Agenda


Hoy, Viernes 10 de Julio

ver día completo

Separador

01-01-2006 |

Crianza - Madres y Padres

Amigos del alma

Perros, gatos, aves, peces y hasta reptiles. Si de compañía se trata, no importa el color, el pelaje o el tamaño. En el reino de las mascotas, cada animal tiene su espacio, y nosotros, un incondicional compañero de aventuras.

Comentar

Por Marisa Rojas



En la ciudad de Buenos Aires, el 33% de la población tiene mascotas. Los datos arrojados por la última Encuesta Anual de Hogares, dan cuenta de que en un 63% de los casos las mascotas son canes y en un 24% felinos, y de que algo más del 10% de los porteños vive con perros y gatos a la vez. Pero no son los únicos: cada vez más, aves, peces y hasta reptiles conviven en casas y departamentos en el medio de la ciudad.

“La necesidad de tener mascotas es histórica. Los animales han acompañado al hombre desde siempre, incluso han dejado sus huellas en rituales y costumbres. El hombre ha aprendido a entender y a querer a los animales, se ha servido de su protección y ayuda. Pero fundamentalmente, ha valorado su presencia ante la necesidad de compañía”, comenta el Dr. Alejandro Paludi, médico veterinario.


Mascotas: mucho más que un animal

Una mascota es un ser vivo que el hombre incorpora a su vida, por curiosidad, por gusto, por necesidad. Y como todo ser vivo, siente, sufre y goza. Una mascota es, puede ser, un gran amigo, un compañero de aventuras, pero claro, exige de su dueño conciencia y responsabilidad. “Debemos saber que una mascota es también un compromiso que nos va a acompañar un tiempo importante de nuestra vida, porque todo animal tiene sus necesidades y sus derechos, y nosotros somos responsables por ello”, explica el veterinario.

Es en este mismo sentido que desde la Fundación Vida Silvestre Argentina recomiendan a quienes deseen incorporar una mascota a su hogar que antes de hacerlo averigüen los cuidados que requiere el animal elegido –la dieta y el tipo de recinto que requiere en cada etapa de vida, por ejemplo-, que se informen sobre los rasgos de su biología -cuánto vive, cómo y en qué tiempo se reproduce, etc.-, y acerca de las medidas de prevención sanitaria -las enfermedades que puede contraer el animal y eventualmente transmitir a otras mascotas o bien al hombre-, y que consideren el costo económico de los alimentos, la atención veterinaria, y los accesorios que demanda su mantenimiento, entre otras cuestiones.

Para el Dr. Paludi, cuando se vive en la ciudad: “Es importante antes que ninguna otra cosa saber qué animal se quiere incorporar. No es lo mismo optar por un gato o por un perro más allá de cuestiones de gusto, además no todos los felinos ni todos los canes son iguales ni requieren los mismos cuidados. Luego, y dado el tipo de vida que se lleva en las grandes ciudades, hay dos variables fundamentales a tener en cuenta cuando se decide tener una mascota: el espacio físico en el que se vive y al que se va a integrar el animal -no es lo mismo un pequinés que un galgo cuando se vive en un dos ambientes-, y el tiempo que va a poder dedicársele. Y algo más, hay que saber qué se pretende de la mascota, por ejemplo: no se puede optar por un gran danés si lo que se busca es un animal manso y de compañía porque el tipo no va a estar nunca quieto y se va a comer todas las plantas”.


De niños y mascotas

Las recomendaciones para una tenencia responsable de mascotas están diseñadas para los adultos que son quienes, mayormente, deciden la incorporación o no de estas al hogar, sin embargo, no escapan a los niños que, junto a los ancianos, representan el mayor caudal de amantes de los animales.

“Integrar una mascota a la vida de un niño es una muy buena posibilidad de incorporar en los chicos la noción de responsabilidad. Los niños tienen la capacidad de establecer vínculos muy fuertes con los animales, encuentran en ellos compañeros de juegos y de travesuras. Los adultos debemos aprender a explotar estas posibilidades. A partir de las mascotas se puede enseñar a los pequeños mucho de lo que hace a la sexualidad, sobre todo cuando las perras tienen cría en la casa, es una experiencia directa que a los niños les abre mucho la cabeza, tienen frente a sí el desarrollo de la vida y es algo que ya no van a olvidar. La relación con animales favorece también aspectos de la socialización. Algunos niños introvertidos superan el miedo a relacionarse con otros a través del vínculo con su mascota. De todos modos, creo que lo más importante es el grado de responsabilidad que a partir de la vida con un animal puede generarse. Los niños en contacto con animales de compañía acentúan la sensibilidad y el respeto por la vida”, señala Paludi.

Respecto de las consideraciones que deben tomarse para el buen desarrollo del vínculo niño-animal, el profesional comenta que: “En principio, hay que saber que un buen momento para iniciar este tipo de contacto es a partir de que los chicos tienen o pueden asumir cierto grado de responsabilidad, esto es entre los 7 y 8 años de edad. Asimismo, hay que ver qué tipo de mascota se elige y para qué chico: no se puede poner junto a un niño de 8 años una mascota que él no pueda manejar. Es mejor que los animales sean pequeños y hayan sido preseleccionados en función de su carácter, que sean animales sumamente dóciles, manejables”. Esta última indicación ancla en el hecho de que, mayormente, los niños están acostumbrados a vincularse con objetos no animados -tal el caso de los juguetes- por lo que, si la mascota presenta alteraciones de carácter, pueden darse situaciones difíciles. “A los chicos hay que enseñarles a relacionarse con estos seres vivos que son sus mascotas porque si reiteran sus juegos habituales pueden, sin quererlo, resultar crueles. Los chicos están acostumbrados a jugar con elementos inanimados y de repente tienen una mascota y quieren jugar con el animal pero no conocen sus reglas, le tiran del pelo, le meten un dedo en el ojo, y los animales les responden. Por eso, si el animal no es extremadamente estable puede haber problemas de mordidas o arañazos”, enfatiza Paludi.


Perros y gatos, ¡tienen competencia!

Rasgo de época distintivo de la relación hombre-animal, resulta ser el hecho de que el reino de las mascotas ya no se divide entre los que prefieren los perros y los que eligen los gatos. Hace un tiempo que tener un canario en el balcón o una pecera en el medio de la sala, tampoco es extraño. Pero en el nuevo siglo, las mascotas son cada vez más exóticas: anfibios, reptiles, aves poco comunes y hasta extraños mamíferos compiten con los tradicionales canes y felinos. “Se les llama mascotas exóticas porque son animales que tradicionalmente no han sido vistos, justamente, como mascotas. De todos modos, nunca son bichos peligrosos”, explican en El insomnio de la Iguana, una tienda dedicada a la venta y atención de mascotas poco comunes.

“Muchas veces hay gente que te pregunta si está bien o está mal tener a estos animales como mascota, sin embargo, nadie se cuestiona qué pasa con un siberiano que vive en plena Buenos Aires en un departamento de tres ambientes y soporta 35º de calor en enero. Es decir, no porque se tenga un gato o un perro se va a estar haciendo lo correcto de por sí”, comenta Paludi.

Moda, nuevos gustos o simple curiosidad, la tenencia de mascotas exóticas no escapa a la polémica. “Originariamente tenían estos animales como mascotas los aficionados a lo exótico o personas expertas en el cuidado de animales, con el tiempo cada vez más gente quiere una iguana como mascota pero no es algo sencillo”, señala Claudio Bertonatti de Fundación Vida Silvestre.

Cuando los animales exóticos son vendidos a personas sin experiencia es común que mueran rápidamente o sean abandonados. “Cuando la persona no se informa responsablemente de los cuidados necesarios que requiere la nueva mascota puede provocarle, incluso, la muerte. Por ejemplo, hay que saber que siempre es bueno crear un hábitat lo más parecido posible al hábitat original del animal, y claro, eso lleva tiempo, dedicación, y un costo”, señalan en El Insomnio.

Así como sobre los cuidados especiales que requieren las nuevas mascotas, los especialistas alertan sobre el comercio ilegal que rodea el mercado. A fines de la década pasada, el tráfico de vida silvestre ya había alcanzado el segundo lugar en el mundo entre los comercios ilegales. “Ciertamente se trata de un negocio de proporciones enormes, de todos modos, creer que todos los comerciantes de fauna son ‘traficantes’ sería un error. Hay que saber distinguir, lo mismo que entre los buenos y los malos conservacionistas. Por eso es importante, por ejemplo, no comprar mascotas de especies prohibidas como tortugas –ya sea terrestres o acuáticas-, monos, tucanes, papagayos, cardenales amarillos, reyes del bosque. Sí pueden adquirirse legalmente canarios, perros, gatos, cotorritas australianas, peces de acuario”, recomiendan en Vida Silvestre.

En tanto, de fondo, desde los balcones, se cruzan ladridos y maullidos. Un pez nada en la pecera en medio de la habitación. Una iguana repta entre los pastos del jardín. Una nena cambia las piedritas de su gata y una señora acaricia su siamés. Los chicos corren en la plaza junto a su lanudo. Un señor alimenta a sus canarios. Y así, la naturaleza, gana su espacio.


Más info:
M. V. Dr. Paludi. 4821-0352. aepaludi@hotmail.com
Fundación Vida Silvestre. 4343-4086. www.vidasilvestre.org.ar
El insomnio de la iguana. 4787-9099. elinsomniodelaiguana@hotmail.com

 

Comentar

Compartir

Separador
Separador
Separador
 
Separador
Separador

© Copyright 2020 Planetario Producciones SRL | Todos los derechos reservados