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01-10-2007 |

Notas y Entrevistas - Musica para chicos

Duendes de la música

Entre canciones, juegos y cuentos, en escenarios tradicionales, en patios de escuelas y en medio de una plaza, con un mínimo despliegue escenográfico, y mucho sentimiento, un grupo de músicos, actores, artistas, ofrece un emotivo y divertido recorrido por el tradicional y popular cancionero latinoamericano. De visita por Buenos Aires, Los Tinguiritas, charlaron con Planetario.

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Por Marisa Rojas



“Hay una vieja leyenda que habla de unos duendes medio traviesos, bien juguetones, narradores de cuentos, muy bromistas y muy cuidadosos del ambiente, de la naturaleza, de los bichitos, unos personajes que se divierten cantando, jugando y bailando, así nos han dicho que son Los Tinguiritas, eso nos han contado y cómo nos ha gustado, tomamos su nombre para nombrarnos nosotros”, relata Marcos, miembro fundador del grupo nacido al pie de las sierras cordobesas.

Porque aunque Marcos nació en Buenos Aires, Marita en Bariloche, Paula en Esquel y sólo Cecilia lo hizo en Córdoba, la provincia de los alfajores de dulces de fruta, los ríos cristalinos y los atardeceres de oro, la de la tonada pegadiza y los grandes festivales, es la casa de este grupo de artistas que fusiona música, danza y relatos en un clima de fiesta íntima bien cerquita del corazón.

En sus presentaciones logran recrear una atmósfera particular, algo así como un encuentro entre amigos muy cercanos, aún tratándose de un teatro, y con la platea colmada, ¿cómo explican esto?

Marcos: Es algo que forma parte de nuestros objetivos iniciales, esto de ofrecer un show bien cerca del público, de que la nuestra sea una propuesta simple y cálida pero también divertida y por supuesto seria, profesional.

Cecilia: Cuando en el año ‘99 coincidimos con Marcos, como asistentes, en el IV Encuentro de la Canción Infantil que se realizó en Córdoba, nos gustó mucho una propuesta del Brasil donde prácticamente sin nada en escena, con un trabajo muy minimalista pero interesante, con una cantidad mínima de instrumentos se veía un trabajo sonoro del cuerpo que conmovía. Y partiendo de esa concepción de espectáculo empezamos a trabajar. Por eso cantamos sin micrófono y hacemos escenografías muy simples y accesibles para resolver también en cualquier escenario, usamos mucho batik, muchas telas, muchos papeles, semillas, elementos nobles. Lo principal es construir y sostener la cercanía con el público, que no haya artificios que nos alejen de los niños en la platea.

¿Cuál es el mensaje detrás de esta elección artística?

Cecilia: Partimos desde una idea y una concepción de la música como cosa seria, sin diferencias del público para el que se toca o compone. Trabajamos entendiendo y considerando al niño como un oyente y un espectador válido. Para nosotros, por ejemplo, las canciones no son simplemente agarrar un guitarra y armar una melodía, escribir dos líneas pegadizas y repetirlas una y otra vez. Hacer canciones lo consideramos un trabajo integral que implica hacer arreglos y que cada arreglo tenga su propuesta de instrumento. Lo mismo con los espectáculos, no se trata de cantar una canción tras otra con una linda escenografía detrás y buenas luces, sino de dar un sentido a aquello que ofrecemos. Esto no significa necesariamente hablar de un argumento puesto en escena sino de una conexión real entre los juegos que proponemos, las canciones que cantamos, los cuentos que relatamos, los valores de cada cosa que presentamos.


Marita: Trabajamos muy al interior de cada uno de nosotros para así poder llegar al interior de nuestro público, buscamos las sensaciones más personales en lo que hacemos y eso intentamos transmitir. Aclaro, no se trata de una propuesta pedagógica ni nada por el estilo, es más, en nuestros conciertos hasta nos burlamos de esa vocación pedagógica que muchos adultos tienen para con los niños.

Marita, y Paula -demorada en camarines, llegará hacia el final de la entrevista exhausta de felicidad por el recibimiento porteño-, fueron incorporándose al grupo a medida que la propuesta avanzó. “Y ahora a partir de Caleidoscópico ya somos cuatro, bueno aunque en realidad siempre somos muchos más. Siempre hay mucha otra gente, como Silvia Martino por ejemplo, entrando y saliendo de cada propuesta”, explica Marcos.

¿De qué modo organizan el trabajo, cómo nace y se desarrolla cada nueva propuesta considerando esta apertura a otros artistas?

Marcos: Bueno, el tema del repertorio por ejemplo, lo armamos de a puchitos con lo que a cada uno de nosotros nos gusta. Lo que siempre tenemos de base es el tema de la comunicación con el público, es decir, que cada propuesta permita comunicarnos con el público. Y no es una cosa teórica de cómo esa canción nos va a permitir pararnos en el escenario sino de qué cosa esa letra o esa melodía nos permite llevar a la platea.

Cecilia: Lo usual es que sean canciones o cuentos o leyendas que a cada uno lo han conmovido por alguna razón. Hoy ya tenemos varios años transitando el movimiento latinoamericano y nos hemos ido nutriendo de otros grupos y autores excelentes de los que nos hicimos amiguísimos y ellos muchas veces son nuestra fuente para los nuevos proyectos.

¿Y cómo es el 'paso a paso' cuando, por ejemplo, ya están elegidos los temas y cuentos que conformarán un nuevo disco, cómo se deciden los arreglos? Porque así como canciones propias del grupo, también hemos escuchado versiones de clásicos del cancionero popular latinoamericano y adaptaciones para música de cuentos de autores de la región…

Cecilia: En principio, hay todo un trabajo de investigación una vez que se eligió la canción o el relato. Cuando seleccionamos una letra, vamos luego a escuchar discos y cassettes con las versiones originales y posteriores y luego empezamos a trabajar en la versión propia. El tema con los cuentos tampoco es sencillo porque muchas veces, como en el caso de Gabriela Mistral en el último disco, optamos por relatos que no han sido pensados específicamente para niños y eso implica una labor de adaptación, no sólo de soporte sino también de público. Y después, bueno, a la hora de hacer los arreglos, o los desarreglos, depende de cada una de las cosas que vamos haciendo en la sala de grabación o en nuestra sala de ensayos, siempre hay alguien que tira una idea inicial y ahí vamos todos detrás. Se prueba esa idea, se trabaja sobre esa idea y después vemos si al ensayo siguiente alguien se quedó pensando reelaboramos ese mismo arreglo o hacemos otro, así vamos tejiendo nuestras creaciones colectivas.

Paula: En el caso de los cuentos, por ejemplo, trabajamos primero con chicos aparte, fuera del estudio. Cuando un relato nos interesa, se lo contamos a los niños y vamos así viendo de qué modo no salirnos de la historia pero siendo accesibles a ellos, más que nada por algunas palabras que a veces aparecen que no son usuales hoy para nosotros, y menos aún para ellos.

¿Cómo trabajan, entonces, a la hora de poner en escena estas canciones, cuentos o relatos presentes en el disco?

Cecilia: Es que nada de esto es esquemático. Los espectáculos se van modificando a medida que los vamos haciendo. En la formación de cada propuesta muchas veces hay cosas que no funcionan pero luego, en escena, sí y viceversa. En realidad, nunca sabemos muy bien qué va a pasar. Están los pasos básicos, claro: elegir las canciones, hacer los arreglos musicales, pensar cómo llevamos esas canciones a escena, pero luego en la escena misma todo puede variar.

Paula: Y eso porque, de base, siempre tenemos presente observar cómo se va dando, o no, la comunicación con los chicos. Por eso la parte escénica de la propuesta es fundamental y a veces incluso anterior a muchas cosas del disco mismo.

Marcos: Nosotros somos, la mayoría, músicos, y la música está presente en cada propuesta, pero como también cada uno tiene su segundo oficio, su segundo trabajo, es que nos interesa combinar las distintas áreas de lo que es el arte, lo visual, lo gestual, lo dramático. Pero si se trata de música, la entendemos como un arte que nos da un eco, así nos sirve. Nos permite llegar con nuestro mensaje.


Un mundo de sensaciones (latinoamericanas)

El más reciente trabajo de Los Tinguiritas se llama Caleidoscópico, disco grabado durante el 2006, está siendo presentado por el grupo en este 2007. Precisamente con este material fue que Marcos, Cecilia, Marita, Paula y una banda de artistas amigos -músicos, bailarines y también expertos cebadores de mate, entre los que se cuentan Silvi, Silvia y Miguel-, estuvieron visitando escenarios de Buenos Aires invitados por el Momusi. Fue así que también los chicos y chicas de esta porteña ciudad pudieron acceder a las múltiples propuestas -rítmicas y dramáticas- que forman parte del mundo Tinguiritas. “Los chicos de las ciudades grandes como Buenos Aires tienen un montón de posibilidades que de repente no tienen los niños en el campo, pero también sucede lo contrario. En realidad, hay niños en todos lados y cada lugar tiene sus características que hacen que la vida se cuente de muy diversas maneras. Nosotros trabajamos tratando de dar un panorama amplio artísticamente, nuestra base es el cancionero popular latinoamericano y del caribe, rescatamos las canciones y los cuentos más tradicionales para que no se pierdan entre las ofertas de la tele, el gran cine o Internet. Ese es nuestro mensaje y lo llevamos a todos lados por igual. En el caso de Buenos Aires, la verdad es que nos sentimos muy bien recibidos, y tenemos muy buena relación con nuestro público de niños y también con sus papás. Hay un montón de gente que viene a vernos y nos dicen: ‘¡Qué bueno que vinieron! Porque acá no hay este tipo de propuestas, acá no se apela a estas cosas, es más difícil encontrar estas canciones, estos cuentos'. De todos modos, nosotros creemos que si los adultos están de verdad interesados en presentar otras ofertas a los niños, pueden hacerlo. Lo que hay que tener en cuenta es que el niño no decide ir al circo o a la plaza, a veces ni siquiera pasarse horas delante de la tele, es el adulto el que abre el juego y acompaña, o no”, explica Marcos.

En Caleidoscópico se cuentan unos 15 tracks, entre canciones, juegos y relatos. “Tratamos de reflejar en el disco lo más que se pueda al espectáculo en sí, y como la propuesta en vivo tiene mucho de movimiento escénico, hay muchos juegos entre canción y canción que van armando, no sé si un hilo argumental, pero sí un clima. Por eso los incluimos en el disco junto a las canciones de, por ejemplo, Cecilia Tomba, Rita del Prado, Simón Díaz”, señala Marita. Una bella melodía compuesta para flauta en el siglo XIX, cuentos de Gabriela Mistral y Hamlet Lima Quintana, adaptados por el mismo grupo, también forman parte de la ecléctica, y bien latinoamericana, propuesta de Los Tinguiritas.



Planeta Tinguiritas

Cecilia Raspo, Marcos K. Gowda y María de los Ángeles (Marita) Arroyo son maestros de música; Paula Lombardelli es música y estudiante de teatro. Juntos, los cuatro, son Los Tinguiritas. Nacido en las sierras cordobesas en el último año del siglo XX, el grupo lleva adelante propuestas escénico-musicales donde las canciones conviven con juegos de palabras, dramatizaciones de cuentos, leyendas y danzas, donde todo se dice sin gritar y la escucha se hace cerquita y casi como entre amigos. Una propuesta donde la música, protagonista primera, es la excusa para hablar, conocer y aprender a respetar a las culturas del mundo.

En el 2000 presentaron su primer espectáculo, La Zapatanga, al que le siguieron Canciones con el piso y otros cuentos (2003) y Caleidoscópico (2005). Zapatanga y Caleidoscópico, se convirtieron en discos en los estudios La Luna en los años 2002 y 2006, respectivamente. Con presentaciones en escuelas, plazas, auditorios y teatros, han estado en pueblos de la provincia de Córdoba, del centro y del sur del país, en la Ciudad de Buenos Aires y también en Uruguay, Brasil y Colombia; en el V, el VI y el VII Encuentro de la Canción Infantil de Latinoamérica y el Caribe (Bogotá, 2001; Belo Horizonte, 2003; Montevideo, 2005), en el III Encuentro Nacional de la Canción Infantil (Ciudad de Bs As, 2002), y en el Festival Internacional de Teatro para Niños y Jóvenes realizado en Córdoba en el 2004.

Por más info: www.lostinguiritas.com.ar

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