Agenda


Hoy, Viernes 13 de Diciembre

ver día completo

Separador

28-09-2010 |

Educación - Madres y Padres

Otra forma de concebir la educación

Siguiendo la teoría de las inteligencias múltiples, la psicóloga y educadora Nora Luini, presenta una perspectiva de cambio que atraviesa la mirada de la sociedad sobre el conocimiento, el sistema educativo oficial y el modo de concebir a cada chico, aún visto desde sus propios padres.

Comentar

por Gabriela Baby

 

¿Qué son las inteligencias múltiples?


Inteligencia múltiple es un concepto construido por Howard Gardner en la década del ‘80 que permite abrir un nuevo panorama en relación a las capacidades mentales humanas. Gardner es un neuropsicólogo y educador, estudioso de las habilidades cognitivas que propone pensar la inteligencia desde una óptica diferente. Para Gardner, las personas tienen diferentes potenciales cognitivos igualmente valiosos. Estas inteligencias son: Lingüística, Lógico-Matemática, Musical, Espacial, Corporal-Cinestésica, Naturalista, Interpersonal e Intrapersonal. Cada una de ellas se corresponde con áreas de interés del desarrollo cultural y humano.

¿Cuál era la concepción anterior de la inteligencia?


Durante el siglo XIX y casi todo el siglo XX se pensaba a la inteligencia como algo medible, cuantificable a través de tests de coeficiente intelectual. Lo que ocurre con esta concepción es que sólo mide las aptitudes matemáticas y lingüísticas. Es decir, no son tests de inteligencia, sino que son pruebas de aptitud escolar. Y lo que la escuela pone en el centro del currículum son las habilidades lógico-matemáticas y las competencias lingüísticas. De este modo, un chico es considerado mal alumno o problemático si no tiene las aptitudes matemáticas y lingüísticas esperadas.

¿Cómo sería una escuela diseñada bajo el concepto de inteligencia múltiple?


El concepto de inteligencia múltiple rompe absolutamente con este esquema. Se trata de un curriculum más flexible y una mirada del docente que valorice por igual las diferentes aptitudes de los chicos y que pueda poner el énfasis en sus producciones. En nivel inicial esto es más visible, porque es una etapa basada en la expresión. Pero esta característica se va perdiendo a medida que se sube de nivel en el sistema escolar.

 

Entonces, si un chico fracasa en cuentas pero es fantástico en la clase de gimnasia, deberíamos poder potenciar sus capacidades en esta área y valorarla en igual medida que si pudiera resolver las ecuaciones. Sin embargo, la escuela y la familia descalifican o sobrecalifican ciertas habilidades sobre otras. La escuela de las inteligencias múltiples deberá estimular y fomentar en cada chico el desarrollo de las inteligencias humanas en el momento indicado y estar muy atenta a sus capacidades. No existe un modelo de escuela para copiar, sino que en cada caso hay que trabajar pedagógicamente el nuevo enfoque con el plantel de la escuela.
 
Sin embargo, hay saberes de lengua y matemática que son necesarios para moverse en la ciudad, en el mundo y en la vida. ¿No piensa que la escuela debe imponerse con la lectoescritura y con las matemáticas?


Sí, por supuesto: un chico debe aprender a leer, a escribir y a manejar algunos saberes de la matemática, sin dudas. Pero el problema es la centralidad de esos saberes, sobre todo, cuando se transforman en un obstáculo para la continuidad escolar. Porque año tras año leemos en el diario cómo baja el índice de rendimiento intelectual de los alumnos, basado en su rendimiento en lengua y matemáticas. Y esto retroalimenta un sistema en el que se le impone a la escuela dar centralidad a estas materias, a tal punto que el alumno que no desarrolla estas inteligencias queda excluido del sistema educativo. Entonces, estas prácticas educativas se convierten en un factor de exclusión escolar y social. Porque además, en este esquema, la subjetividad es impensable: si no tenés éxito en la escuela no hay posibilidades de desarrollo de otro tipo.

Existe una gran oferta de escuelas con talleres de plástica, teatro o ajedrez dentro del horario escolar, más allá de las materias curriculares clásicas.


Sí, esto claramente es así. Pero aún cuando estos cambios están propuestos, hay ciertas prefiguraciones en el docente que lo llevan a valorar unas actividades más que otras. Es decir, a veces la escuela flexibiliza el curriculum pero no flexibiliza las prácticas docentes. Y si no se cambian las representaciones internas, terminan imponiéndose. El problema es que socialmente no se valoriza la expresión. En la práctica familiar –incluso de familias muy progres- es frecuente escuchar: “si no levantás la nota de lengua no vas más a plástica”. O “no vas a ir a jugar al voley si no te va bien en la prueba de matemáticas”. Con estos permisos y prohibiciones los padres muestran dónde ponen el acento. Y el mecanismo escolar y las valoraciones sociales se retroalimentan en la casa.
 
El planteo parece proyectar una educación más personalizada. ¿No se pierde el sentido de grupo que la escuela también trabaja en el día a día del aula?


La propuesta es pensar en una escolaridad centrada en el individuo, a diferencia de una escolaridad uniforme. Hay experiencias de escuelas norteamericanas, por ejemplo, en las que los chicos tienen que elegir en un 50 % materias artísticas curriculares. Y los grupos se constituyen alrededor de una materia y luego de otra, y se arman y desarman grupos. Y no se pierde la idea de comunidad sino que se diversifica

¿Las inteligencias múltiples no son asimilables al concepto de aptitud o preferencia que un padre o un maestro ve en un chico cuando se interesa y desarrolla en determinada área?


Sin duda. Lo que logra probar Gardner a nivel científico es lo que uno intuía. Pero, sucede que a nivel institucional y curricular hay muchas trabas para desarrollar proyectos alternativos, porque no sólo el ámbito educativo es resistente a estos cambios, sino que hay cierta desvalorización social frente a programas que tienden al desarrollo de otras inteligencias. Por ejemplo, cuando un padre sueña con su hijo doctor o ingeniero, por más que el chico demuestre que es bueno en sus clases de plástica, el padre y la madre difícilmente encausen a ese niño para que desarrolle su inteligencia plástica. Porque el desarrollo de la inteligencia no es solamente ofrecer un ámbito adecuado para que esa capacidad se potencie, sino que están involucrados diversos factores afectivos: la mirada de aprobación o desaprobación familiar es altamente significativa para que el sujeto pueda desarrollar sus aptitudes. 

Según Gardner hay inteligencia musical, lingüística, entre otras que de alguna manera se adscriben a aptitudes más visibles. ¿Podría explicar el concepto de la inteligencia interpersonal?


La inteligencia interpersonal es la capacidad de los individuos para relacionarse con otros. Es la capacidad para percibir en los demás sus estados de ánimo y supone la posibilidad de llevar a cabo interacciones eficaces con ellos. Un chico que tiene inteligencia interpersonal, está contento de interactuar con sus compañeros, es líder con facilidad, comenta sus emociones, percibe dificultades en los otros, usa mucho el humor. Se puede trabajar esta inteligencia proponiendo tareas en grupo y acciones de cooperación en el aula.

¿Y la inteligencia intrapersonal?


La inteligencia intrapersonal es la capacidad de acceder a la propia vida emocional. La de reconocer y distinguir los propios sentimientos, de discriminar las emociones, ponerles un nombre, y recurrir a ellas como un medio de orientar y entender la propia conducta. La escuela podría fomentar estas áreas de desarrollo de los chicos a través de actividades y modos de encarar el trabajo, si no tuviera una perspectiva tan academicista. 

Entonces se trata de transformar la propia mirada sobre el chico


En gran medida, sí. Porque si cada manifestación de un tipo de habilidad queda de alguna manera imposibilitada o vista con indiferencia por la familia, el chico percibe  que se desvaloriza esa aptitud. Y seguramente su desarrollo se va a alterar, no por falta de estímulo, sino por la devolución en espejo de la mirada de los otros, especialmente de los padres. Quiero decir: no sólo se trata de estimular sino de aceptar y reconocer al otro con sus diversas aptitudes y preferencias.

El cambio que ustedes proponen para el sistema educativo es un cambio de fondo y por lo tanto llevará su tiempo. ¿Qué hacer en el mientras tanto?


Lo que uno debería hacer es pensar seriamente qué tipo de escuela elige para cada chico, en todos los niveles educativos. Porque una escuela en la que no se sienta bien o se sienta que no rinde lo que se espera de él no es beneficiosa.

 

 

Leen y escriben desde muy pequeños


Uno de los fenómenos más notorios que describe la centralidad de las aptitudes lingüísticas y lógico-matemáticas en el sistema educativo es el hecho de que la lectoescritura va tiñendo el nivel inicial. “Antes estaba prohibida en el nivel inicial”, señala Nora Luini y agrega: “Pero desde que se les dio la posibilidad a los chicos de interactuar con el lenguaje escrito nos sorprende que puedan tener producciones escritas mucho antes de lo que estaba socialmente previsto. Y se sobrevalora esto por sobre las otras aptitudes porque muchos adultos suponen que esto les va a dar alguna ventaja en la vida. Cuando en realidad se trata de cambiar la mirada del adulto: estar atentos como docentes y como padres a las manifestaciones diversas de los chicos para poder atender y habilitar las diferentes aptitudes. Si baila todos los ritmos que escucha o si dibuja hasta con la punta del dedo, son chicos especialmente orientados a determinadas inteligencias. Y muchas veces los adultos no los ven en su integridad. Porque lo más difícil es cambiar esta forma en que nosotros valoramos un conocimiento sobre otro”.

 

 

Planeta Rodríguez Luini


Nora Rodríguez Luini es Licenciada en Psicología, especialista en Didáctica, profesora asociada de grado y titular de posgrado en distintas universidades nacionales. También da clases a maestros de nivel inicial en los Institutos Eccleston y Mariano Acosta, del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. Es autora de diversos trabajos de divulgación científica y una de las coautoras del libro Los niños y las inteligencias múltiples. Cómo favorecer seres inteligentes (Ed. Nazhira, 2009).

 

Comentar

Compartir

Separador
Separador
Separador
 
Separador
Separador

© Copyright 2019 Planetario Producciones SRL | Todos los derechos reservados