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01-09-2003 |

Notas y Entrevistas - Musica para chicos

El Cuarteto y Yo

Cynthia Mancini (flauta), Horacio López (oboe), Pablo Pesci (clarinete), Verónica Foti (corno) y Germán Martínez Lamas (fagot) son El Cuarteto y Yo, un quinteto de vientos que desde hace tres años tiene la preocupación de acercar la música clásica a los chicos. Actualmente, junto a la actriz Silvina Sznajder, presentan tres espectáculos para niños dentro del ciclo El Colón para los Chicos.

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Por Ariel Saidón



“Les estamos profundamente agradecidos por ocuparse de que esta música llegue a los chicos”; “Nos encantó la obra. Esta es la primera vez que venimos al Teatro Colón y quedamos tan deslumbrados que estamos seguros de que vamos a volver!!” Frases como estas abundan en el cuaderno que los integrantes de El Cuarteto y Yo dejan a la salida de las funciones para que el público les devuelva sus impresiones sobre el espectáculo.

Desde el año pasado, este conjunto compuesto por quinteto de vientos y actriz presenta espectáculos para niños en el Teatro Colón, dentro del ciclo El Colón para los Chicos. Primero fue con su versión de Pedro y el Lobo, el cuento sinfónico de Sergei Prokofiev, luego estrenaron Las aventuras de Fígaro, versión de la ópera de G. Rossini “El Barbero de Sevilla”, y por último Clara y el Cascanueces, versión del ballet “Cascanueces” de P. I. Tchaikovsky. Para octubre estrenarán Historias de Mozart, completando una propuesta de cuatro funciones distintas por fin de semana.

“Que el Teatro Colón haya tomado las banderas de hacer llegar la música clásica a los chicos es bárbaro. Ojalá que este ciclo siga más allá de nosotros, que esto sea una puerta que se abrió en el Colón para los más chiquitos”, coinciden esperanzados Germán Martínez Lamas y Cynthia Mancini, ambos integrantes de este conjunto de música de cámara. Es que como parte de un proceso de apertura hacia el público infantil, además de los espectáculos de El Cuarteto y Yo, el Colón está presentando la ópera Hansel y Gretel, con regié de Hugo Midón, y ofrece visitas guiadas para chicos los sábados a la tarde.

¿Por qué esa preocupación por acercar la música clásica a los chicos?

Germán: Desde un principio nuestra inquietud era llegar al público desválido, al público al que la música clásica no llegaba. Y los chicos son los que, si les gusta, van a seguir siendo consumidores de música clásica. Por otra parte, nosotros defendemos la libertad de elección. Y uno no puede elegir lo que no conoce. Yo no creo que nadie sea mejor o peor persona por escuchar música clásica, pero creo que como todo conocimiento, nunca está de más.

¿Cómo fue el trabajo de adaptación de Pedro y El Lobo?

Gérman: Nuestra primer obra fue Pedro y el Lobo, un clásico escrito especialmente para los chicos. Pero cuando nos pusimos a trabajar nos encontramos con que la obra necesitaba de una orquesta de al menos 40 personas y nosotros éramos 5. Por otra parte, sentíamos que había perdido cierta actualidad; la versión original es con un señor de smoking leyendo la historia y 40 músicos tocando. Hicimos una adaptación para quinteto de vientos y nos propusimos contar la historia de otra forma, más divertida, con vestuario.

Cynthia: Rompimos la formación típica del quinteto de vientos, con los cinco músicos quietos tocando, y nosotros somos parte de la historia.

O sea que como músicos, de pronto se encontraron actuando frente a los chicos.

Germán: Eso fue realmente todo un tema. Quizás no tanto con Pedro y el Lobo que no necesitaba tanta actuación pero para Las Aventuras de Fígaro, que es una adaptación de la ópera El Barbero de Sevilla, sí tuvimos que actuar mucho y la puesta en escena la hicimos en conjunto con Pablo Fidalgo. Lo mismo para Clara y el Cascanueces, como vimos que se complicaba mucho el tema de la actuación convocamos a un director, Ricardo Sverdlick. Realmente para nosotros es un desafío y un esfuerzo importante porque ya no es el músico que se sienta de traje y toca una partitura, sino que de pronto tenés que largar todo eso y salir y hacer de actor, aprender una cosa totalmente distinta.

Cynthia: Quizás el músico popular o de jazz, que improvisa, está más acostumbrado al manejo con el público. Pero nosotros tenemos la formación académica y viste como es un concierto: están todos sentaditos y un señor indica lo que hay que hacer, no hay un ida y vuelta con el público.

Y los chicos son un público muy particular…

Germán: El público infantil es muy directo, y es muy cruel también. Si les gusta está bárbaro pero si no les gusta te defenestran. Se dan vuelta y se ponen a hablar con los padres o se paran y hacen otra cosa, empiezan a ir al baño.

¿Qué recursos utilizan para mantener su atención?

Germán: Tratamos de ver qué es lo que llega más a los chicos. Y elegimos la música para que sea lo más atractiva posible.

Cynthia: La música la vamos adaptando en función de la historia, acortamos o alargamos algunos fragmentos en función del tiempo que necesite la escena, e intentamos lograr un equilibrio entre los momentos de actuación, el relato y la música. Pero además nosotros nos divertimos mucho cuando actuamos y eso es fundamental. De Pedro y el Lobo ya hicimos más de 200 funciones y nos seguimos divirtiendo.

Germán: Porque cuando trabajás con chicos las funciones nunca son iguales. El ida y vuelta con los chicos siempre es distinto, siempre se enganchan con algo distinto. Y ellos terminan de ayudarnos a crear la obra.

Además del quinteto de vientos, trabajan con una actriz…

Germán: Silvina Sznajder forma parte del grupo aunque no toca ningún instrumento. Es de formación de comedia musical, y en algunas obras baila, canta, actúa. Es realmente polifacética, ella es la que siempre lleva el hilo conductor de la historia y nosotros la asistimos actuando. Por otra parte, al tener también su formación musical puede insertarse sin problemas. Si no manejara ese lenguaje sería mucho más difícil.

¿No existe el riesgo de que la situación teatral le quite protagonismo a la música?

Germán: Encontrar el punto medio es complicado. De todos modos, la idea respecto a la música es que se lleven una impresión, que escuchen los temas y se den cuenta que no por ser música clásica es aburrida. Que el día de mañana cuando den el ballet Cascanueces el chico conozca la historia y reconozca las melodías.

Este fue un año importante para la historia del grupo, se establecieron en el Colón, estrenaron dos nuevos espectáculos…

Germán: El gran cambio se produjo el año pasado cuando empezamos a trabajar con el Gobierno de la Ciudad. Hicimos toda una temporada Pedro y el Lobo en el Centro Cultural Agronomía y después participamos de una co-producción con un grupo de titiriteros con quienes hicimos otra versión de la misma obra en la que ellos contaban la historia con los títeres y nosotros tocábamos en vivo. Y a partir de septiembre nos convocaron del Teatro Colón para hacer este ciclo “El Colón para los Chicos” en el Salón Dorado. Empezamos con Pedro y el Lobo y por la respuesta de la gente nos propusieron empezar a rotar con otros espectáculos. Esperamos que este ciclo siga más allá de nosotros, como una puerta que se abrió en el Colón para los más chiquitos.

Claro, porque ahora son prácticamente como un cuerpo estable del teatro.

(Risas) Germán: Aún no lo somos, no creo que lleguemos a serlo. Pero tenemos la suerte de estar este año en el teatro y estamos más que agradecidos por esta oportunidad que nos están dando. Es el lugar ideal para nosotros y para llevar esta idea adelante porque el teatro tiene un sello de seriedad y es una garantía para la gente de que va a ver algo de calidad. Y que el teatro Colón haya tomado las banderas de hacer llegar la música clásica a los chicos es bárbaro.

Cynthia: Y para los chicos es importante porque también conocen el teatro. Realmente quedan deslumbrados. Si no hubiera una propuesta así, tal vez jamás hubiesen venido.

Germán: Es también abrir el teatro a la comunidad porque es un ciclo para chicos pero a esos chicos los traen papás que, tal vez, nunca vinieron al teatro. Es sacarle ese halo elitista que tiene el Teatro Colón como si hubiera que tener un traje, mucha plata o un nivel cutural particularmente elevado para poder venir.

Germán, vos participaste también en la adaptación de la ópera Hansel y Gretel. ¿Cómo fue la experiencia de trabajar con Midón?

Germán: Fue realmente un honor para mí trabajar con él, haciendo esta nueva versión en castellano y adaptando un poco la historia para esta puesta actualizada de la ópera. La gran preocupación de Hugo era poder llevar este clásico a un lenguaje cotidiano, al que uno usa todos los días, y algunas escenas que eran muy largas y no sumaban a la historia, eliminarlas. Fue un trabajo bastante arduo el que hicimos y que a mí realmente me sirvió muchísimo porque Hugo Midón es uno de los máximos referentes en teatro para chicos. Con él aprendí muchísimas cosas del código y el lenguaje de los chicos.

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