no estuvimos, porque es más fácil decir donde no estuvimos; en Ecuador, Paraguay, Bolivia y Venezuela no estuvimos, en el resto de Latinoamérica sí. Incluso a México tenemos la fortuna de ir con mucha asiduidad. Y en todo este tiempo de estar girando yo siento como una continuidad de entusiasmo y vitalidad con el público. Van cambiando las generaciones, nos han visto chicos que ahora son padres y traen a sus hijos y nos han visto padres que ahora son abuelos y vienen con sus nietos. Lo que cambió es la edad del público, antes en los espectáculos infantiles veías a chicos de doce o trece años que hoy ya son preadolescentes y acá en Buenos Aires al menos ya no vienen a este tipo de shows.

¿Igual situación se observa en otros países de Latinoamérica?


Julio: Hay una cosa que hay que aclarar: uno conoce más al público de acá porque toca mucho más seguido, por lo cual el promedio de edad de los espectadores, por ejemplo, es mucho más fácil de establecer. Poniendo esa salvedad, una cosa que aparenta suceder en México y que a mí me asombra es que los niños allí son niños por más tiempo.


Pablo: Yo lo que he observado, en el mucho menor tiempo que tengo de viajar siendo un Musiquero, es la diferencia entre cuando estás en una ciudad importante, por ejemplo en Lima, y cuando tocás en pueblos pequeños. En las grandes ciudades de Latinoamérica la gente que nos ve es parecida al público de acá. Aunque es diferente en sí, la respuesta es parecida; en cambio, cuando uno se va a tocar a algún pueblo del interior de estos países, el público es más parecido al del interior de Argentina. La recepción es distinta y es otro el código del diálogo.


Julio: Otra cuestión que hemos observado mucho es la relación de los niños con la música, más allá de la música en escena. Por ejemplo, en Brasil el promedio del brasileño es extraordinariamente musical. Y en Colombia también hay una riqueza musical enorme.


Teresa: Y eso no tiene tanto que ver con la cantidad de años de los espectadores sino con el tipo de relación con la música en ese país y lo incentivado que está cada público.


Julio: Sí, eso es notable. La sensación que uno tiene es que todo tu público es capaz de subirse y tocar con vos. Es decir, que todos pueden cantar y tocar, algunos mejor, otros peor, pero que tienen la disposición, que no tienen ninguna inhibición y que para ellos la música es natural.

¿Y cuál es la situación en Argentina? ¿Se observan niños igual de predispuestos a la música?


Teresa: En Brasil y en Colombia yo siento que hay como una educación musical que es parte de la vida cotidiana. Aquí nuestra educación ha sido tradicionalmente distinta. Aunque ahora en realidad se está haciendo mucho más hincapié en la parte rítmica.


Julio: La diferencia es que en Colombia, en Brasil, en Cuba, la educación musical es inherente a la vida, no es que tenés que ir a la escuela para aprender a tocar o a cantar. La música está ahí, cerca, al lado, es parte tuya.

Uno de los objetivos que, según mencionaste antes, fueron parte de los orígenes de Los Musiqueros…


Julio: Exactamente. ¿Y sabes dónde tuvimos la experiencia palpable de ese sentir acá en Argentina? En Santiago del Estero. Fuimos a hacer un concierto hace muchos años, estaba lleno de pibes y maestros de un colegio y cuando terminó la presentación no se movía nadie, nosotros no entendíamos nada. Hasta que un profesor se acercó y nos preguntó: “¿Los changos pueden tocar?” ¡Y hubo una hora más de concierto! ¡Y tocamos todos!



Un estreno nacional y a lo grande


Además de esos raros instrumentos caseros, también las presentaciones en los escenarios poco convencionales han signado el camino recorrido por Los Musiqueros en sus veinticinco años de historia. Para el grupo siempre fue muy importante que los espectáculos fueran, en términos de producción, austeros, de forma tal que pudieran trasladarse a todos lados. Pero, en el cumple 25, y sin abandonar la idea de girar con su música, Los Musiqueros, se visten de fiesta.


“El desafío era vestir a nuestro espectáculo que siempre fue, por decisión propia, ‘sencillo’, porque lo que queríamos era que pudiera ir absolutamente a cualquier lado: salas importantes, plazas, barrios humildes. Por eso, queríamos para este festejo vestirnos del mejor modo posible, engalanarlo con vestuario, con iluminación, con escenografía; con todo lo que pudiéramos sumar a la poesía musical de Los Musiqueros. Y poder hacerlo en la sala mayor del Teatro Nacional Cervantes, estrenar en la Guerrero para hacer temporada todo este año y en el 2010 girar con la misma propuesta por todo el país es realmente una felicidad”, cuenta Julio Calvo.


El nuevo espectáculo se llama Mirlitón y cuenta con libro y dirección de Javier Margulis, sobre una idea de Los Musiqueros. Incluye canciones, de todos los ritmos y de todos los tiempos –no faltan los clásicos del grupo y hay también nuevas melodías (y, en breve, ¡habrá disco nuevo!)-, también hay bailes y para los espectadores una linda y grata sorpresa… hacia el final, para festejar el cumpleaños musiquero todos juntos. También participan, junto a Teresa, Julio y Pablo, Ana Barletta y Carmen Kohan, actrices-titiriteras.


Mirlitón. Teatro Nacional Cervantes. Sala María Guerrero. Libertad 815. 4815-8883/6.
Sáb. y dom. 16 hs. (Estreno 08/08) $ 25.
Para escuelas –con desc. y reserva previa al 4815-8883/6 int 137-: jueves 14:30 hs.

 

 

Planeta Musiqueros

Los Musiqueros son un grupo que con instrumentos tradicionales y otros nada convencionales y de fabricación casera, interpreta música del mundo para que canten y jueguen chicos y grandes. Los Musiqueros tocan chacareras, zambas, tangos, candombes, carnavalitos, sambas, canciones del África y melodías de cuna, entre otros muchos ritmos. Y a todos los interpretan, fieles a sus orígenes, jugando. Porque esta historia comenzó cuando a principio de los años ochenta Teresa Usandivaras –que además de compositora y directora de coros escolares es antropóloga e investigadora-, grabó el disco Juguemos a cantar. Desde entonces, hubo cuatro discos más –Con todos los ritmos, Carí caracuá (Premio ACE 1996 a la canción infantil), Canciones Colgantes y Pequeño romance de barrio-, formalmente presentados por Los Musiqueros: Teresa Usandivaras y Julio Calvo –profesor de música y conductor de radio-, junto a Tomás Nelson en los comienzos, Omar Montes y Ariel Goldenberg en otros dos momentos, Beto Caletti hasta hace un par de años atrás y, recientemente, Pablo Spiller.


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