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01-04-2003 |

Crianza - Madres y Padres

Pediculosis, un problema que vuelve año tras año

Con el comienzo de las clases, empezaron otra vez los problemas con la pediculosis. Cientos de productos se ofrecen en el mercado para combatir esta plaga, con distinto grado de efectividad. Pero el método más efectivo sigue siendo el más antiguo. Pasando el peine fino tres veces por semana se eliminan todos los piojos y liendres de la cabeza y se evita la reinfestación.

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Por Ariel Saidón



Los piojos, esos pequeños bichitos que preocupan tanto a las mamás, conviven con el hombre desde hace siglos. Aparecen registrados en el Antiguo Testamento como una de las siete plagas de Egipto. En la Vieja Europa, muchos hombres y mujeres de la alta sociedad, afeitaban sus cabezas y usaban pelucas para evitar la infestación.

Sin embargo, no siempre fueron combatidos como una plaga sino que, incluso, tuvieron cierto carácter simbólico en el marco de rituales de amor, afectividad y reconocimiento mutuo. Por ejemplo, Los Aztecas le ofrecían piojos a Moctezuma como demostración de respeto; en el norte de Siberia las mujeres jóvenes les arrojaban piojos al hombre elegido en señal de amor; y en Tonga, el sacar y comer los piojos de uno de sus parientes era un signo de deber familiar.

Pero, más allá del valor que le hayan otorgado las distintas culturas a lo largo de la historia, lo cierto es que la pediculosis es un problema sanitario presente en todo el mundo y es la causa más frecuente de las piodermitis del cuero cabelludo. Las múltiples lastimaduras, el prurito y las escoriaciones de rascado, sumado a la cantidad de bacterias que trasladan los piojos abonan el terreno para las infecciones.

Según la Asociación Argentina de Lucha contra la Pediculosis, la falta de información, la utilización de terapias incorrectas e incompletas, la creencia de que el problema fue controlado varios años atrás y la reacción de algunos individuos que consideran a la pediculosis una enfermedad vergonzante son los factores más importantes que contribuyen a aumentar la cantidad de contagios.


Contagio, tratamiento y prevención

No saltan, no vuelan, pero caminan a una velocidad de 23 cm. por minuto. Pueden estar hasta 48 horas sin alimentarse por lo que es probable encontrarlos en cualquier elemento que haya estado en contacto con los cabellos, caminando por la casa, el colegio o nadando en el agua de las piletas de natación.

Sin embargo, como afirma Sofía de Rose, directora de la asociación, “es importante destacar que el colegio no tiene piojos, sino que estos bichitos van del colegio a casa y de casa al colegio en la cabecita de los alumnos infestados”. Es que, cuando el piojo está fuera de su hábitat y ve una cabeza, rápidamente se dirige hacia ella en su afán de volver a alimentarse con la sangre del cuero cabelludo.

Frente a una infestación, la recomendación de los especialistas es “una exhaustiva remoción de piojos y fundamentalmente de las liendres, ya que si llega a quedar alguna no se corta el ciclo evolutivo del parásito”. Del mismo modo, recomiendan la revisión a todos los integrantes de la familia para, de esa manera, evitar la reinfestación. La técnica de remoción es la de pasar el peine fino (con el menor espacio interdental posible) y la utilización de productos especiales no tóxicos.

Para mantener la cabeza libre de estos bichitos De Rose sugiere pasarse el peine fino todos los días o, al menos, tres veces por semana. Y luego, limpiarlo con shampoo o jabón líquido y un cepillo de uñas a fin de sacarle la mayoría de las liendres que queden entre los dientes del peine.

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