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01-08-2010 |

Notas y Entrevistas - Musica para chicos

Melodías para la aventura

La Banda del Musiquero Loco demuestra que cuando la música para chicos es divertida, plural y de calidad puede serlo también para papá, mamá, los abuelos, las maestras y hasta los tíos más rebeldes. Mientras preparan un show en La Trastienda, que se presenta el sábado 30 de octubre, repasan su historia hasta llegar a "Travesura Espeluznante", su último disco.

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por Marisa Rojas


La Banda del Musiquero Loco nació en 1997 de la mano de Mariela Chintalo y Diego Dubarry. Actualmente, ambos lideran el proyecto que creció y alberga a otro montón de artistas, no sólo músicos. “Somos una banda de gente trabajando. En lo musical, cuando tocamos en lugares chicos tocamos solos con Diego, como en los comienzos, cantamos los dos, él hace los teclados y yo toco el saxofón; y cuando tocamos en lugares más grandes y la infraestructura da para una formación mayor, lo integramos a Sergio Giordano en la batería. Sergio es muy joven, tiene diecinueve años y toca súper bien. Digamos que tenemos una formación adaptable que ampliamos o achicamos de acuerdo a los espacios. Pero decía que somos un montón porque trabajamos con mucha gente a la hora de armar cada producto artístico que es como nosotros consideramos a cada disco. No hacemos un producto comercial, hacemos un producto artístico, esto significa que hay muchas disciplinas con las que trabajamos en cada disco, en cada show: mezclamos comunicación, poesía, música, arte, fotografía, puesta en escena. Y eso porque nos gusta el movimiento artístico, porque para nosotros la música y el arte en general transforman”, explica Mariela, café de por medio, en un bar de Villa Urquiza donde charla con Planetario mientras Diego, su compañero, cuida en la casa a Valentino, el hijo de ambos.

¿Cómo fueron los comienzos? Ustedes son músicos profesionales y cuentan con una trayectoria importante acompañando artistas claves del rock nacional...


Empezamos juntos. Ambos trabajamos con Charly García, con Celeste Carballo, tocamos con Sui Generis, entre otros, y juntos también armamos este proyecto. Un día conseguimos un crédito, encontramos un PH con un sótano fantástico en Villa Urquiza y decidimos armar nuestro propio estudio –y dejar de molestar a los vecinos del departamento donde vivíamos con las clases que yo daba de saxofón, además-. Todos nuestros discos los hemos editado allí, en el sótano de Urquiza.

¿Pero quién de los dos es “El Musiquero Loco”?


Jajaja!!! Ese nombre lo elegimos juntos pero aprovecho que Diego no está para contar a qué se debe. Resulta que cuando era chiquito, Diego se había armado como una correa y andaba siempre con su guitarra y su flauta colgando del cuello, entonces los chicos del colegio, que pensaban que eso era ridículo, lo gastaban y le decían “el musiquero loco”. Un día, al principio, hicimos un tema que se llamó “Las zapatillas del Musiquero Loco”, y cuando en el año 2002 nos ofrecieron el primer contrato discográfico con Epsa Music y tuvimos que presentarnos con un nombre, elegimos ese. Nos gustó esa idea de un niño que es burlado por lo que en realidad es su don, su motor en la vida, y entonces aunque los demás lo gastan, él decide protegerlo, hacerse cargo y defenderlo.

Así como Diego, ¿también vos fuiste una “loca niña musiquera”?


¡Sí, definitivamente! Yo era una musiquera loca también. Ese mote que le pusieron a él también me puede cuadrar a mí; como a todos esos niños que están bailando y cantando ahora mismo en cualquier lugar, somos todos musiqueros locos. Mis padres me mandaron a una escuela en Ramos Mejia que tenía orientación en arte y en la que había una orquesta “para los más grandes”. Yo empecé iniciación instrumental ahí con la flauta dulce. Tenía dos amigas, Andrea y Vanina, y a las tres nos gustaba mucho tocar la flauta dulce; mientras los demás jugaban a la mancha, nosotras sacábamos canciones y andábamos con el flautín dando vuelta por el colegio. Un día, Adriana, mi profesora de música, decidió que entrara a la orquesta, aunque era chica todavía; en ese momento conocí el saxofón. Yo no quería tocar el saxofón, quería tocar la flauta traversa, porque todas las chicas lindas del secundario tocaban la flauta traversa en la orquesta, pero no había vacantes, entonces pedí el clarinete pero Adriana me dijo: “No, Mariela yo ya tengo un instrumento para vos”. Yo ni sabía lo que era un saxofón, pero ella pensó que era lo indicado para mí, y no se equivocó. Aunque en ese momento, tenía 8 o 9 años, no sabía que después en mi vida el saxofón iba a ser tan importante.

¿Diego se define como guitarrista, en el mismo sentido que vos como saxofonista?


Diego también estudió música desde muy chiquito, él empezó en el Collegium Musicum con la guitarra pero después pasó al piano y estudió ambos instrumentos, él es multiinstrumentalista en realidad. Lo cierto es que entre los dos armamos una dupla muy buena a nivel compositivo. Él representa la parte armónica y yo la melódica. Y ahora Valentino, nuestro niño, hace la rítmica, toca la batería. Somos papá, mamá y él, tocamos los tres juntos, en casa y en el escenario, si el lugar es grande y da para que él toque, se sube a los bises a tocar la batería con nosotros.

A propósito de los chicos y la música, tanto vos como Diego, han sido docentes de música. ¿Cuál es tu experiencia al respecto? A veces se discute si los chicos tienen que hacer iniciacion músical, si tienen que estudiar, si tienen que jugar a tocar música...


No tengo una posicion rígida en cuanto a lo que es la educación musical, sí me gusta pensar cada chico como algo único y tener siempre presente que lo que sirve para uno, no necesariamente sirve para otro; depende de las personalidades. Me parece que hay chicos que necesitan cierta rutina y hay otros que si lo ponés en una rutina se apagan porque necesitan libertad.

¿Hay instrumentos indicados para utilizar a partir de una determinada edad?


Creo que sí, porque si le das un instrumento muy complejo a un niño muy chiquito, lo frustrás. Aunque también es cierto que los chicos quieren probar y quieren tocar casi todo, nosotros tratamos de dejarlos, mientras sean cuidadosos, que prueben. Porque el encuentro con tu instrumento tiene que ver con tu espíritu, con tu vibración personal, yo creo eso, entonces, tenés que tener acceso a la mayor cantidad posible de instrumentos. Porque al tuyo lo tenés que encontrar, descubrir, probar... y enamorarte. Los distintos instrumentos tienen que ver con los distintos elementos, no es lo mismo una cuerda que un instrumento de aire que un instrumento de percusión; generan diferentes sentimientos, diferentes vibraciones corporales, y eso tiene que ver con tu vibración como persona, con tu carisma, con tu identidad, con lo que vos sos, y por supuesto también va a tener que ver con tu estilo de música. Por eso creo que cada niño tiene que descubrir qué quiere. Y eso lleva su tiempo, no es algo fácil, menos todavía para los chicos de hoy. Acostumbrados a una sociedad donde todo es ya: me lo compro ya, lo tengo ya, le pongo las pilas ya, y ya anda y tira luces y blablabla... La vida no es así, y la vida del músico tampoco. Los instrumentos tienen como todo un trabajo, un descubrimiento que uno tiene que estar preparado y dispuesto a atravesar. Por eso digo que cuando pensás en la educación tenés que pensar en lo global pero también en lo individual y sobre todo en la familia, estar atentos a que no es lo que uno quiere para el chico, sino lo que el chico es.

Sobre ser y deber ser, ¿es correcta la definición de rock infantil para dar cuenta de los sonidos de El Musiquero Loco?


No me gusta mucho la definición de rock infantil, pero bueno, nosotros no podemos negar que venimos del rock, que hemos sido parte del rock nacional, que tenemos una predilección por la canción rock. Nacimos en el setenta y pico, crecimos con esa cultura y de alguna manera esa música está en nosotros. También podemos decir que nuestra banda se incluye en el movimiento de “Papando Moscas”, de Mariana Cincunegui, toda una generación de músicos que tocamos para los chicos con una sonoridad rockera y también pop, porque no es sólo rock. Aunque cuando nosotros tocamos tenemos una formación más parecida a un trío de jazz, somos batería, teclado y saxofón. Podríamos decir que es una banda que tiene un sonido contemporáneo, que está más cerca del rock y del jazz que de la canción folklórica infantil. Pero sin embargo en nuestros discos también hay influencia del folklore, lo que pasa es que está fusionado con elementos de la música electrónica. En realidad, nos interesa tener un sonido contemporáneo con el cual los chicos se sientan atraídos. Nos gusta que los discos tengan variedad, en cuanto a colores de voces y de músicos. Tratamos de no ser prejuiciosos, de dejar que cada canción encuentre su personalidad, por eso podemos hacer algo que tenga ciertos rasgos folklóricos, algo que sea rockero, algo que sea más latino, no cerramos la puerta a ningún sonido. Nos importa que nuestra música sea libre. Que es algo que tiene que ver con la infancia, porque el niño no se limita, usa crayón, marcador, témpera, un toc toc, o una guitarra eléctrica; el niño se anima a la aventura y eso nos gusta. Por eso en nuestro trabajo tratamos de sacar de adentro nuestro el niño que tenemos y hacerlo sin prejuicios.

 


Un disco para valientes

La última producción de La Banda del Musiquero Loco se llama Travezura Espeluznante. Un disco temático en el que al ritmo del rock, el swing, el reggae y el pop conviven esqueletos, brujas, vampiros, ratones, princesas vanidosas, duendes y dragones. Grabado con las participaciones especiales de la locutora Elizabeth Vernacci –y su hijo Vicente-, el guitarrista Lito Epumer, el artista Pablo Marchetti –y su hija Lina-, Gustavo Libedinsky –de Papando Moscas- y el jovensísimo baterista Valentino Dubarry, entre otros, tiene diez canciones que cuentan historias tan asustadizas como divertidas.


“Este es un disco muy conceptual en el que venimos trabajando hace muchos años”, cuenta Mariela, y explica: “Nosotros reversionamos muchas canciones del repertorio infantil, las que hacemos en las escuelas, pero queríamos darles un giro, sentíamos que esas canciones, que nos parecen hermosas, necesitaban versiones para los chicos de ahora. Queríamos hacer algo con los íconos del miedo y del terror porque a los chicos les interesa esa temática. Pensamos en un viaje donde nos encontráramos con criaturas horrendas, donde en realidad lo horrendo es tierno, para así transmutar los miedos, porque los miedos son cosas de nuestro imaginario, y la fantasía no es mala. ¡Lo horrendo está en los noticieros, no en la fantasía! Así, fueron llegando ‘Momo, un simple monstruo’, ‘Víctor el vampiro’ y ‘Las Brujas’, toda una verdadera Travesura Espeluznante. Nos divertimos mucho y estamos muy contentos con lo que hicimos, pero la verdad es que cuando decíamos que queríamos hacer un disco ‘de miedo’, las discográficas no nos prestaban mucha atención. Nos decían: ‘Hay que hacer canciones de jardín, canciones alegres para los niños’. Pero insistimos, porque queríamos hacer esto, porque en la batea faltaba algo así. Con Diego nos gusta hacer lo que no hay, aunque signifique vender menos, ese es como nuestro desafío. Nosotros tenemos muchos discos editados, una colección completa para jardín, y muchos chicos seguidores de la banda que habían accedido a esos discos cuando tenían 4 años hoy están más grandes, entonces dejaban nuestros discos, porque los chicos crecen... Pero sin embargo no hay –no había- material para ellos, para los chicos de 6 a 8 años, y entonces terminaban consumiendo cosas que por ahí no son para su edad, cosas que están hechas para pre-adolescentes o para adolescentes. Este disco es para ellos. Lo hicimos pensando en ellos. Pensando también que los más chiquitos de la casa podían escuchar nuestros otros discos, los anteriores, pero curiosamente apenas sacamos Travesura…, mamás de niños de 3 años nos escribían para decirnos que a sus pequeños hijos ¡les encantaba la historia del vampiro! Los más chiquitos vienen a los shows disfrazados de esqueletos, de diablitos, así como los más grandes vienen de princesas, de hadas y/o de cosas más terroríficas”.

La Banda del Musiquero Loco presenta Travesura Espeluznante, el sábado 7 de agosto a las 16 hs. en La Trastienda (Balcarce 460. 4342-7650). Entrada $ 40.

NUEVA FUNCIÓN: Sábado 30 de octubre 16 hs.

 

 

Planeta Musiquero Loco

La Banda del Musiquero Loco es el nombre de un proyecto artístico integral que en 1997 fundaron Mariela Chintalo y Diego Dubarry. Mariela es saxofonista, cantante, compositora, artista gráfica y fue maestra de música en jardines; estudió música desde los 6 años de edad, en el Colegio Ward, y a los 9 ya integraba la orquesta de la escuela. Diego, que también fue profesor de música para niños, se formó en el Collegium Musicum desde los 5 años de edad, a los 9 aprendió a tocar el piano y el órgano eléctrico; compositor y arreglador, también canta. Junto a Mariela y Diego, en los shows más grandes de los últimos tiempos toca el baterista Sergio Giordano.


La banda nació, formalmente, con la grabación del disco independiente Entre bichos; hoy, 13 años después, tienen una decena de discos editados: Comecocos (Epsa Music, 2002), Canciones de Navidad para los más chicos (Musimundo, 2003), Cantando en el Jardín Vol. 1, 2 y 3 (Music Brokers, 2003), Cantando en Navidad (Music Brokers, 2004), Sapito Rockerito (Poley Kids, 2007), Navidad del Nuevo Mundo (Electromate Records, 2008) y Travesura Espeluznante (Productos Eléctricos, 2009). Además, han participado en discos con otros artistas como Canciones para los más chiquitos (Intelikids, 2004), Jugando con mis Abuelos y Canciones Divertidas (Intelikids España, 2005). Y tienen su propio Grandes Éxitos (Music Brokers, 2008).


Más info: www.musiqueroloco.com

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