Agenda


Hoy, Sábado 04 de Abril

ver día completo

Separador

01-04-2012 |

Crianza - Madres y Padres

De visita, al médico

En la sala de espera, juguetes desperdigados por el suelo, chicos que se trepan por los sillones, padres hastiados, madres agotadas. En el consultorio, revisación veloz: oídos, garganta, peso, altura y llantos que interrumpen el diálogo. Las dudas y las indicaciones. La prescripción del antibiótico, las vacunas, el vínculo pediatra-familia-paciente y otros temas que rondan en la sala de espera. Opiniones desde la medicina tradicional y homeopática.

Comentar

Por Gabriela Baby

 

 

 

El pediatra, como la maestra, como la familia, cumple un rol de peso en el crecimiento de los chicos. El vínculo se establece desde que el bebé nace y –según lo que dice la doctrina médica- hasta que se transforma en adulto. En la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP), una institución que acaba de cumplir 100 años y nuclea a 15 mil profesionales (casi la totalidad de los matriculados en el país) la doctora María Luisa Ageitos, ex directora de la Asociación y también Licenciada en Salud Pública define el rol del pediatra: “Los pediatras hacemos la medicina general de niños y adolescentes. Trabajamos en esta etapa de la vida donde los cambios son constantes”.

 

Pero no sólo se trata del niño o adolescente en cuestión: “Nunca se debe hablar de un niño solo sino de un niño en un nido familiar, en el que habrá un entramado de distintos lazos: hermanos, padres, abuelos o quienes estén a cargo de los chicos”, dice Ageitos. Y agrega: “también es importante darle voz al niño en la consulta. Porque es el protagonista y como tal debe ser atendido, no sólo interrogado. Es decir, es fundamental que el chico diga qué piensa de sus dolencias y tratamientos”.

 

No muy distinto es lo que se propone como punto de partida en el campo de la homeopatía, otra variante en la oferta médica actual, en donde la primera consulta constituye un momento de conocimiento profundo del otro. “La primera consulta puede durar dos horas: preguntamos a los pacientes de todo: cómo duerme, si está contento, si se levanta cansado, si va bien al baño, si algo lo pone de mal humor. Todos los síntomas interesan”, dice Viviana Suttin, médica clínica, homeópata de chicos y adultos y especialista en medicina china.

 

Humanización de la práctica médica o intercambio paciente-médico-familia son saberes y prácticas que no se estudian en los libros e inauguran un espacio en el que la ciencia médica cede espacio al arte de la medicina.

 

 

¿QUÉ ES LA SALUD?


“El concepto de salud en niños/as y adolescentes no sólo involucra los aspectos físicos, psicológicos y sociales, sino también la habilidad de realizar actividades apropiadas para su edad, como el juego o la escuela. Las dimensiones que generalmente se tienen en cuenta para definir a un niño saludable están relacionadas con su capacidad para realizar actividades diarias (movilidad y cuidado personal), las adquisiciones cognitivas (memoria, habilidad para concentrarse y aprender), las emociones (positivas y negativas), la percepción de sí mismo, las relaciones interpersonales (con los amigos y familiares) y con el medio que los rodea (cohesión familiar, apoyo social)”, sostiene la SAP en uno de sus artículos publicados en su sitio web (www.sap.org.ar), donde también presenta interesantes documentos para todo público sobre enfermedades y molestias frecuentes.

 

Desde la bibliografía homeopática, Suttin define: “Un chico puede estar enfermo aunque no tenga ninguna dolencia física o enfermedad. Quizá no duerme bien, o no tiene apetito, o tiene problemas para evacuar o para orinar, o tose, o tiene mocos, o tiene eccemas, o está desganado: síntomas que indican un desequilibrio. Porque la salud no es solo no tener fiebre: la fiebre baja por añadidura, cuando el paciente esté bien”, argumenta la doctora.

 

A su consultorio llegan chicos que sufren por miedos nocturnos, otitis a repetición, asma, constipación, diarrea, mal comportamiento, déficit atencional. “Hay chicos que desobedecen a los padres, chicos que insultan y tienen conductas tremendas. Esto es sin duda parte de algún desequilibrio que se puede tratar, siempre que la familia participe, ponga límites, esté atenta, colabore. Porque si no, por más remedio que les recete a los chicos, si la familia no escucha al médico, no hay manera de estar sano”, dispara la especialista.

 

LA HOMEOPATÍA

 

En Buenos Aires, el circuito de la homeopatía incluye varias universidades y escuelas de formación, farmacias especializadas y numerosos consultorios privados. Y aunque aun se debate su carácter científico, en algunos países como México su práctica está regulada por el sistema de salud nacional mientras que en otros está parcialmente integrada a la medicina oficial (Francia).

 

“La homeopatía es una medicina holística que trabaja no en la enfermedad sino con el enfermo: la enfermedad es un desequilibrio en el sistema vital que se manifiesta mediante signos físicos y psíquicos en una persona. A diferencia de la alopatía, que ataca los gérmenes que enferman el organismo, la homeopatía trabaja sobre el terreno donde se alojan los gérmenes: el germen está en un terreno mórbido y lo que se trata es el terreno, tanto preventivamente como en la cura”, explica Suttin. Según su perspectiva, todas las enfermedades tomadas a tiempo son plausibles de ser tratadas con homeopatía: “La homeopatía trabaja a partir de la energía de cada individuo y, en el caso de los chicos que tienen tanta energía, los resultados son muy buenos y se ven rápidamente”, asegura la especialista.

 

 

NO TAN DISTINTOS

 

Más allá de las diferencias conceptuales y métodos curativos, para ambas corrientes médicas el contacto entre médico y paciente, y la escucha de toda la familia, son elementos irremplazables. Un contacto no siempre estimulado por las condiciones laborales de los médicos: “Actualmente el sistema de las obras sociales y prepagas no colaboran con la salud y el cuidado de los pacientes. Al contrario: la gente cambia de médico y de pediatra con frecuencia, cada vez que cambia de trabajo o de obra social, y estas interrupciones no son buenas. Porque la salud tiene que ver con ese vínculo de confianza. Y mucho más en el caso de los pediatras y las familias: ese vínculo es muy importante para adherir a los tratamientos, para comprender la necesidad de estudios, para estar sano y para curarse”, puntualiza Ageitos y recuerda una época dorada (50 años atrás) en la que las familias tenían un médico de cabecera que conocía muy bien al grupo familiar y su contexto y derivaba a especialistas en caso de necesidad.

 

 

ANTIBIÓTICOS SÍ  - ANTIBIÓTICOS NO

 

Este es uno de los debates silenciosos que los médicos pediatras llevan adelante desde sus consultorios. “Cada maestrito con su librito”, dice el dicho y con los antibióticos este lema se cumple de manera asombrosa: el antibiótico que para el médico de guardia, por ejemplo, es imprescindible e insustituible para el pediatra del consultorio puede ser un camino al desastre. La Dra. Ageitos dispara: “Los antibióticos son una droga maravillosa que sirve para algunas cosas puntuales, aunque la gente quiera usarlos para afecciones virales y no sirven. Estamos haciendo mucha campaña desde la SAP hace años porque muchas veces para resolver rápidamente el problema de un paciente se le da un remedio que no necesita. Y también ocurre que la gente exige antibióticos porque a veces no quiere esperar”, dice la especialista en Salud Pública.

 

“Cuando un chico tiene fiebre la indicación correcta es observar la evolución y estar en contacto con el pediatra. Por eso es importante generar este vínculo entre la familia y el profesional”, reitera Ageitos. Esperar, observar y llamar por teléfono: prácticas prescriptas para padres y madres cuando el termómetro trepa a los números rojos.

 

Ageitos avanza un paso más: “Desde la Sociedad de Pediatría queremos desalentar el uso indebido de antibióticos, porque en el mundo se está dando un fenómeno conocido como resistencia antibiótica: se trata de bacterias nuevas multiresistentes a las que no se las puede eliminar con nada. Entonces hay que determinar muy bien el diagnóstico antes de indicar un antibiótico, porque si no estoy generando defensas innecesarias en un paciente, con un tratamiento de siete días y gastando dinero. Y todo esto se da porque la industria de los laboratorios farmacéuticos es muy fuerte y avanza sobre las buenas prácticas médicas. Por eso los médicos debemos estar muy alertas y cuidar a los pacientes,” dice la pediatra.

 

Visto de la homeopatía el antibiótico no entra en el terreno de lo posible: “El antibiótico trabaja con el germen, ataca al germen, mientras que la homeopatía trabaja en el terreno mórbido, es decir, el cuerpo que albergó a ese germen. Y el terreno es distinto en cada paciente, aunque la enfermedad sea la misma. El remedio es personal para cada uno”, dice Suttin. Y pone un ejemplo: “Si tres pacientes distintos tienen el mismo germen: una faringitis, puede ocurrir que uno esté con fiebre y decaído, otro esté súper excitado y también con fiebre y el tercero tenga frío. Cada paciente está expresando una sintomatología distinta ante el mismo germen y los tres se van a curar de la misma enfermedad con remedios distintos”.

 

Para Viviana Suttin el problema es candente: “Acá llegan muchos chicos y adultos que toman diversos remedios para dolencias diferentes. Buscan la homeopatía porque propone un remedio para cada persona: una fórmula personal para cada individuo. Y el proceso de cambio es paulatino: no puedo sacar la medicación alopática de un día para el otro. Se trabaja con los tiempos que marca la mejora de cada paciente”.

 

 

¿Y LAS VACUNAS?

 

Las vacunas también son protagonistas de un larguísimo debate entre alópatas y homeópatas, al que las doctoras entrevistadas se suman con reparos. “La historia ha mostrado cómo las vacunas han evitado grandes epidemias. Varias enfermedades, como la viruela y la polio, se han erradicado en muchos países del mundo. Entonces me parece que estar en contra de las vacunas no tiene sentido. Quienes están en contra de las vacunas o no vacunan a sus hijos tienen la suerte de vivir en un ambiente protegido, bajo el paraguas protector de la gente que se vacuna. Pero si alguna vez viaja a un país donde no todos están vacunados, puede tener problemas, como les pasó a algunas personas que viajaron a Sudáfrica y volvieron con sarampión. Los efectos secundarios que pueden traer algunas vacunas no son graves y tienen un impacto de uno en dos millones”, explica la pediatra Ageitos.

 

La homeópata Suttin dice que ella deja libertad de decidir a sus pacientes si van a ser vacunados o no: “Aunque la homeopatía sostiene que en un terreno sano no deberían instalarse enfermedades y la doctrina indica no vacunar a nadie, cada padre y cada madre decidirá si quiere vacunar o no a sus hijos. Es un tema personal y yo dejo la decisión a cada uno”, declara.

 

 

MANZANA IN CORPORE SANO

 

Pero no sólo con remedios -o a pesar de ellos- se mantiene la salud. Otro tema muy importante en el que ambas corrientes médicas también confluyen es el cuidado de la alimentación: “Hace 50 años se alteró la alimentación natural: se les daba a los recién nacidos leches de fórmula hechas a partir de la leche de vaca. Fue un experimento a escala mundial muy grande que dejó muy malas consecuencias en la salud de la población”, dispara la doctora Ageitos y agrega: “pero hubo y hay intereses económicos muy fuertes implicados en estas acciones. Hubo un momento en que los laboratorios descubrieron a los sanos, y eso fue una lástima. Porque antes se dedicaban a los enfermos. Ahora fabrican alimentos, vacunas, mediciones del colesterol y controles cada vez más específicos. Y más medicación. Y se alejan del ideal de la medicina, que tiene que ver con escuchar y observar al paciente y orientarlo para que esté saludable”, concluye la pediatra.

 

Para Suttin también el bienestar cotidiano es sinónimo de salud: “el equilibrio que se logra con la ayuda de la medicación homeopática tiene que estar sostenido con una vida sana: alimentación variada, natural, equilibrada, ejercicio físico, actividades placenteras y divertidas: si esto no ocurre, con la medicación solamente no funciona”, prescribe la homeópata.

 

Porque el bienestar implica diversos aspectos que exceden al consultorio médico y que sin embargo deberían poder comentarse en esa consulta que a veces es tan fugaz como ruidosa. Y que el encuentro ocurra no sólo cuando el termómetro indica algo más de 37 y medio.

 

 

 


 

 

PSICOTRÓPICOS: ¿ENFERMEDADES INVENTADAS?


Cada vez es más frecuente el uso de medicación psiquiátrica en niños. Al punto que especialistas de diversas disciplinas y países discuten activamente acerca del modo de diagnosticar dolencias psicológicas y la consiguiente prescripción de medicación. El Manifiesto del grupo Forum ADD (www.forumadd.com.ar), integrado por psiquiatras, psicólogos, médicos y psicopedagogos locales describe: “El sufrimiento psicológico infantil suele ser desestimado por los adultos y muchas veces se ubica la patología allí donde hay funcionamientos que molestan o angustian, dejando de lado lo que el niño siente. Es frecuente así que se ubiquen como patológicas conductas que corresponden a momentos en el desarrollo infantil, mientras se resta trascendencia a otras que implican un fuerte malestar para el niño mismo”.

 

En la misma línea, en el libro Invención de enfermedades. Traiciones a la salud y a la educación (Gabriela Dueñas y León Benasayag comps., Noveduc, 2011), Dueñas sostiene: “Parece que el hombre ha pasado a ser sólo una mercancía de las ciencias. Es importante advertir, entonces, que ciertas prácticas científicas o tecnológicas pueden terminar por acallar la voz de los sujetos. No se escucha a los chicos cuando son llevados a la consulta. No se presta atención a lo que puedan pensar o sentir, ni al pedido de ayuda que puede estar encapsulado en el supuesto trastorno”. El libro denuncia la medicalización como herramienta de sometimiento a las pautas culturales dadas por la sociedad de consumo. Y propone la escucha atenta, el respeto por la palabra del niño y la mirada interdisciplinaria para que haya bienestar.

 

 

Comentar

Compartir

Separador
Separador
Separador
 
Separador
Separador

© Copyright 2020 Planetario Producciones SRL | Todos los derechos reservados