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01-08-2000 |

Educación - Madres y Padres

Pepa Vivanco: Aprender música

Los chicos aprenden a reconocer los sonidos y organizan su estructura sonora en los primeros años de vida. El sentido auditivo es el primero en desarrollarse y diversos estudios científicos demuestran una intensa actividad sonora, incluso antes del nacimiento. La música, como expresión artística, está incorporada desde hace tiempo en todos los niveles de la educación formal y no formal.

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Por Ariel Saidón



Pepa Vivanco dedicó gran parte de su profesión a enseñar música en escuelas y a la capacitación docente. Actualmente dicta clases en el Conservatorio de Música Popular de Avellaneda y en su estudio privado. Es autora de varios libros de pedagogía musical.

“... Un chico de seis años que se llama Mateo me dijo una vez que la clase de música es como un gato de noche. El pibe decía que un gato, de noche, hace lo que quiere: sale y tiene aventuras, encuentra cosas para comer y se encuentra con amigos.

Yo creo que la clase de música es eso. Es una aventura ponerse a explorar rítmicas y ver todas las variedades que encontrás. Y recibís alimento. Tenés un docente que cuando te ve con hambre, cuando te ve buscando algo que no encontrás, te tira una punta.

La tradición pedagógica establece que, como el alumno no sabe nada, el maestro hace y el alumno copia. Así era la antigua clase de música. Un maestro actual pone la música, deja hacer y sobre lo que hacen los chicos, trabaja. Deja explorar a cada persona, organiza esa exploración y da información sobre lo que ocurre. En este momento, todas las teorías educativas sostienen que la persona activa aprende mucho más rápido, aunque muy pocas veces se lleva a la práctica.”


"... Iniciación quiere decir empezar. Según las culturas y los sectores sociales eso sucede de maneras muy diversas. En culturas folclóricas o de tipo tribal, esa iniciación musical se da a partir de modelos de adultos que tocan, le prestan sus instrumentos a los chicos y les pasan información. En algunos lugares se hace a través de un juego libre con distintos materiales y objetos. En otros, se lo enseña mediante un instrumento directamente.

En todos los lugares donde sucede en forma placentera, la persona aprende, realiza cambios, incorpora un montón de cosas. El problema es cuando se da a través del sufrimiento o la exigencia y se cree que antes de hacer música hay que hacer otra cosa. Lo fundamental es, de entrada, hacer música.

Si en una casa hay un piano o un teclado y se le da acceso al chico para que explore. Eso que hace el chico, sin necesidad de ningún maestro, es iniciación musical. Porque el teclado es accesible, entonces puede empezar a jugar con el instrumento. En cambio, si agarrás un saxo no va. Porque no va a tener la fuerza necesaria para hacerlo sonar o va a forzar su respiración.”


"... Cuando el chico pide un instrumento está pidiendo cosas queridas. Pide un violín porque tiene un tío que él quiere muchísimo y que toca el violín. O una guitarra eléctrica porque la vió en televisión. El chico va a pedir lo que conoce o adora pero hay un montón de cosas a las que no tiene acceso. Ahí está la función de ese espacio de iniciación musical: darle a concocer al chico todo lo que pertenece a su cultura y que los medios no muestran. Hay un montón de flautas folclóricas baratísimas, echas con cañas y que suenan genial pero que el chico no va a pedir nunca si no las conoce.”


"... Si un chico pide y vuelve a pedir es porque hay una motivación y, en general, conviene respetarla. Ahí empieza un proceso maravilloso que es la incorporación del instrumento a su vida. Según la edad, eso aparece más jugando o más elegido racionalmente pero ese proceso tiene que suceder porque permite profundizar.

Algunos chicos, por ahí en determinado momento, no saben si les gusta más cantar, tocar percusión, violín o clarinete. Entonces yo les digo: ‘este año vas a elegir algo de todo lo que te gusta. Vas a llevártelo a tu casa, lo vas a tener al lado tuyo, te va a empezar a acompañar. Lo vas a cuidar, vas a decidir a quien se lo prestás y a quien no’. Y eso lo afirma porque viene el papá y le dice: ‘vinieron tus abuelos, por qué no tocás’. De pronto, la abuela se emociona. Eso es ser músico. En ese momento sos músico, así tengas ocho o cuarenta años.”


"... Anotar lo de uno es maravilloso. ¿Viste el chico que antes de aprender a escribir sabe escribir su nombre? Porque ahí está el. Y en música es igual, una idea que se le ocurrió o una canción que inventó se pierde, se olvida. Ahí aparece la escritura y la puede anotar, entonces la partitura ya no es un antojo del profesor de conservatorio que dice que no hay música si no se puede anotar. Antes estudiábamos porque si no te echaban del conservatorio, ese concepto estaba alterado. En realidad, escribir te facilita un montón de cosas y ahora hay formas de aprender ese método de forma eficaz y divertida.”


"... Los chicos meten el cuerpo naturalmente. Tienen menos represión corporal que nosotros, necesitan moverse. Lo normal al escuchar ritmos es moverse, acompañar con un movimiento de los pies o las manos. Sin embargo, hay muchas técnicas educativas que reprimieron eso. Todavía hay métodos en los que, por ejemplo, te hacen quedar quieto para cantar. Si, en cambio, la maestra entra a la clase y se pone a cantar, los chicos van a cantar. Por supuesto que uno tirado en el suelo, otro sentado… Si tienen un cuerpo, cómo no lo van mover? Eso es lo natural.”


"... Según las modas en investigación educativa, se tiende la balanza hacia un lado u otro: lo heredado y lo adquirido. En mi práctica como educadora, veo que lo modificable es fabuloso. Todo lo que se hablaba del que tiene mal oído o mala oreja, eran todos fantasmas ligados a la represión y la inseguridad más que a las posibilidades reales de la persona. En este momento se sabe que la persona llamada sin oído, en realidad tiene un problema en su propio ordenamiento de la emisión. Y esos desordenamientos, tienen que ver con lo que pasa con esa persona mostrándose y expresándose.

En ese sentido, en pedagogía se avanzó mucho. Lo que antes se trabajaba en base a la repetición, ahora se trata de modificar en la conducta de la persona lo que provocó ese síntoma que es la desafinación. Y es muy diversa la forma de provocar los cambios.”


"... A esta altura no es ninguna novedad que la música ayuda a estar bien en todos los campos. Como pasa con todas las actividades artísticas, produce en las personas modificaciones en lo psicológico y hasta en la manera de caminar. Una persona que aprendió a cantar y a ser escuchado, aprendió a mostrarse y a no tenerle miedo a eso. Entonces, va a pedir trabajo de otra manera.

Con las técnicas actuales, se entrenan todos los mecanismos de la creatividad y la persona aprende a pensar conectado a lo que siente. El pensamiento más alto, artístico y científico, tiene que ver con este tipo de funcionamiento que logra integrar aspectos racionales y emocionales. En casi todos los lugares donde hay nivel de excelencia educativa las actividades creativas son fundamentales, incluso para lograr un buen matemático.

Yo creo que hacer música es una necesidad humana. Sirve para ser un buen profesional y una buena persona.”


"... ¿Cuál música es para chicos y cuál no? ¿Qué es lo fácil y qué lo difícil? Los docentes por ahí nos equivocamos y creemos que las cosas que a nosotros nos resultan difíciles, al chico también. Y, si bien hay un criterio de dificultad, tenemos que estar atentos. Lo más seguro es darle a probar y que el chico decida el nivel. Yo he visto a docentes enseñando canciones con tres notas mientras que el chico se cantaba un tango entero porque lo cantaba su papá. Y ese tango, ¿no es una canción infantil? Sí, en ese momento pasa a ser una canción infantil porque al chico le encanta.

Ahora, si la quiere tocar en el piano, no puede. Sin embargo, un chico se pone hacer un juego con los dedos índices y las notas negras del piano e inventa una canción que puede tocar.

Entonces, todo tiene que ver con el para qué. Si le sirve, la puede usar o la puede hacer, es música para chicos.”


"... Yo, en principio, pienso que los chicos tienen que escuchar todo y, de acuerdo a su edad y a sus ganas, que decodifiquen y elijan. Pero todo lo que le hace bien.

Si yo digo, por ejemplo, ¿qué le doy de comer? Todo lo que le hace bien. El chico se la pasa comiendo porquerías. No le hace bien comer papas fritas y salchichas, entonces yo trato de que coma algo rico. Pero no puedo excluirlo del planeta y prohibirle para siempre que coma papas fritas y salchichas. Yo le preparo espinaca, sé que él va a comer papas fritas y salchichas pero si yo le cocino muy buenas espinacas, le van a encantar. Yo confío en eso."

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