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01-03-2008 |

Cultura - Madres y Padres

Salir a pintar

El arte, reconocido como una importante vía de expresión y comunicación, ocupa un lugar de relevancia en la mayoría de las propuestas educativas. Pero también en casa, desde el cómo se prepara el cuarto del bebé hasta los paseos que se programan en familia. Porque el arte, sostiene Patricia Berdichevsky, es un derecho de todos los chicos.

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Por Marisa Rojas

 


¿Qué implica la propuesta de acercar a los niños al arte desde pequeños?

Los chicos tienen una inclinación natural a dejar huellas, a meter las manos en la masa, a pintar, a dibujar, el tema es que con los años eso, si no es estimulado y acompañado, se va perdiendo. Pero la realidad es que cuando se enseña a usar el lenguaje plástico, como cualquier otro, se usa. Y es importante que los niños aprendan a usar este lenguaje porque es una vía de expresión fundamental. Y la expresión es un derecho de todo niño.

¿De qué modo se enseña arte en los primeros años de vida?

El lenguaje plástico se aprende a través de tres maneras: mirando, haciendo, y entendiendo, fundamentalmente, que eso que miramos y que eso que hacemos es parte de una cultura. Porque se aprende mirando y reflexionando con otros sobre lo que se ve. Claro que, de acuerdo a la edad de los niños se utiliza una forma más que la otra. El bebé aprende primero mirando. Nosotros, adultos, como padres, cuando vamos a tener un hijo, tal vez nos preocupamos por ofrecerles un cuarto “bello”, a lo mejor decorado con figuras consideradas para niños, colocando cortinas estampadas con ese mismo tipo de imágenes estereotipadas; pero es más importante que nos preocupemos porque el nene mire, primero, por la ventana, porque del otro lado, afuera, siempre hay algo interesante para mirar. El cielo con todas sus variantes, los árboles, las flores, todos los colores y las formas de la naturaleza. Las abuelas antes hacían mucho eso, al bebé lo calmaban mirando las plantas. Hoy, como marca propia de la sociedad de consumo, les presentamos a los chicos todo otro mundo demasiado mediado por la sociedad de consumo. Los chicos están condenados desde la tira del pañal a los estereotipos. Porque alguien ha determinado que para los chicos los soles son amarillos, los árboles son verdes y los cielos son siempre celestes, así se reproducen en sabanitas, cortinitas y pañales, cuando en realidad si se le ofrece el mundo al niño, éste va a descubrir que hay soles, árboles y cielos de muchos más colores.

El de las artes visuales, como la pintura y la plástica, es un mundo sobre el que existen no pocos prejuicios y temores. Se piensa que hay que ser ‘un entendido’, que los museos son para un determinado sector social. ¿Cómo pueden los papás, no necesariamente expertos en arte, iniciar en este mundo a sus hijos?

Estimulándolos, acompañándolos, eligiendo materiales que ellos mismos se banquen. Porque si les compran témperas y resulta que cuando los chicos les manchan la cocina esos padres se ponen mal, eso no sirve ni a unos ni a otros. El arte es una experiencia para disfrutar sin tensiones. En realidad, yo más que hablar de un modo de iniciar a los chicos en este camino propondría reflexionar sobre cómo no obstaculizarlo. Porque los pibes, iniciar se inician solos. En principio el interés se puede fomentar en casa con materiales muy nobles que uno puede tener cerca. Porque los papás no son maestros ni especialistas, pero pueden brindarles materiales y habilitar oportunidades. Y no hablo precisamente de libritos para pintar que ya vienen hechos por otros para rellenar. Hojas blancas, lisas, eso es lo indicado, no ofrecer propuestas ya resueltas por otros. En la medida en que tenga el tiempo, cuente con los materiales y tenga también la oportunidad de mirar, el niño va a dibujar lo que él quiera y no copiando lo que ya está hecho.

En tus publicaciones hacés mucho hincapié en que los adultos acompañen pero no limiten las experiencias de los niños con el arte.

El sentido se construye a partir de lo que se ve y se experimenta, y cada construcción es particular y única. Un nene construye un sentido sobre lo que ve, y un adulto construye otros sentidos. Hace poco, en un jardín de infantes, un nene comparó unas máscaras que le presentaba su maestra con un cuadro que había visto, lo que tenían en común era ‘la distorsión de las formas’. Obviamente ese nene no dice ‘distorsión de las formas’, pero sí, por haber tenido un acceso anterior a otras experiencias, puede dar cuenta de a qué le remite esto nuevo que ve. El problema es que muchas familias cuando la maestra les dice ‘Tal día vamos al museo’, preguntan ‘¿Tan chiquitos y al museo? ¿Por qué no van a la plaza?’. Pero está bueno saber que es lindo e interesante ir a ambos lados. Lo que pasa con los museos es extraño, porque la gente no sabe siquiera que la mayoría son gratis. ¡Y que son muy divertidos! Pero seguramente si van a otro país visitan sus museos.

Otro de los puntos que se destacan en tus investigaciones es un alerta respecto a las interpretaciones psicológicas acerca de lo que los niños realizan en su camino de descubrimiento del arte…

¡Eso es algo terrible! Que si el nene dibuja con negro o si raya o si se pasa del formato preestablecido, ¡guarda!. Hay toda una interpretación psicológica excesiva y errónea al respecto. Cuando en realidad un buen psicólogo o psicopedagogo interpreta en contexto, suma cómo es el nene, cómo habla, cómo vive, qué oportunidades tuvo y tiene, es decir, no queda atrapado en la selección de un color o en una determinada forma. Otro tema es la exigencia de que un chico de 3 o 4 años dibuje como un adulto, que haga proporciones y perspectiva. Es que en Occidente tuvimos una impronta muy fuerte de las formas renacentistas durante quinientos años de arte que ha llevado a una valoración casi única de esas formas de representación, que no son las únicas, y menos en los chicos. Otra cosa, además, es que el intento por explicar lo que se pinta o dibuja es una marca muy fuerte de nuestra cultura, cuando en realidad un lenguaje visual habla a través de formas, colores, y no se puede traducir en palabras.

¿Hay un momento indicado para dar comienzo a una instrucción formal?

No. Eso debe suceder cuando el nene quiera. Los talleres no requieren edad. Hay chicos que empiezan sin un interés personal sino por el de los papás y después dejan, algunos van de chiquitos y hay otros que comienzan de más grandes. Cualquier momento de la vida es indicado si uno tiene ganas, lo importante es que el chico tenga oportunidad siempre de expresarse. Lo fundamental es educar a los chicos desde pequeños en una sensibilidad estética crítica. Porque la imagen es algo poderoso: te subyuga, te enamora, te encanta, pero también a través de ellas te pueden manipular. Esto es como con las golosinas. Si vos tenés un chico bien alimentado seguramente una golosina no le hará mal; ahora, si ese nene tiene sus defensas bajas las golosinas le podrán traer caries, parásitos. La única forma de luchar contra esto es tener anticuerpos y el anticuerpo, para formarte como un ser con sensibilidad crítica, es una educación en el arte. Si los chicos tienen una amplia cultura visual desde chiquitos, y me refiero a la posibilidad de reflexionar sobre todo tipo de imágenes, desde un afiche comercial hasta los colores del cielo, de los árboles, de las flores, seguramente podrán ser adultos con mirada crítica.


Berdichevsky DIXIT

“Seguramente, cuando un bebé de un año y medio hunde su mano en un trozo de masa con la que su mamá está haciendo empanadas, o cuando dibuja con el dedo sobre un vidrio mojado, nadie puede garantizar que será un artista (…) Los primeros pasos explorando materiales y descubriendo sus posibilidades, permiten al niño hacerse más seguro en su uso. Va adquiriendo habilidades, y mientras lo hace, descubre el sentido de cada una de sus acciones. Al tomar contacto con un material, el niño lo explora y acciona sobre él sin preocuparse más que por conocerlo, por descubrirlo. Las formas van surgiendo y el pequeño disfruta de cada descubrimiento. Estas primeras exploraciones son imprescindibles para iniciarse en un camino que podrá desembocar en lo que en el futuro será un lenguaje de expresión y comunicación. Para que este camino sea placentero, genuino y enriquecedor, es preciso que los adultos que lo acompañen, tengan en claro de qué se trata y cuál es el papel que deben asumir (…) Por ejemplo, saber que no siempre los chicos verbalizarán sus apreciaciones, ni es necesario que así lo sea. A veces harán gestos, señalarán, o simplemente observarán. Es preciso darles el tiempo necesario para el descubrimiento y no pretender respuestas o apreciaciones instantáneas ni las esperables desde la perspectiva del adulto.”.

Extraído de: Berdichevsky, P. “Los niños y el lenguaje plástico visual en los primeros años”, en Origlio, Fabrizio, y otros. Arte desde la cuna. Experiencias de sensibilización artística con niños desde recién nacidos hasta los tres años. Ed. Nazhira, palabras animadas. Colección Desde la Cuna (Bs. As., 2003).


Nota: un porcentaje de lo recaudado por la venta de este libro es donado al Hospital General de Niños Pedro de Elizalde (ex Casa cuna) y a la Fundación Garrahan.
Por más información: info@editorialnazhira.com.ar
Tel: 4308-1521



Planeta Berdichevsky

Licenciada en artes visuales. Profesora nacional de dibujo y pintura. Maestra de Jardín de Infantes. Es capacitadora del Ministerio de Educación de la Nación y profesora en el Instituto Eccleston y el Normal Nº 10. Ha participado en diversas muestras colectivas y ha realizado escenografías, arte gráfico y vestuario para espectáculos infantiles. Patricia Berdichevsky se define a si misma como formadora y capacitadora de docentes. Como tal, asesora instituciones públicas y privadas en diferentes ciudades del país y participa como especialista en didáctica del arte en congresos. Entre sus publicaciones destinadas a la educación artística se cuentan: Arte desde la cuna (Ed. Nazhira), Educación Plástica en Red (AZ Editora); Quinquela y los chicos en La Boca, publicación de la Dirección del Área de Educación Inicial del G.C.B.A; y artículos como: “¿Enseñanza de la plástica en los primeros años?” y “La apreciación de imágenes” (Novedades Educativas). Es coautora de “La zona fantástica” un cuadernillo para docentes de Nivel Inicial sobre artes plásticas y literatura del Ministerio de Educación.

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