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01-09-2015 |

Notas y Entrevistas - Musica para chicos

Abrazos en forma de canciones

Desde hace treinta años, Los Musiqueros cultivan un mundo de canciones. Un universo hermoso donde los chicos, y las chicas, están invitados a jugar con todos los ritmos. Este año, para festejar tanto camino recorrido, por Argentina, América Latina, y hasta Europa, reeditaron su disco fundacional y prepararon una serie de conciertos muy especiales para cantar juntos en primavera. Aquí, repasan su historia.

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Por Marisa Rojas



El 2015 encuentra a Los Musiqueros celebrando treinta años ininterrumpidos de hacer música; de esa que, en primera instancia, se califica como ‘para chicos’. Música de Argentina y el mundo, tradicional, y de la otra. Música que se toca con los instrumentos que conocemos todos, y con otros, nada convencionales, ideados por Julio Calvo, uno de Los Musiqueros fundacionales. Porque esta historia, donde conviven zambas, chacareras, carnavalitos, joropos, valsecitos, tangos y rocanroles, canciones latinoamericanas, africanas y europeas, cantadas en español, en portugués, en francés, y hasta en idiomas tribales, comenzó cuando Julio fue invitado por Teresa Usandivaras a llevar al escenario las melodías de un disco que grabó como profe de una escuela de educación por el arte.

“A comienzos de los años ‘80 yo trabajaba en La Escuelita en el área de música, donde también supo trabajar Julio. Estando allí grabé a pedido de los papás dos casettes, que se convirtieron luego en un CD (¿Jugamos a cantar?), para que pudieran cantar en sus casas lo que cantaban conmigo en la clase. Aquellas primeras canciones fueron grabadas con la participación de mis propios alumnos”, recuerda hoy Tere, y sigue: “Aquello fue un éxito. Y un día se acercó Ruth Mehl (periodista, crítica de espectáculos infantiles del diario La Nación) para proponerme presentar el disco con un recital. Comencé a pensar entonces en la idea de armar un grupo y hablé con Julio, que se recontra entusiasmó con el proyecto, trajo a quien fue el primer tercer musiquero, Tomás Nelson, y empezó a armar sus primeros instrumentos no tradicionales”.

¿Cuál fue el primero de esos nuevos raros instrumentos?

Julio: El primero fue el bicordio pero que en aquel entonces tenía el nombre de unicordio, porque tenía una sola cuerda. Además, eran los años de auge de “Mi unicornio azul” (emblemático tema del cantautor cubano Silvio Rodríguez), y llamarlo así era parte del chiste. Pero ese instrumento lo construí para mí en realidad, porque tenía ganas de tocar el cello pero no tenía guita para comprarme uno. Un día lo llevé al grupo y lo incorporamos, lo tocamos de diferentes maneras y, muchos años después, llegó a tener dos cuerdas y a estar montado, como lo está hoy, sobre un trípode para ser tocado casi como un contrabajo. Esa fue una idea que se le ocurrió a Beto Caletti, el segundo tercer Musiquero.

Antes de avanzar en el tiempo, y presentar al actual tercer musiquero Pablo Spiller, una pregunta más sobre los orígenes: ¿por qué el nombre?

Julio: El nombre se le ocurrió a Tomás. Ponerle nombre a las cosas siempre es difícil, pero su propuesta nos encantó. Porque un musiquero es el músico popular por antonomasia, el que toca cerca de la gente. Y esa idea nos identificó: nosotros no queríamos ningún tipo de formalismos, ni puesta en escena o vestimenta que nos alejara de los pibes, queríamos tocarles toda la música que nos gustara.

¿Toda la música “para chicos” que les gustara o considerando también otras canciones?

Teresa: A mí siempre me ha gustado acercar canciones lejanas, canciones de lugares como el Amazonas o el África, donde he estado trabajando como antropóloga, y que, como música, cuando se me aparecían no podía dejar de pensar en cantarlas con los chicos de acá.

Julio: Lo que es para niños, y lo que no, es siempre un límite muy difuso. Porque, obviamente, teniendo en claro el lenguaje que se usa y los sentidos directos e indirectos de las letras, el resto, mucho tiene que ver con la intención y el contexto en que se pone. Parte de nuestro afán es ese, poner en juego músicas no habituales pero, también, hechas de modo tampoco habituales.

El primer disco salió a los dos años, aproximadamente, de haber formado el grupo. ¿Qué recuerdos tienen de aquella primera grabación de estudio y por qué decidieron reeditarla?

Julio: En realidad, primero hubo un cassette: Los Musiqueros Volumen I. Y luego, al año aproximadamente, sacamos el Volumen II. Ambos trabajos están recopilados en lo que fue nuestro primer CD, Con todos los ritmos. Lo que hicimos ahora fue tomar todo el material de ese disco y remasterizarlo a fondo, porque el disco original estaba grabado con el concepto de hace muchos, muchos años. Los medios técnicos han cambiado y eso implica no sólo otra forma de trabajo sino otro sonido.

Teresa: Y también cambiamos nosotros. Porque cuando grabamos los primeros cassettes pensábamos en llevar a estudio los recitales tal cual los hacíamos en escena, con mucho speech por ejemplo, y aunque eran momentos muy lindos…

Julio: …nos dimos cuenta con el tiempo que el disco y el recital son dos lenguajes diferentes. Sacamos entonces todo el speech y como bonus track incorporamos un tema del primer disco, “Twist del chicle”, pero en la versión que hacemos ahora, que es muy diferente a la de los comienzos. Con todos… es un disco que queremos mucho y sobre el que creemos que, a pesar de estas diferencias técnicas, mantiene su vigencia. Y eso que ya somos como abuelos artísticos de muchos espectadores, porque vienen muchos pibes que nos escuchaban de chicos y que ahora traen a sus hijos.

¿Qué cambió en estos treinta años de hacer música para chicos?

Julio: Básicamente, desde el primer concierto al último, la idea es la misma: un recital de canciones diversas, de origen diverso, tocadas con instrumentos diversos. Aunque eso se ha ido enriqueciendo en el tipo de instrumentos y en el estilo de arreglos, por ejemplo. Fuimos formando un estilo que hoy nos pertenece, hay una forma de estar con el público que, no digo que la hayamos inventado nosotros ni mucho menos, pero que no era habitual hace treinta años: la cosa de cantar como si estuviéramos en el living de casa, de una manera llana, por supuesto, totalmente profesional y con todo muy pensando pero, realmente, como en una ronda de abrazos.

¿Y con la incorporación de Pablo?

Pablo: En mi caso cambió que, cuando llegué al grupo, hace algo más de cinco años, ¡tuve que aprender a tocar una tonelada de cosas! Yo llegué en un momento de transición del grupo y lo que hoy siento es que en los últimos años, la dinámica en escena se aceitó muchísimo y hay toda una continuidad muy fuerte en todo el espectáculo.

Julio: Con Teresa siempre buscamos y promovimos que cada nuevo integrante dejara su marca personal. No obstante, hubo dos etapas muy importantes y marcadas: la fundacional, con Tomás, de donde vienen creaciones como “La historia de Manuelito” y la de Beto (Caletti) que fue la más extendida en el tiempo, fueron casi dieciséis años con una impronta muy determinada, en los que grabamos tres discos. Pablo (Spiller) tuvo la apuesta más difícil, porque cuando se incorporó, el grupo ya tenía muchos años de recorrido con la misma formación. ¡Y estuvo buenísimo!

Teresa: Yo lo que siento con Pablo es que con su ingreso se abrió un mundo, porque él se abrió a todas las propuestas musicales, él tiene una cabeza muy amplia para probar.

Además de la reedición del primer disco, este año realizaron su primera gira europea. ¿Cómo fue la experiencia “musiquera” por el Viejo Continente?

Julio: Fue una experiencia hermosa. Comenzamos en París, seguimos luego por Berlín, visitamos Praga y Viena, regresamos más tarde a Alemania para ir a un pueblito donde hay un músico argentino, Alejandro Leonardi, que está reuniendo a músicos de nuestro país que viven allá, y dimos un concierto ante casi 300 niños ciento por ciento alemanes, a quienes en la entrada se les ofrecieron materiales con información sobre Argentina y se les invitó una merienda con dulce de leche, ¡fue genial! Otra cosa interesante fueron las presentaciones en instituciones donde viven niños refugiados, que en Europa son montones y de los países más diversos del mundo. Tocamos para un mundo de culturas e idiomas, a lo largo de casi 4 mil kilómetros, antes de tomarnos un avión para ir a Irlanda, donde volvió a reunirse, y a tocar, la formación original de Los Musiqueros porque allí vive Tomás Nelson.

Han cantado en montones de idiomas, nos han hecho conocer canciones de las más diversas. ¿Cuál es la canción que más le gusta tocar a cada uno?

Teresa: Yo he disfrutado distintas canciones según los distintos momentos de la banda. Hoy disfruto mucho de hacer la que hacemos con las cajas de cartón, también la “Jota de Panaderas” y la canción de cuna africana.

Pablo: Para mí es muy difícil elegir una porque cada canción es un viaje distinto, pero sí sé que siempre lo que más placer me da es lo nuevo. Hay como una adrenalina especial cuando tocás canciones nuevas.

Julio: Antes que ciertas canciones, yo disfruto determinados momentos del concierto que, además, son diferentes según de dónde sea el público, se trate de niñitos mexicanos, siempre sentaditos, todos muy pulcros, o de chicos colombianos que son absolutamente musicales con sus cuerpos. En esta etapa de Los Musiqueros es todo disfrute. Hemos recorrido tanto, estamos tan agradecidos por todo lo que hemos logrado, todo lo que el público nos ha dado, estamos tan bien parados respecto a lo que queremos hacer y a los nuevos desafíos por venir… ¡estamos en momento de festejar!


En el mes de octubre Los Musiqueros festejarán sus treinta años de trabajo continuado con una serie de conciertos en el Teatro Picadero. Los shows, en donde harán un repaso por los temas más emblemáticos de la banda y algunos otros muy pocas veces interpretados, incluirán la presencia de casi todos Los Musiqueros históricos e invitados especiales.



PLANETA MUSIQUEROS 
Los Musiqueros son actualmente Teresa Usandivaras, Julio Calvo y Pablo Spiller. Pero también supieron ser: en los comienzos, Tomás Nelson; un tiempito después, Claudio Serulnikov, Ariel Goldemberg y Omar Montes; y, durante muchos años, Beto Caletti. Se trata, y se trató siempre, de un grupo de (excelentes) músicos que hace canciones para jugar incluyendo todos los ritmos, invitando a divertirse, a aprender… y a pensar. Canciones que se tocan con los instrumentos que conocemos todos y con otros nada convencionales. Canciones del mundo que giran como en una ronda colgante donde se suceden chacareras, zambas, tangos, candombes, carnavalitos, sambas, ritmos del África y del Amazonas, melodías de cuna y poemas para enamorar. Su historia comenzó a mediados de los años ‘80 y hoy, treinta años después, incluye la grabación de cinco discos de estudio: Con todos los ritmos (recientemente reeditado), Carí caracuá (Premio ACE 1996 a la Canción Infantil), Canciones Colgantes, Pequeño romance de barrio y Ronda (Premio Gardel a Mejor Álbum Infantil); conciertos en casi todas las provincias de Argentina, giras por América Latina, el Caribe y Europa; y distinciones y premios por sus distintos trabajos (discos y recitales).

Más info: www.losmusiqueros.com / facebook.com/losmusiqueros / Twitter: @los_musiqueros


 


MUSIQUEROS (TAMBIÉN) DE HOSPITAL
Desde el año 2011, Los Musiqueros llevan adelante en el Hospital de Pediatría “Dr. Pedro Garrahan”, de la ciudad de Buenos Aires, el programa Música en Vivo en Hospitales: Cultura y Salud, desarrollado originalmente a partir de un programa de similares características de origen francés.

“Cuatro años atrás, el Director de Oncología del Garrahan nos contó que había unos franceses que tenían en París este programa, y que habían venido a capacitar a músicos argentinos en el hacer música en vivo en hospitales. Ellos nos llamaron, y finalmente nos eligieron, y comenzamos la capacitación en el mismo hospital, donde trabajamos desde entonces llevando adelante el programa que en sus inicios contó con financiamiento de la Fundación Navarro Viola y que hoy está subsidiado por el Ministerio de Salud de la Nación”, cuenta Julio Calvo.

Tras dar los primeros pasos en el Garrahan, Los Musiqueros viajaron a Francia para continuar su capacitación, consiguieron luego que los franceses, a través de la Fundación Air France, volvieran al país a seguir capacitando a otros músicos argentinos, cuatro de Buenos Aires y dos del interior del país, con el afán de armar una Red Nacional de Músicos de Hospital.

“Lo que hacemos es recorrer habitación por habitación con la creencia que la música es un derecho y consultamos a cada niño si quiere compartir un poco de música, si dicen que sí vamos pa’ lante haciendo la música que, en ese mismo momento, mirando a cada niño a los ojos, podemos entender que necesita. Y lo hacemos tocando instrumentos que hemos creado especialmente y que son aptos para la vida interhospitalaria, capaces de ser trasladados de habitación en habitación y fácilmente higienizables. Es un trabajo que hacemos muy profundamente, con mucho compromiso”, explica Calvo.

 

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