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01-07-2011 |

Notas y Entrevistas - Teatro Infantil

Un artista que hace lo que quiere

Espíritu renovador del teatro para niños, Javier Zain acaparó la atención de críticos y público con una obra tan particular como bella: "Esperando a que pique", que vuelve a escena en 2011. Y comparte cartel con el estreno de "Qué hago?", un unipersonal musical donde el protagonista hace muchas cosas pero, fundamentalmente, se divierte.

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Por Marisa Rojas
Fotos: Carlos Suter



Un lunes de mañana Javier Zain recibe a Planetario en un bar de Villa Crespo, su barrio, café con leche y medialunas de por medio. El día está bastante frío, pero Javier irradia una energía especial. Acaba de re-estrenar Esperando a que pique, una de sus últimas creaciones, está muy feliz, y verborrágico: “Es que el año pasado estuvimos muy poco tiempo en cartel. Pero hicimos una temporada muy apasionada. El rédito no fue desde lo comercial sino desde lo artístico, ganamos muchos premios y con eso sentamos una buena base para este año poder re-estrenarla. Para el teatro independiente ser premiado es un impulso formidable, porque no tenemos los medios que tienen las producciones comerciales para dar valor a su producto”.

Este año, Esperando… se presenta en nueva sala y con nuevo actor, Alejandro Talarico. ¿Qué significa esto en términos artísticos?

Siempre el segundo año para mí es el mejor. Uno ensaya una obra, después sale y la prueba: se hacen dos, tres meses de función y luego parás; la obra se te asienta en el cuerpo, uno se relaja, porque ya la disfrutó, y cuando la volvés a hacer es como andar en bicicleta, ya te es orgánica. Y ese es el mejor momento, es cuando la obra levanta vuelo. Además hay un nuevo actor, que es clown, y que tiene la suerte de encontrarse con una obra ya armada. No es que tiene que hacer lo mismo que hacía el otro actor, rescatamos las cosas que sostenían a la historia o al personaje, pero sobre eso él construyó su propio Pedro. Y ahora se dedica a hacerlo crecer. También es importante estar en El Piccolino porque es una sala pequeña, y como en esta propuesta trabaja mucho lo gestual, lo expresivo, estar cerca actores-escenario-público es muy lindo. Además, se aprecia mucho más el trabajo de arte de la obra.

¿A qué atribuís que con tan poco tiempo en cartel Esperando…, una propuesta para nada usual en lo que a ‘teatro para chicos’ se refiere, haya cosechado tantos premios?

Creo que las propuestas que hago tienen una cierta impronta de autor. Creo también que lo que está pasando es que en el teatro hay cada vez más show -musicales que tienen que ver con las canciones del jardín o el gran musical televisivo-, pero cada vez hay menos teatro de autor. Se nos fue el más grande, Hugo (Midón). Y no hay muchos dramaturgos que estén escribiendo obras originales. También creo que en el caso de mis propuestas atrae que es teatro para la familia, yo no ‘infantilizo’ al teatro sino que hago obras donde un adulto y un chico disfrutan, y no se subestima a nadie. Para mí los chicos son personas con menos experiencia en el mundo, pero no tienen por eso menos capacidad para comprender una historia.

Frente a tantas propuestas teatrales ‘espectaculares’, ¿cómo se logra atraer la atención de un niño con una historia tan simple como la del encuentro de dos pescadores en un muelle?

Bueno, por eso tomé la decisión de convocar como compañero a un clown. El clown juega, rompe la cuarta pared y dice un texto pero mirando al público y así puede abrir la complicidad con la platea sin dejar de crear ese micromundo de la obra de teatro; ahí está el gancho, el juego. También se trabajó esto de captar al otro a través del arte y la música. Mi hermano, Esteban Rozenszain, hizo un trabajo maravilloso con la música de la obra.

¿Cómo nació la historia de estos dos pescadores que pese a sus diferencias terminan siendo grandes amigos?

Es linda la anécdota. Yo soy profesor de teatro, y en uno de los talleres surgió, a partir de una improvisación, una escena en la que dos chicos se subieron a una mesa, agarraron unos palos e hicieron como que eran pescadores. Y me pareció muy divertido porque no sé los chicos de hoy, en especial los que viven en ciudades como las nuestras, cuánto contacto tienen con ir a pescar. Fue ahí donde apareció esta idea de los pescadores y lo que representa: el tiempo de la espera, la relajación, el sentarse y esperar a que algo pase sin salir corriendo para que eso suceda. Me pareció que la pesca era un espacio muy poético para expresar algunas ideas. En la obra hay dos seres diferentes, dos mundos y dos tiempos distintos, pero el conflicto no es agresivo. Quizás estamos acostumbrados a blanco o negro, ganar o perder, pero el consenso, el encuentro, el decir qué pienso yo y escuchar qué piensa el otro, son cosas interesantes.

Mencionaste antes el trabajo de tu hermano Esteban como responsable de la música. Tu nueva creación, Qué hago?, se anuncia como una obra musical. ¿Qué rol cumple la música en esta propuesta?

La música es increíble, tiene un nivel de composición y de producción precioso. Esperando… para mí también es una obra musical pero Qué hago? es un musical más clásico en cuanto a que hay canciones que son parte de la historia y que yo canto en vivo sobre las pistas que grabé con mi hermano. Las letras son mías, las músicas son de él.

¿Cuál es, y cómo comenzó, la idea de Qué hago?

Surgió en mis vacaciones, ¿podés creer? Me voy de vacaciones, me llevo la computadora, porque para mí escribir es un modo de desconectarme, de pasarla bien. Escribir me encanta, no me estresa para nada, al contrario, es como que desahogo lo que tengo en mi cerebro dando vueltas, escribiéndolo. La cuestión es que estaba de vacaciones en Mar Azul y me vino la idea, el deseo, después de muchos años de trabajar en compañías, con elencos, compartiendo el proceso teatral con otras personas, de hacer una experiencia solo. Y entonces me dije: ¿Qué hago? Y hago unipersonal, me respondí. Y hago lo que quiero, pensé. Así que ando en patines, manipulo títeres, canto, recurro al clown, hago chistes, me divierto mucho. Porque de eso trata esta obra, de divertirse. Un hombre, Marcos Mico, que se relaja cuando se da cuenta que puede hacer lo que quiere, y no lo que debe.

Pero, ¿no hay algún límite en eso de hacer lo que uno quiere?

Sí, por supuesto, hacer lo que uno quiere con responsabilidad. En realidad, en Qué hago? hacer lo que uno quiere tiene que ver con poder conectarse con el deseo, con las emociones y las sensaciones. El protagonista es un oficinista, alguien que vive dentro de un sistema donde le dicen lo que tiene que hacer y cómo lo tiene que hacer, alguien que acata órdenes, una persona arrutinada. Marcos hace lo que hay que hacer. Pero está muy estresado y entonces va a ver al Dr. Flema y éste le dice que se tiene que ir a pasar dos días al aire libre. La historia empieza así, con Marcos, que tiene una moto increíble, la moto flecha, yéndose a la naturaleza.

¿Por qué este espectáculo está promocionado para niños a partir de 3 años?

Porque me dicen que mis propuestas teatrales son para chicos grandes. Pero yo no estoy para nada de acuerdo con eso. Creo que eso parte del gran prejuicio de que si no es un show musical con las canciones del jardín, luces y mucho piripipí no es para chicos. Entonces, me veo en la necesidad de tener que explicar que sí, es para chicos, y le juro señora, señor, que lo entienden.


Dos pescadores, una amistad
Esperando a que pique cuenta la historia de una amistad que no tiene edad, a partir del encuentro de dos pescadores –Pascual y Pedro- en un muelle. Ganadora de diez Premios ATINA -incluyendo la mención especial del jurado por “Labor más destacada del 2010”- y galardonada además con el Premio Teatro del Mundo de la UBA, puede verse en El Piccolino (Fitz Roy 2056, Palermo) todos los sábados a las 17 hs. En vacaciones de invierno, agrega funciones los jueves, también a las 17 hs. $ 35.

+ info: http://esperandoaquepique.blogspot.com


Todo comienza con una pregunta
Qué hago?, la aventura comienza al preguntar es la nueva propuesta teatral de Zain, un unipersonal musical para todas las edades, con música de Esteban Rozenszain. Según sus propias palabras, “se nutre de diferentes lenguajes (teatro, musical, títeres y clown) que la convierten en una propuesta muy dinámica y sorprendente, en la que los recursos se renuevan constantemente.”

Qué hago? estrena el 17/07 y podrá verse en vacaciones de invierno, los viernes y domingos a las 17 hs. en El Piccolino (Fitz Roy 2056, Palermo). $ 35.

+ info: http://quehagoteatro.blogspot.com


Planeta Zain
Javier Zain es actor, autor, director y docente. Se formó en disciplinas como el teatro, el canto, la danza, la acrobacia, el clown y la improvisación. Como actor, debutó profesionalmente en el año ‘99 bajo la dirección de Hugo Midón en una de las reposiciones de La vuelta manzana; en el 2001 formó junto a Denise Cotton, Mariela Kantor y Carlos Gianni la compañía de teatro musical “mumú lavac”, con la que durante tres temporadas llevó a escena la excelente obra de Silvina Reinaudi, La Fila; y en 2010, estrenó la multipremiada Esperando a que pique, obra de su propia autoría. Como autor y director, en 2008 dirigió la muy particular Andantes rodantes y tuvo a su cargo el libro y la puesta en escena de la divertidísima El mate, y que siga la ronda. En televisión, tiene a su cargo la dirección de actores de El jardín de Clarilú (Disney Junior). Docente de teatro, da clases en Río Plateado –el estudio que fundó Hugo Midón- y también particulares (para niños, adolescentes y adultos).

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