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01-07-2013 |

Notas y Entrevistas - Musica para chicos

El rock de los pibes

Empezaron jugando. Fueron pioneros en organizar verdaderos recitales de rock para toda la familia. Editaron un primer disco, de forma independiente. Crecieron. Y se convirtieron en marca registrada. Estas vacaciones de invierno, los Papando Moscas celebran sus primeros 15 años compartiendo “el poder del rock” con una serie de shows en La Trastienda.

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Por Marisa Rojas

 

Gustavo Libedinsky y Mabel Salerno se conocieron un verano de los años ’80 en un balneario de Villa Gesell, en la Costa Atlántica argentina. Sellaron entonces una amistad que, con el tiempo, se convertiría, también, en una exitosa, divertida, disparatada, sociedad artística. Maby invitó a Gustavo a formar parte de su banda ‘Los Inmaculados', y Gustavo invitó a Maby a acompañarlo, un domingo de agosto de 1998, en un recital que daría en el Hard Rock Café… ¡para chicos!

Quince años después, los dos miembros fundadores de Papando Moscas siguen compartiendo aventuras con otro montón de talentosos compañeros de ruta. “Somos los únicos que quedamos de la primera formación de Papando… una juntada para el primer día, un recuerdo casi romántico. Aunque el grueso de la banda es el mismo desde hace ya diez años. Los discos, los dvd’s y los cientos de shows que hemos realizado en estos años fueron en gran medida con la formación actual”, explica Gustavo.


¿Qué recuerdos conservan del primer recital? 

Mabel: Yo tengo un recuerdo hermoso. Ese primer encuentro fue como un antes y un después en mi vida. Gustavo me había propuesto para que fuera la coreuta de Papando, pero apenas llegué me di cuenta que mi rol en escena tenía que ir acompañado de la actuación. Y eso estuvo bueno porque aclaré algo de para dónde iba mi vida en relación al arte.

Gustavo: A mí en ese momento me cayó una ficha. Como Maby, también encontré ahí mi rumbo artístico. Venía tocando como percusionista en distintas bandas de rock y hacía ya bastantes años que laburaba con pibes en el área de música. El repertorio que se usaba en los jardines en esa época, por lo menos el que me llegaba a mí como novato, estaba bien, pero me aburría. Así fue que un día se me ocurrió hacer una canción un poquito más loca. Aquella invitación del Hard Rock, y lo que pasó en ese primer concierto, que en su momento fue como un juego, me dio finalmente la pauta de que yo tenía algo por hacer, que había un lugar apropiado para mí dentro de la música. Desde ese momento, y a medida que fuimos encontrándonos con gente con la misma inquietud y las mismas ganas de tirar para adelante… me cambió la vida para siempre.

¿Qué significaba, hace quince años, hacer rock para chicos? 

Mabel: Yo la verdad no sabía mucho, no era, no soy una rockera. Cuando Gus me invitó fui un poco inocentemente. Hacía rato que trabajaba para chicos dando clases, tenía muy presente todo el código del mundo de la infancia, pero sonoramente no tenía demasiada idea.

Gustavo: Yo sí me identificaba, me identifico, en términos musicales, como rockero, sin lugar a dudas. En cuanto a tocar rock para pibes, no voy a decir que lo inventamos pero sí que era algo novedoso. Y había bastantes prejuicios. Después, a medida que fuimos consolidando cierto formato, especialmente en las presentaciones en vivo, se puede decir que se generó un código que nos es propio: hoy somos identificables a la escucha, y a los ojos.

La formación de Papando fue siempre la de una banda de rock tradicional: guitarra, bajo, batería, teclados… ¿Por qué decidieron, hace casi un año ya y aunque en carácter de invitados, sumar vientos?

Gustavo: Gustavo Braga, el saxofonista de Hawaii, fue tecladista de la banda durante varios años. Luego se dedicó al tango y fue imposible compatibilizar tiempos de trabajo, cosas que nos fueron pasando con otros ex Papando también. A él y a Gabriel (Saiz, trompetista) los convocamos para los shows de mayor envergadura porque contar con vientos es súper enriquecedor. Nosotros siempre tiramos que somos ‘la más poderosa banda de rock para chicos’, y aunque a veces se entendió en broma y a veces no, es esa nuestra intención: sonar como una verdadera, poderosa, banda de rock, con todo lo que implica sonoramente ese adjetivo. La incorporación de vientos tiene que ver con eso, básicamente una búsqueda musical, y estamos muy contentos. Si pudiéramos agregaríamos más músicos, porque cada sonido nuevo produce nuevas emociones en escena. Con los años la exigencia propia se va tornando cada vez mayor y todo se vuelve más difícil. Porque se trata de no repetirse, de ir generando otras cosas.

Mabel: Todo el tiempo tratamos de seguir inventando. Es igual cuando nos ponemos a armar los shows, siempre hay un punto donde nos encontramos y decimos: ¿Y ahora? Lo que buscamos es sorprendernos a nosotros mismos en escena. Porque si sobre el escenario primero no nos divertimos nosotros…

¿Sucedió en algún momento de esta década y media de trabajo, el tener que descartar algún material porque les pareció que ya no funcionaba? 

Mabel: Los chistes fueron mutando con los años casi por sí mismos, pero sí nos pasó con las canciones. Ahora, cuando preparábamos los festejos por los 15 años, discutíamos sobre qué temas poner y si los hacíamos como eran originalmente o los modificábamos… y, por supuesto, en qué momento del show y con la intervención de qué personajes.

Gustavo: A veces pasa que en las funciones previas que hacemos para amigos, algo que pensamos que iba a estar bueno no funciona, y entonces lo cambiamos. Igual, nunca en todos estos años nos planteamos un espectáculo donde necesitemos la atención del pibe durante todo el tiempo; si bien hay condimentos y conflictos que se resuelven sobre el final, lo que hacemos es un recital de rock –aunque teatralizado- y, como tal, está el valor y el poder de la canción de atrapar o no al público. Puede que una canción atrape más a un sector del público que a otro, claro que cuando todo el público se engancha de punta a punta, es genial. Pero si en un tema el pibe se distrae no pasa nada. Trabajamos siempre con mucha libertad.

Mabel: Los recitales de Papando… son una oportunidad interesante para el encuentro y la diversión en familia. En nuestros shows ves a los padres cantando, saltando y divirtiéndose con los nenes. Y eso es algo muy interesante y emocionante.

Gustavo: Esa es la clave de la cuestión. Y es lo que a nosotros nos justifica todo. Saber que ahí, en la platea, chicos y grandes están compartiendo y sintiendo de la misma forma y con la misma intensidad la misma cosa. ¡Hemos visto abuelas arriba de las sillas! Y eso es algo que nos destapa una cantidad de energía incalculable.

¿Cómo trabajan la composición de los temas después de 15 años y cuatro discos? ¿Cómo escaparle a la ‘fórmula’? 

Gustavo: Y, se trabaja un poco más lento, nos ponemos más selectivos. El formato de composición es básicamente entre ‘Pitu’, Pablo y yo. Uno germina una idea, la graba en la casa, la muestra, la probamos en los ensayos arrancando con una guitarra, retocamos la letra, y así seguimos… Así vamos cocinando los temas. Lo mismo cuando hacemos covers, hay todo otro trabajo que es el de la selección musical. Y siempre queda material sobrante para revisar para la próxima.

¿Hay ritmos o temáticas que todavía no trabajaron, en los que quisieran incursionar? 

Mabel: Sí, temáticas sí, y ritmos también. Igual, nunca hicimos lo que ‘teníamos’ que hacer. Bajada de línea, nunca. Siempre estuvo el humor y el sonido, poderoso, antes que eso. Papando Moscas es un espacio de libertad, de novedad…

Gustavo: De poder reírse de uno mismo y de lo que nos pasa. Ese fue el leit motiv de las letras. Nunca nos regimos por lo que tiene que ser un discurso políticamente correcto, lo que no significa que no seamos políticamente correctos. Por eso, lo nuestro es verdadero, porque nos parece que está muy bueno que los pibes tengan un primer contacto con un recital de rock que sea un verdadero recital de rock, no actores jugando con instrumentos de cartón. No está bueno mentirle a los chicos.

 

 


 

FIESTA DE 15 EN CLAVE DE ROCK 

A quince años de su debut, los Papando Moscas viven un 2013 a pura fiesta… rockera claro. Comenzaron con La Previa; este mes, en Vacaciones de Invierno, presentan La Fiesta, y tienen pensado cerrar el año con un After; en el medio, se harán tiempo para ir a soplar velitas, también, del otro lado del río: “Vamos a estar en La Trastienda de Montevideo, en Uruguay, que no será el viaje a Disney o Europa de las quinceañeras pero…”, bromea Gustavo Libedinsky.

La Fiesta, dicen, será una nueva cita con la alegría, el humor y el rock and roll; un encuentro para rockear en familia –y con invitados, y colados desopilantes- al nuevo ritmo de viejas canciones. “Estamos reversionando los primeros temas; van a sonar muy distinto a lo que suenan en el disco, van a tener un sonido más actual, con nuestra nueva sección de vientos y con cuestiones electrónicas que hemos ido incorporando con los años”, explica Libedinsky quien, a propósito de cómo es hoy tocar canciones compuestas en los inicios del proyecto, agrega: “A medida que vamos ensayándolas, vamos descubriéndoles otras posibilidades. Hay una cierta frescura e inocencia en el primer material que es propio de una primera etapa, pero hoy de repente, eso nos parece un plomazo, a nosotros claro, no sabemos si para el afuera es así o no, pero lo importante, en principio, es lo que nosotros sentimos, porque de cómo nos sentimos va a depender el show que hagamos. Entonces ahí es que surge la necesidad de sacar o agregar una estrofa, cambiar de lugar los estribillos; y ahí es donde estamos poniendo mucho esfuerzo”. Habrá, también, temas (casi) inéditos. “Vamos a tocar temas de la primera ola”, cuenta Maby Salerno, al tiempo que adelanta que para el After -con fecha y locación aún a confirmar- “Se va a incorporar otro material. Ahí rompemos todo. Se va a poner heavy. Y para los papis habrá caipirinha”.

Papando Moscas presenta La Fiesta. La Trastienda. Balcarce 460. Desde el 17 de julio, dos únicas semanas. De miércoles a domingo, 16 hs. Entrada: $90.

 


PLANETA PAPANDO MOSCAS
Un domingo de agosto de 1998 un grupo de músicos disparatados –con Gustavo Libedinsky a la cabeza- hizo sonar rock, blues, jazz y reggae… ¡en plena tarde y para niños! Desde el Hard Rock Café, y un poco bastante como de casualidad, Papando Moscas invitó a los chicos a bailar con la música que también les gusta a sus papás. Desde entonces, ‘la más poderosa banda de rock para chicos’ grabó cuatro discos: Mi primer rock (2000), Sacando canas verdes (2003), Cabeza de chorlito (2006) y La hora de la pavada (2010), editados todos, a excepción del primero que fue producido de manera independiente, por RGS. Tienen, también, tres dvd’s: Cabeza de chorlito en vivo, La hora de la pavada en vivo y Que empiece el show. Con presentaciones en teatros, bares, pubs, clubes, eventos privados, escuelas y hasta en TV, han musicalizado los encuentros de hijos, padres, tíos y abuelos de toda una generación.

Con una primera formación -de solo un día- de la que hoy aún son parte Gustavo “Gordun-txi” Libedinsky -fundador de la banda, voz y maestro de ceremonia de los shows- y Mabel “Inmaculada” Salerno -a cargo de personajes insólitos, voces y la estética del grupo-, hace una década que los Papando también son: Eduardo “Pitu” Cimino, en guitarra y coros; Pablo “Salmón” Zagare, en bajo y coros; Leandro “Mr Lep” Baltanian, en teclados y coros; y Martín “Ringo” Paladino, en batería. Un poderoso equipo de artistas al que, desde hace un año, se han sumado –como una especie de invitados permanentes- los integrantes del Dúo Hawaii: Gustavo Braga y Gabriel Saiz, saxo y trompeta, respectivamente. También los acompaña, a cargo de la producción ejecutiva, Florencia Benenzon.

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