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14-05-2014 |

Educación - Madres y Padres

Tecnología y educación: Entre la esperanza y el temor

De visita en Argentina, la teórica Anne Marie Chartier presentó una conferencia en la que expuso una secuencia histórica que muestra en qué medida las tecnologías –desde la imprenta, hasta Internet– afectaron a la educación. Un análisis para no entrar en pánico.

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Por Gabriela Baby

 

Tiene una mirada serena y dos largas trenzas que la caracterizan. Habla un español con mucho acento francés, que sin embargo logra cautivar a las más de 1.800 personas, docentes en su mayoría, que participan de las Jornadas Internacionales organizadas por la Fundación El libro durante la edición Nº 40 de la Feria del Libro de Buenos Aires. Entre la esperanza y el temor: la incertidumbre de los educadores ante la evolución de la lectura se titula la conferencia de Anne Marie Chartier, en la que desarma mitos y espanta algunos fantasmas que suelen llegar junto con las computadoras y pantallas al aula.

“A través de la historia, los dispositivos tecnológicos han modificado el modo de hacer llegar noticias, hechos y ficciones a las personas. Dispositivos que interponían discursos y datos entre las personas y que por eso mismo afectaban los modos de enseñar y aprender de todas las épocas. Por lo tanto, yo no estoy de acuerdo con quienes dicen que las tecnologías han cambiado y la escuela no”, dispara Chartier, al comenzar su charla.

¿Qué elementos han cambiado y cuáles no a pesar de las innovaciones englobadas en las TICs?

Las cosas que no han cambiado con respecto a la educación son tres: en primer lugar, los niños siguen naciendo analfabetos. Hay que enseñarles a leer y a escribir. En segundo lugar, no puede enseñarles una máquina. El sentido no se puede generar mediante una máquina. Esto nunca fue posible y ahora tampoco. Y en tercer lugar, los útiles escolares siguen siendo útiles, es decir, entran en convivencia con las computadoras escolares. Todas las revoluciones tecnológicas producen híbridos, zonas donde convive lo antiguo con lo nuevo. Y con las tecnologías actuales, con las computadoras portátiles, lo que tenemos que celebrar es el regreso triunfal de la escritura. Esto pide especial atención, porque las tecnologías de vanguardia demandan destrezas en la escritura, no sólo en la lectura, porque ambas están unidas, implicadas, funcionan a la par.

¿Por qué hay cierto temor, o al menos reparo, de parte de maestros y padres ante el ingreso masivo de computadoras a las aulas?

Hay que tener en cuenta que a lo largo de la historia todas las innovaciones relacionadas con la circulación de datos y textos –la imprenta, la radio, la televisión, el cine- han sido recibidas como elementos peligrosos, que de distintas maneras atentaban contra el orden conocido, por sus novedosos modos de transmitir conocimientos. Nuestra experiencia más reciente, antes de la llegada de las PC’s, es la televisión. Los pedagogos de los 70’s -y después también- han combatido vigorosamente contra la televisión, como también en su tiempo condenaron al diario y a la radio por sus prácticas sensacionalistas. Pero me refiero especialmente a la televisión porque los educadores encontraron allí a un competidor formidable, por la sencilla razón de que la TV era vista como una “escuela paralela”, en la que se podía aprender sin obligaciones, ni sanciones y sin más esfuerzo que el de presionar un botón y ver. Y el tiempo demostró que la televisión no es enemiga de la escuela, que se pueden pensar y proponer modos de convivencia entre una y otra.

Ahora la escuela se enfrenta a la competencia de las computadoras portátiles conectadas a Internet, junto a herramientas como las tabletas y los teléfonos inteligentes. Este es un fenómeno que también cambia la educación (la “revoluciona” dicen sus partidarios). Los dispositivos de comunicación requieren que todos los maestros  reinventen sus prácticas de una manera imperiosa, un cambio por la realidad del trabajo cotidiano, y no por planes ministeriales ni de activistas de las corrientes más acérrimas de innovación pedagógica.

Usted reconoce distintas posturas frente a las nuevas tecnologías…

Me interesa pensar dos posturas fundamentales: la de los entusiastas y la de los desilusionados por los efectos de la tecnología.

Los entusiastas dicen que Internet proporciona datos, comunicación y saber libre, es decir, genera un efecto democrático con el saber, de acceso para todos. Ellos dicen además que la red otorga la posibilidad de aprender a distancia. Y esto es un punto a destacar: la presencia de los MOOC (Massive Open Online Courses). También dicen que con la pantalla de la PC se puede leer, escribir, comunicar, jugar. Es decir, que hay formas textuales diversas que se articulan en el mismo dispositivo. Y esto es real: leer y escribir ya no pueden ser acciones separadas, porque en el contexto de las nuevas tecnologías operan juntas. Los entusiastas de las nuevas tecnologías dicen además que la PC permite al maestro  liberarse de tareas repetitivas: buscar, copiar, listar, ordenar alfabéticamente, etc. Y que de este modo queda más tiempo para tareas creativas.

Del otro lado, como contracara de esta mirada, están los pesimistas: ellos hablan del costo, no del costo de los equipos, sino del costo del soporte humano necesario para que todo funcione. Y también señalan que existe una ilusión de cantidad que es más ideal que real: las PC’s no llegan a todos realmente, sostienen. Además, los que no se muestran tan positivos ante la tecnología, dicen que hay una ilusión del saber fácil: es decir, se cree que aprender ahora es más fácil. Pero, nos alertan, no aprenden las máquinas, sino los niños, que siguen siendo analfabetos (y analfabetos digitales) cuando comienzan su formación. Además, esta mirada pesimista, sostiene que la masificación de las PC’s suma a muchos miles de personas a la carrera por nuevos productos (innovaciones, versiones, aplicaciones, modelos, etc.) que tienen que ver con cierto consumismo y que esto provoca un choque entre la lógica del mercado y la lógica de la enseñanza. Me parece que desde ambas perspectivas se proponen líneas interesantes para reflexionar y seguir pensando.

Más que con el tiempo de aprender y enseñar, los docentes, la escuela en general parece preocupada por el uso lúdico o pasatista que los chicos dan a sus PC’s.

Y se da especialmente en el caso de los videojuegos. La contradicción principal con los videojuegos es que se trata de un juego que compite con los libros, por el tiempo que saca a la lectura. Y por otro lado, se los acusa de violentos, y es verdad que en algunos hay un realismo exacerbado y guiones de cierta intensidad. Pero también es cierto que los videojuegos son la primera industria cultural de masas en el mundo en la actualidad, y tienen los riesgos que denuncian los educadores, pero además son una nueva forma de invención y creación. Y con las formas novedosas de la ficción, históricamente también podemos detectar contradicciones. Porque todo género nuevo –desde la novela en el siglo XVIII hasta la historieta en el siglo XX- generó rechazo. Lo popular siempre fue criticado y desechado por la Academia. La historia se repite.

¿Qué experiencias se pueden proponer para la utilización de nuevas tecnologías en las aulas? 

No olvidemos que la ficción que llega masivamente hace varias décadas viene en forma de imagen a través del cine y de la televisión. Y siguen siendo ficciones. El video de hoy, como la lectura de ayer, es para ver y compartir. Entonces, se pueden utilizar recursos de Youtube para trabajar relatos, se pueden incorporar útiles digitales, se pueden utilizar redes sociales. Los saberes científicos, que constituían un domino reservado a los especialistas, podrían convertirse en una verdadera “cultura común”. Por ejemplo, Google Earth permite aprender geografía de forma más eficaz que los mapas en dos dimensiones. Las simulaciones en 3D permiten también “visualizar” los procesos físicos o químicos, mostrar los intercambios que se producen en el cuerpo humano o en una corriente eléctrica. Como esas representaciones dinámicas ayudan enormemente a imaginar aquello que se oculta detrás de la abstracción de fórmulas matemáticas, estoy segura de que aportarán nuevas herramientas para las clases que facilitarán el aprendizaje.

Hay muchísimos recursos para explorar y crear en torno a las TIC’s. Lo importante es superar la tentación de dejar al niño solo frente a la máquina. Hacer intercambios con los niños a partir de lo que se escucha, se ve, se recrea en la pantalla. Se trata de ver con ellos y dar sentido a lo que se ve. Y no olvidar que, siempre, para aprender se necesita un mediador.


PLANETA CHARTIER

Anne-Marie Chartier es Agregada de Filosofía y Doctora en Ciencias de la Educación. Fue profesora de la Escuela Normal de Versailles, profesora asociada de los Institutos Universitarios de Formación de Maestros (IUFM) y ejerció luego la docencia y la investigación en el INRP (Instituto Nacional de Investigación Pedagógica), en el departamento de Historia de la Educación. Allí dirigió investigaciones sobre historia de la lectura y su escolarización durante los siglos XVII y XX. Recientemente, publicó L´école et la lecture obligatoire (Retz, 2007). Muchas de sus obras y artículos han sido publicados en español, entre ellos: Enseñar a leer y escribir. Una aproximación histórica (Fondo de Cultura Económica),  conjuntamente con Jean Hébrard, Discursos sobre la lectura 1880-1980 y La lectura de un siglo a otro (Gedisa).


 

CHARTIER DIXIT 

“Desde luego que cuando una tecnología se naturaliza sus avances son rápidamente olvidados. Pero la cuestión es saber si la lectura del texto está condenada a convertirse en un modo de información anexada a las industrias de la imagen y el sonido o si existe todavía un futuro significativo para los saberes construidos en la sola escritura, sin ninguna imagen. Cuanto más habituados estamos a leer textos escritos combinados con imágenes, más difícil parece prescindir de ellos. La cultura del siglo XX, ya sea la literatura, la filosofía, las ciencias sociales, pero también la cultura política, médica, jurídica, estaba constituida por el discurso escrito. Las generaciones venideras, ¿tendrán la curiosidad y la paciencia de leer todavía La Crítica a la Razón Pura de Kant o En búsqueda del Tiempo Perdido de Marcel Proust? Habrá forzosamente clubs de fans que los leerán y comentarán por amor al arte, así como hay apasionados de la música medieval o de las tragedias griegas; pero, ¿podremos seguir colocando esos libros en el centro de las disciplinas impuestas por el currículum escolar? Bien sabemos que el Renacimiento sacrificó trozos enteros de la escolástica medieval para hacer lugar a los textos recuperados de la Antigüedad y a los nuevos saberes científicos surgidos con el telescopio. El duelo ha sido difícil para aquellos que veían ensombrecerse su mundo de referencia, pero esto se ha extendido a varias generaciones. Retrospectivamente, podemos insistir en la ruptura o ver cómo lo nuevo se combina con lo antiguo. Hoy los cambios de soportes no cuestionan para nada las ciencias: crean solamente nuevos modos de investigación y de transmisión que modifican nuestras formas de aprender y comprender. ¿Esto modificará nuestras formas de pensar, de razonar, de argumentar? Es posible que así sea en un tiempo, pero no por el momento”.

Chartier, Anne Marie. (Enseñar a) leer y escribir, en presente y a futuro. Entrevista de Andrea Brito y Silvia Finocchio en Propuesta Educativa Nº 32. FLACSO, noviembre de 2012.

 

Tags: Internet, Anne Marie Chartier, TIC's

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