Agenda


Hoy, Viernes 30 de Octubre

ver día completo

Separador

01-10-2007 |

Educación - Madres y Padres

Educación temprana: en el principio de los tiempos

Considerando la importancia de los tres primeros años de vida, el mundo de los más chiquitos es objeto de múltiples propuestas para su mejor tránsito y desarrollo. Beatriz Saal, con una propuesta educativa que lleva más de dos décadas de vigencia y que fue pionera en su tipo en el país, propone un camino que atiende los aspectos cognitivos tanto como los afectivos de los niños, donde los papás ocupan un espacio de relevancia al tiempo que, también ellos, aprenden.

Comentar

por Marisa Rojas


¿A qué hace referencia la categoría 'educación temprana'?


Comencé a trabajar en el campo de la educación temprana hace veinticinco años, con la creación de Planeta Juego, y la definí como la educación que se brinda durante los primeros tres años de vida, dirigida a los niños y a sus padres como actores principales. De este modo, los padres conocen mejor las necesidades de sus hijos y los chicos se sienten más seguros frente al desafío permanente del crecimiento.


En este período, se produce al mismo tiempo la construcción de la subjetividad del niño, a la vez que sus padres van construyendo su identidad como tales. Cuando nace el bebé, demanda, llora, se angustia, se sonríe, intenta comunicarse. Empieza así a generar en los padres conductas que ellos mismos también están aprendiendo, y no importa si se trata de padres primerizos o no, porque así como cada hijo es distinto, cada “ser padre” con cada hijo, también lo es.


La educación temprana brinda herramientas e información a los papás para que conozcan el mundo de su hijo, porque tanto desde lo afectivo como desde lo cognitivo todo niño atraviesa diferentes etapas. Un ejemplo es cuando los padres se desesperan porque su hijo de nueve meses no duerme. Pero si saben que a los nueve meses los niños -todos- pasan por una etapa de angustia propia de esta edad, entonces los padres disminuyen su nivel de ansiedad y logran acompañar mejor a sus hijos.


En los grupos de juego esta información es compartida entre los padres y la coordinadora y permite que los padres puedan conocer mejor a sus hijos. Se trata de promover desde el comienzo un vínculo de respeto con esa otra persona que es el hijo, con características y necesidades particulares.

¿Cuáles son las herramientas que contemplan los programas de educación temprana?


Como los papás ocupan y cumplen un rol fundamental en la educación temprana, las herramientas están relacionadas básicamente con ellos. Se les informa cómo es el mundo de un bebé, de un niño, cómo es que un recién nacido y un niño van creciendo, qué necesitan, cómo son sus tiempos, qué cosas se requieren para su desarrollo, tanto desde el punto de vista socio-afectivo, como del cognitivo.


Por ejemplo, se les explica a los papás que para acercar a los niños a la lectura, es necesario brindarles propuestas que los acerquen al “libro” desde pequeños. Al principio el bebé va a agarrar el libro, lo va a chupar, lo va a zarandear, pero luego comenzará a interesarse por las figuras que están adentro, y más tarde por el relato. Así va a ir transitando todo un proceso, ligado a las posibilidades que le brindan sus estructuras cognitivas. Se trabaja mostrando a los papás que ese mismo libro que hoy tiene una función, mañana tendrá otra. Lo mismo sucede con la música, la plástica y los juegos corporales.

Son experiencias de tipo lúdico…


Si, claro. El juego es el lenguaje por excelencia de la educación temprana, atraviesa todas las culturas y las generaciones y es una excelente forma de comunicación. A través del juego, la educación temprana (padres y docentes) brinda un escenario para el proceso de culturalización. Jugando se generan matrices que se incorporan y que marcan los modos y las posibilidades de desarrollo futuro, no definitivamente, pero sí intensamente.

¿Cuál es el vínculo entre educación y estimulación temprana? ¿Ambos términos hacen referencia a lo mismo?


No, se trata de dos áreas de trabajo distintas, con principios y objetivos bien diferentes. En el caso de la estimulación temprana, es un trabajo de afuera hacia adentro. El estímulo es algo externo al niño mediante el cuál se trata de compensar algún déficit. Mientras que cuando hablamos de educación temprana nos referimos a un proceso que va de adentro hacia afuera. Cuando se educa a un niño en sus primeros años de vida, lo que se hace es desarrollar su potencial, su disponibilidad, respetando su propia modalidad para acercarse al conocimiento, escuchándolo y respetando sus etapas evolutivas.

La educación temprana no está cruzada, entonces, por objetivos terapéuticos como en el caso de la estimulación...


La educación temprana no tiene carácter terapéutico, pero sí preventivo. Lo que hacemos es respetar los tiempos de acceso al conocimiento de cada niño, acompañándolo en ese camino. Si se detecta alguna dificultad, actuamos preventivamente informando a los padres.

En este camino, ¿cuál es el límite entre el acompañar y el forzar? Aquello que habitualmente se llama sobreestimulación…


Para poder responder esto debo mencionar uno de los primeros objetivos de mi trabajo. Mi planteo inicial fue crear un programa que le sirva al niño, una propuesta integral que abarque todas las áreas del conocimiento y que sea cuidadoso para no caer en los límites, precisamente, de la sobreestimulación. La educación temprana ofrece posibilidades acordes al desarrollo evolutivo natural del niño, acompaña ese desarrollo ofreciéndole todos los elementos y variables que puedan enriquecer su mundo. La educación temprana ofrece elementos para que los niños puedan experimentar con diferentes sonidos, texturas, colores, para que en ese camino de experimentación encuentren nuevas posibilidades, descubran y puedan establecer sus propias hipótesis. Siempre se trata de presentar desafíos apropiados para cada edad. La sobreestimulación es todo lo contrario, es presentar ofertas no acordes a los tiempos naturales del niño, o múltiples ofertas y a un mismo tiempo, sin considerar que todo chico necesita un tiempo para conocer, para descubrir, y a su propio modo. Sobreestimular es no dar tiempo al niño para que ponga en juego toda su capacidad. Por eso, es eje de la educación temprana acompañar al bebé, al niño, en ese transitar para descubrir el mundo con sus propios tiempos, no con los del adulto. Claro, lo más difícil de esto es que los padres entiendan que los tiempos de los chicos no son los tiempos de los grandes.


Todos los estímulos todos


El mercado ofrece -cada vez más y hasta indiscriminadamente- una inmensa cantidad de productos pensados ‘para estimular' a bebés y niños. Pero, ¿más y mejores juguetes, libros y/o videos, son garantía de un buen desarrollo?


“El mundo es una fuente de múltiples y constantes estímulos, para los chicos, y para los grandes. Y mientras el mundo avanza, los estímulos crecen en cantidad y en variedad. Los niños y sus padres viven inmersos en esa oferta del entorno. En verdad, la estimulación no tiene que ver con el uso o la adquisición de un producto o un juguete en particular. Cualquier objeto de la realidad cotidiana estimula al niño, por eso es recomendable que los padres estén atentos para que puedan ir graduando el impacto de los mismos”, señala Saal.

 


Saal dixit


“En estos tiempos que corren, precisamente en esta última década, los cambios vertiginosos han terminado por confundir registros ancestrales, como por ejemplo la “intuición”, vivencia fundamental en el ejercicio de ser padres. Dice Winicott, “sólo cuando existe un buen comienzo todo lo que se realiza en las etapas posteriores puede ser efectivo. Las cosas más simples son las que establecen las bases para la salud mental”. Las madres realizan con devoción la tarea a su cargo, en general saben contener a sus hijos, no sólo en sus necesidades básicas, sino en aspectos más sutiles de sus experiencias tempranas.


La madre crea un sostén mediante todo lo que ella hace, no siempre por haberlo aprendido, sino por sentirlo espontáneamente, así rescata el sentido común. Es desde ese sentido común que la educación debe involucrar a los padres”.

Extraído de Educación Temprana de 0 a 4 años. Teoría y Técnica. Lic Beatriz Saal.

 


Planeta Saal

Beatriz Saal es Licenciada en Ciencias de la Educación, egresada de la Universidad de Buenos Aires. Especialista en psicopedagogía, se formó en Francia junto a Francoise Dolto desarrollando una reconocida carrera en el ámbito de la educación temprana. A comienzos de los '80 fundó Planeta Juego, institución de la que es directora general, así como de la Escuela de Capacitación e Investigación para la Primera Edad que integra el proyecto Planeta, pionero en Argentina en lo que a educación de los primeros años de vida se refiere. También es delegada en el país de la Asociación Internacional de Educación Infantil (ACEI, en inglés). Autora de Educación Temprana de 0 a 4 años. Teoría y Técnica y de diferentes artículos sobre la Educación Temprana. Coautora de Estándares internacionales para la educación de 0 a 5 años, editado por A.C.E.I., Washington, 1998.


Con 30 años en la profesión, esta educadora elige presentarse, además, como una mujer de 56 años, madre de 5 hijos y abuela primeriza, “abocada total y exclusivamente al mundo de los más chiquititos, tratando de llegar a los papás desde las necesidades de sus pequeños hijos”.

 

Comentar

Compartir

Separador
Separador
Separador
 
Separador
Separador

© Copyright 2020 Planetario Producciones SRL | Todos los derechos reservados