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01-10-1999 |

Cultura - Madres y Padres

Pepé Cáceres: "El contacto del chico con el arte es imprescindible"

Tiene una trayectoria como artista plástico de más de 25 años. Como docente trabajó en diferentes universidades y es maestro en talleres de arte para niños desde 1975. Hace diez años fundó el Centro de Arte y Educación Pepe Cáceres donde trabaja junto a su hijo Martín, Vesna Poljaneck y Carlos Arnaiz. Allí, chicos de todas las edades participan de un taller de plástica poco tradicional.

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Por Ariel Saidón



De formación “ecléctica” e interdisciplinaria (estudió ingeniería civil, hizo teatro y participó en talleres de plástica), José María “Pepe” Cáceres aplica conocimientos de distintas materias a la hora de dar sus talleres. En su juventud compartió con otros artistas la bohemia de los ‘70. “Mucho teatro, mucha música, mucho Cine Lorraine. Éramos una especie de esponjas que queríamos hacer todo. Hasta la revolución”

Define a la pintura como una “herramienta de conocimiento” y considera que su propia vida es como una obra de arte a realizar. “No hay diferencias entre lo que hago como artista y lo que hago en mi vida”, dice. Y ejemplifica: “Yo le doy importancia hasta al café que tomo a la mañana. Quiero sentir el olor al café, el olor a la tostada. Cada acto es una ceremonia, muy teatral, pero que da muy buenos resultados.” Esta concepción Pepe la traslada a sus talleres. “Aquí no se dan lecciones de plástica. Acá los chicos vienen y comparten la vida de taller.” Entre otras cosas, van al supermercado, cocinan y comen todos juntos.

Su escuela también es visitada por alumnos de colegios que vienen junto a sus maestros. Asimismo, Pepe traslada su taller a escuelas, plazas y otros espacios. “Cuando esto sucede en una escuela, lo que se produce es muy interesante porque se modifica el paisaje.”, cuenta. “Llevamos caballetes para cien pibes y todos los materiales. Es una movida de aquellas”. Todos los años se instala con su taller en la Feria del Libro y en la Feria del Libro Infantil y Juvenil.

Creó el Método de las Construcciones Sensibles, destinado a estimular la creatividad en niños y niñas. “Los caballetes no están aislados entre sí, el taller se desarrolla en el contexto de una ‘instalación’. Podemos hacer pintura, escultura, grabado y los chicos hacen su recorrido.” De esta manera, los chicos perciben diferentes enfoques que provienen del espacio mismo en que se mueven y de los objetos que los rodean, percepción que se convierte en proceso. “A nosotros lo que nos interesa es la vivencia, el proceso.”

¿Por qué “Construcciones Sensibles”?

Porque se construye desde la sensibilidad. Yo busqué a propósito un nombre que una lo constructivo con lo sensible. Porque si no, o sos sensible y vivís en una nube, o sos constructivo y vivís en el hormigón armado.

La técnica es imprescindible para manifestarse, pero no hay que ser su prisionero . El mismo Matisse decía: “Las cosas son bellas cuando resuenan y cuando son disonantes”. O sea, vos podés poner colores que vibren pero podés poner colores que no vibren y funciona. El arte es una herramienta maravillosa porque te permite salir de los mecanismos. Por eso es imprescindible el contacto del chico, con el arte.

¿Cuál es la idea de que los chicos conozcan “el taller del artista”?

Está dirigida a estimular y aumentar permanentemente la autoestima del chico. Esto hace que el chico se posicione de otra forma y pase a la búsqueda de algo más complejo. Yo siempre repito, cada vez que puedo, lo que decía Goethe: “Trazá un circulo a tu alrededor y cavá profundo”. Nuestro trabajo es dar herramientas para que puedas trazar tu propio círculo.

El objetivo es que el chico pueda anclar el proceso: cómo hizo para llegar a tal cosa. La mayoría de nosotros, frente a determinados problemas, reaccionamos y buscamos en la memoria la información. Cuando no la tenés, surge la angustia. Si te preparás para accionar frente al problema, la memoria es un elemento más. Un tipo creativo nunca piensa lo que le hace falta. Dice: “¿Qué es lo que tengo?” y con eso hace algo. El chico es creativo naturalmente. La idea es que no se olvide de eso.

La pintura, la escultura, el grabado, la música, son herramientas. No son el fin en sí mismo, a nadie le interesa que en este taller el chico sea pintor o escultor. El objetivo es mantener viva la actitud de búsqueda, de azoramiento ante las cosas.


El lugar donde se dictan los talleres es el propio atelier de Pepe y de los artistas que lo acompañan. Los chicos observan los cuadros y las esculturas pero, según explica Cáceres, “El chico es materia viva, no es un espectador a la manera del adulto. Lo que les interesa no es lo que está puesto, sino lo que estás haciendo.” Ese interés que los pequeños artistas manifiestan es aprovechado por Cáceres como elemento de estímulo. “Nosotros, lo que hacemos es aprovechar ese impulso y darle las herramientas técnicas para que hagan su historia. Porque si a vos te estimulan y no te dan herramientas, te produce angustia. Por eso los chicos a veces se aburren en los talleres de plástica. Somos humanos y necesitamos la realización de las cosas.”

¿Qué es lo que te aporta el trabajo con los chicos?

En primer lugar, te provoca una alegría permanente. Porque tenés que aprender a jugar de nuevo. Y en cuanto a lo artístico, se produjo en mí un gran movimiento. En los últimos diez años empecé a recuperar la capacidad de jugar, de probar cosas. La obra comenzó a tener cada vez mayor cantidad de transformaciones. Siento que hubo una vida mía anterior a esto y una vida distinta, de transformación. Digamos que empezó a renacer el niño que tenía dentro.

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