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01-05-2005 |

Cultura - Madres y Padres

Teatro para niños: Herramienta de aportes invalorables

En su libro "El teatro para niños", Nora Lía Sormani cita a la española Carmen Bravo Villasante para dar cuenta de la importancia y el hábito de asistir al teatro en la infancia: “...Un país sin teatro para niños puede ser una catástrofe, pues significa la pérdida de la parte más interesante de la cultura, precisamente cuando la infancia necesita esta cultura teatral antes que cualquier otra cosa”.

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Por Sandra Comino


¿Por qué los niños necesitan del teatro?


Favorece en los niños una positiva formación humanista, convirtiéndose en un poderoso instrumento de combate contra el escepticismo, la ignorancia y la mediocridad propiciados por este apabullante siglo XXI.


El teatro para niños proyecta cada vez con mayor fuerza su presencia en el mundo de la cultura infantil. Se ha convertido en una herramienta de aportes invalorables. De una forma inmediata y amena, conecta al niño con el mundo del arte y le abre las puertas de la sensibilidad estética, de la reflexión, de la capacidad de emocionarse, reírse y llorar, de comprender diferentes visiones de la vida y del mundo. A la par que los divierte, va desarrollando en los niños una formación humanista que los torna seres más nobles y sensibles.

¿Puede llegar a ser un puente para la lectura de la obra escrita ir a ver teatro?


El teatro es un lenguaje que trabaja con la interrelación de las artes: en él se reúnen la literatura, la música, la pintura, la danza, el canto y el mimo. En la Argentina se lo considera uno de los intermediarios fundamentales entre los chicos y la literatura, ya que, especialmente en el caso de las adaptaciones, invita a recuperar lo visto en escena, a posteriori, a través de la lectura o la relectura de aquellas obras que fueron adaptadas.

Así como se tardó mucho tiempo en acordar una definición de literatura infantil (y esto no es tan lejano en el tiempo) ¿Cómo se define el campo del teatro infantil?


El teatro para niños forma parte de la cultura infantil. Es un sector particular del campo teatral y tiene similitudes y diferencias con el llamado "teatro para adultos". Los procedimientos que utiliza son los del arte, como el de los adultos. Involucra un conjunto de agentes que lo hacen diferente (creadores, directores, salas teatrales, organismos que lo difunden), pero por sobre todas las cosas es el teatro que involucra a un espectador infantil y que trabaja con el régimen de experiencia propio de los chicos, su forma particular de estar en el mundo. A veces los creadores son conscientes de que trabajan para los niños; otras veces, son los chicos los que se apropian de las obras de los creadores, aunque el teatrista no haya trabajado pensando en los niños.

¿Qué se entiende por cultura infantil?


Me gusta seguir a Eduard D. Tylor, y definir a la cultura infantil en un sentido amplio. La cultura infantil son todas las costumbres, hábitos, conocimientos y manifestaciones del arte relativas a los niños. Esta cultura infantil fue ganando terreno a lo largo de la historia. Me refiero a que hoy en día se toman en cuenta las necesidades de los niños, por eso el avance de la psicología, la pediatría y la sociología relativa a los chicos. En los tiempos antiguos no se los tenía en cuenta, luego, con el correr de los años se los consideró sujetos meramente consumidores de bienes materiales. Hoy en día hay conciencia de que también son capaces de disfrutar de bienes culturales como los cuadros, las exposiciones, la ciencia, los deportes, el cine y el teatro. Lo que fue evolucionando fue el concepto de infancia, la mirada de la sociedad sobre los niños.

¿Cómo se diferencia desde el espectador el buen teatro? O se podría decir de otra manera... ¿existen productos masivos que circulan en sentido contrario a las necesidades de los chicos?


Uno puede observar una platea infantil y darse cuenta de qué tipo de teatro se trata. Generalmente el teatro comercial trabaja con clisés, lugares comunes, y pretende una respuesta automática por parte de los chicos: aplaudir, bailar al ritmo de la música, repetir y completar frases, contestar preguntas a los gritos, o hacer algunas muecas o mohínes. Me refiero al famoso: "¿Les gustó?" o al "¡Más fuerte!". Sobre todas las cosas, el teatro comercial deja de lado los mecanismos del arte y se centra en un solo objetivo: el éxito seguro. El teatro de arte busca ofrecer un espectáculo acabado desde el escenario, un producto artístico que los chicos puedan interpretar libremente, desde una multiplicidad de sentidos. El teatro independiente, que no tiene grandes productores, trabaja con artistas y sus obras suelen ser de una riqueza artística inagotable. Fabrican versiones sobre el universo, crean bellos argumentos, producen bellas imágenes sobre el escenario, ya sea con el cuerpo o con las voces, hacen reír, emocionar y reflexionar al pequeño espectador.

¿Qué concepto le cabe a una buena obra o un buen producto artístico pensado para un receptor infantil?


Siempre pienso en un concepto que utiliza Peter Brook en su libro El espacio vacío. Habla de teatro vivo y teatro mortal. El vivo es el que hacer pensar, divierte y estimula al niño y ensancha su experiencia del arte y del mundo. El teatro mortal, por el contrario, lo sumerge en el aburrimiento, el que genera una parálisis intelectual y emocional en el niño. Una buena obra es aquella que toma en serio al niño como espectador. Me refiero a que trabaja con el arte tal como se trabaja para los adultos.

 

Cuando hago crítica teatral suelo pensar en varios aspectos relativos a este tema: por un lado, el criterio técnico. La pregunta a este criterio es: ¿cómo está realizada esta comedia musical?, los actores ¿cantan bien?, ¿cómo bailan?, ¿son buenos intérpretes? El segundo criterio es el ideológico, con esto me refiero al contenido. Si se trata de un teatro que hace bien o que hace mal. El teatro malo ideológicamente es el que estupidiza, transforma a los niños en grises ovejas del rebaño, disfraza trivialidad como sabiduría, infunde autoritarismo, el arribismo o la corrupción. Esto no quiere decir que no haya corruptos o malvados en las obras. Cuando hablo de ideología me refiero al sentido general que se desprende de la obra teatral. Y el otro criterio es el de la relevancia, esto es, es imperdonable que el teatro sea aburrido, que invite al sopor y a la pasividad. El teatro debe invitar a la emoción y al dinamismo del pequeño espectador.

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