Agenda


Hoy, Viernes 13 de Diciembre

ver día completo

Separador

01-04-2008 |

Cultura - Madres y Padres

Luz, Cámara… ¡Inclusión!

En la villa 21 de Barracas funciona una Escuela de Artes en la que, semana a semana, se reúnen más de veinte chicos del barrio con profesores voluntarios que les revelan los secretos del cine y la fotografía, así como también los de la música, la pintura y el teatro. A través del juego y la creatividad, los niños de La 21 aprenden a utilizar el arte como una herramienta de transformación.

Comentar

Por Fernanda Martell

 

“Para salir de la villa hay que enfrentar un prejuicio muy grande, tanto de afuera hacia adentro como de adentro hacia afuera. Hay situaciones que te van encerrando cada vez más en lo que yo llamo ‘el gueto’, donde vivís otro mundo, otra realidad, otra relación con los otros, y hasta otras maneras de jugar.” Para vencer estas barreras, Nidia Zarza luchó siempre, de distintas maneras. Y lo logró. Por eso, ahora trabaja para darle a los chicos ‘del barrio’ (la villa 21 de Barracas) la oportunidad de que ellos también puedan saltar los obstáculos y vincularse con lo que hay más allá de La 21.

La herramienta que Zarza eligió es el cine, porque para ella es muy real eso de que una imagen vale más que mil palabras. Habla de “impacto” con una doble direccionalidad: hacia afuera y hacia adentro. Porque las imágenes que se generan en la Escuela de Artes de La 21 llegan con fuerza hacia la sociedad toda, pero también, y especialmente, a sus protagonistas, que se reconocen como tales, como sujetos forjadores de sus propias voces, de sus miradas particulares.


Villera soy

Nidia llegó a La 21 cuando tenía seis años. Sus padres son inmigrantes que vinieron a Buenos Aires en busca de una mejor calidad de vida. Como muchas otras familias, se encontraron frente a dificultades difíciles de sortear y se asentaron en la villa con la esperanza de que sea algo transitorio. “Cuando vas creciendo te das cuenta que te tocó una determinada situación social y de golpe ves que hay todo un mundo atrás que no es accesible para vos. Y cuesta un montón romper esa barrera y decir: ‘yo también tengo derechos, yo también puedo relacionarme, hacer otras cosas.’ Las herramientas son el estudio y la capacitación, el relacionarte con otra gente y perder el miedo al que está del otro lado”, reflexiona Zarza.

La villa 21 es uno de los barrios de emergencia más grandes de la Capital Federal, con más de 25 mil habitantes que viven en un medio ambiente degradado, a orillas del Riachuelo, y que no cuentan con los servicios públicos básicos. A las dificultades económicas se suma la exclusión social. El espacio de las villas es negado, ocultado, velado. Muy pocas veces se lo mira y, cuando se lo hace, es a través de un lente teñido por el desconocimiento y la estigmatización. Fue entonces que Zarza comprendió que una buena manera de relacionarse con ‘el afuera’ era a través de un documental que mostrara ‘desde adentro’ cómo era la vida en las villas de la ciudad.


De película

Luego de muchos años de trabajo, en 2007 se estrenó Villera soy, el documental ideado y producido por Zarza en conjunto con SOS Discriminación, en el que proponía un recorrido por la vida cotidiana en las villas miseria de la ciudad de Buenos Aires, camino que se entrecruzaba con su propia historia. Villera soy reúne las experiencias, ilusiones y pesares de gente que, como sus padres, llegaron a la ciudad en búsqueda de una mejor vida y, ante la falta de oportunidades, terminaron en barrios de emergencia, cuando “de golpe te chocás con la realidad, con que no tenés un garante para ir a alquilar, y una serie de factores que te imposibilitan salir. Y te vas quedando… te vas quedando… y te quedaste. Después, la lucha es de los chicos por tratar de salir y también por no sentirse excluidos, diferentes” cuenta Zarza.

A partir del documental, Nidia se vinculó con personas que trabajaban en ONGs y con varios artistas vinculados al cine, a la fotografía, a la música, a las artes plásticas. Comenzó a tomar forma la idea de crear su propia organización, la Asociación Fraternidad del Sur, para darle un marco de formalidad a las tareas sociales que ya realizaba en La 21 desde hacía años.


El arte como herramienta

Desde ese entonces, se formó un grupo que varía entre los veinte y los treinta chicos, en su mayoría de 7 a 9 años, aunque también se sumaron algunos más grandes, entre los 10 y los 14. Se juntan todos los sábados en la casa de los Zarza y, desde allí, salen a realizar actividades en distintos lugares de la ciudad “con el objetivo de que ellos se relacionen, de que también salgan del espacio. Porque dentro de lo que ellos creen su ‘guarida’, por así decirlo, son de una manera, y afuera están más vulnerables y les llegan más cosas. Todo les llama la atención, todo es nuevo, preguntan, escuchan, lo viven de otra manera. Cosas que para el resto son comunes, para estos chicos son extraordinarias.”

Así, con el aporte de la ONG SOS Discriminación, los chicos aprendieron a utilizar las cámaras. Nidia fue buscando apoyos en diversos ámbitos y consiguió donaciones de cámaras fotográficas y todos los materiales necesarios para trabajar con los pequeños.

Los talleres se ampliaron hacia otras disciplinas artísticas y, de a poco, cada chico fue definiendo qué era lo que más le gustaba hacer, con qué tenía más afinidad. “Mi expectativa es que estudien. Porque yo tuve oportunidades y las aproveché”, relata Zarza, estudiante avanzada de la carrera de Derecho. “Pero cada uno elige. Esta es una herramienta que vos les das y ellos después la explotan, o no. Si a uno le despertaste la inquietud, fantástico. Y hay muchos chicos fascinados por la fotografía y el cine. La creatividad despierta internamente y ellos manifiestan todo lo que les pasa en estas expresiones que los hacen salir del mundo de lo cotidiano”.


Un proyecto de todos

“Mucha gente nos ayudó en este proyecto. Víctor Ramos de SOS Discriminación, el INCAA, Pacho O´Donnell, Sebastián Berardi, Juan Carlos D’Amico, el Consejo de la Mujer, otras ONGs…” enumera Zarza, con entusiasmo. Con el apoyo recibido, Fraternidad del Sur está a pocos pasos de concretar un viejo anhelo: el espacio propio. Arriba de la casa de los Zarza, en plena villa 21, los vecinos están construyendo una sala de cine, en la que se proyectarán películas para los niños y también para el público en general y donde, claro, se verán las producciones propias del barrio.

 

“Hay mucha confianza, tanto de los padres como de los chicos, porque no soy alguien de afuera que viene con una estructura que quiere imponer, yo soy de La 21, crecí ahí”, cuenta Zarza. Y ella también tiene confianza. Con la sala de cine en funcionamiento, espera que cada vez más chicos se acerquen a la Escuela. Confía en conseguir algún apoyo estatal para formalizar la situación de los profesores, que por el momento sólo son voluntarios, y para conseguir el aporte de psicólogos y psicopedagogos que apoyen la tarea. Confía en continuar realizando talleres en conjunto con chicos de otros barrios y en hacer exposiciones en museos, al aire libre, pintar remeras para vender y así sostener las actividades.

Y confía, fundamentalmente, que el trabajo de Fraternidad del Sur les aporte a los niños de La 21 las herramientas para insertarse en la sociedad, con una identidad propia.


La 21, contada desde adentro

Villera soy fue sólo el primer paso. Las repercusiones del documental (con la producción de Nidia Zarza y la dirección de Víctor Ramos) fueron muy positivas para Fraternidad del Sur. Algunos directores y productores independientes se acercaron a la asociación con nuevas ideas y, más allá del trabajo de los chicos, también los padres, los tíos, los abuelos, los vecinos, pudieron participar en nuevos proyectos, delante y detrás de las cámaras.

La 21, Barracas y Villa son las dos nuevas películas realizadas en el barrio, que actualmente están en proceso de edición. Zarza está desarrollando, además, un nuevo proyecto para hacer una película con adolescentes sobre música. Fiel a su objetivo de derrocar los prejuicios reinantes en la sociedad, quiere mostrar que no todo es cumbia en la villa, sino que hay una variedad de expresiones musicales que van desde el hip-hop hasta el tango.

¿Cuál es la respuesta de la sociedad? “Hay gente de cine a la que no le gusta que personas sin experiencia se metan en la realización cinematográfica. Y hay otros a los que, por el contrario, les gusta que el cine se popularice, que no sea elitista, que se abran nuevas miradas, entre ellos el director Jorge Coscia, que nos regaló una de sus cámaras. Hay mucha gente a la que le encanta participar y que cree en la posibilidad del arte como herramienta,” señala Zarza. “Esto es como una ventana desde la cual el que está afuera tiene la posibilidad de mirar otras cosas. Y eso está buenísimo”, concluye.


Asociación Fraternidad del Sur. Escuela de Arte Villa 21 Barracas.
Contacto: Nidia Zarza. E-mail: nidiazarza@gmail.com
Más info: www.fraternidaddelsur.org

Comentar

Compartir

Separador
Separador
Separador
 
Separador
Separador

© Copyright 2019 Planetario Producciones SRL | Todos los derechos reservados