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11-07-2012 |

Notas y Entrevistas - Teatro Infantil

Improperios irrepetibles

Nadie detiene al pirata William Calderón, ni un inescrupuloso empresario pesquero, ni una sirena chismosa que intenta desorientar a los marineros, porque él sabe lanzar audaces insultos y avanzar con su espada cuando el ecosistema marítimo se ve amenazado. En el Teatro de la Ribera, a orillas del Riachuelo, "W.C. Las olorosas aventuras de William Calderón" pone proa al fin del (in)mundo, con mucho humor y canciones a pura “Orkesta”.

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Por Gabriela Baby
Fotos: Gabriel Mareque y Alicia Rojo

 

 

William Calderón es un pirata de aspecto malvado y sensibilidad ecológica que, a pedido del dios Poseidón y acompañado por una tripulación de piratas-músicos, tiene la misión de sanear un mar que huele a podrido. Nada detiene a William Calderón, canta la orquesta, quien avanza por una obra escrita en verso entre acordeones, tambores, tubas y saxos rutilantes hacia un final certero y divertido. 

En el Teatro de la Ribera, la Compañía Nacional de Fósforos y Babel Orkesta despliegan W.C. Las olorosas aventuras de William Calderón, una historia descabellada y divertidísima en donde más de veinte personajes recorren insospechados paisajes marítimos y teatrales en clave musical. En esta nota, Cristian Palacios, de la Cía. Nacional de Fósforos, protagonista y autor de la obra, y Laura “Estrellita” Alonso, de Babel Orkesta, cuentan entretelones de la ecológica vida de piratas y artistas. 


Texto en verso, más de veinte personajes, músicos en escena… ¿cómo surgió la obra?

Cristian: W. C... nació de una pequeña obra que hicimos con la Compañía en 2008, cuando un centro de desarrollo pesquero de Mar del Plata nos invitó a participar del Día Mundial del Océano. El cuidado del océano era el tema que teníamos que trabajar en una obra y entonces escribí una propuesta para dos personajes. Esa fue la semilla. Después, con el tiempo, desarrollé la idea: de dos actores pasó a tener 29 personajes. Ahora son 12 actores y más de 20 personajes. La obra ganó un premio del Instituto Nacional de Teatro y ahora la estrenamos. 

¿Por qué una aventura de piratas para abordar el tema de la ecología?

Cristian: El desafío era trabajar el tema ecológico sin moraleja. No me gustan las obras con moraleja porque siento que hay una bajada de línea, en la que deja de importar la obra porque hay que ser claros para dar esa conclusión, ese mensaje. Y para mí lo que importa es la obra: que haya una historia divertida, interesante. Por supuesto que en W.C… hay un mensaje, pero en realidad está muy matizado por el humor y por las situaciones absurdas que pasan. 

Entre las cosas absurdas que pasan hay una sirena malvada, ¿cómo es el personaje de Mboé?

Laura: Mboé es muy mala, o quiere ser mala pero no le sale. Yo creo que es en realidad una vecina chusma. Se parece un poco a la bruja Cachavacha. Es una sirena pero tiene algo tanguero, es bien porteña. A mí me sale la sirena como una especie de Catita, de Niní Marshall. En realidad, eso es lo que yo traigo de mi formación actoral porque en el taller de (Ricardo) Bartís, donde me formé como actriz, y en la Babel Orkesta mi personaje tiene esa marca: canchera, arrabalera. Creo que Mboé es más la vecina del conventillo que la princesa del Caribe. Igual quiere ser mala, pero no le doy miedo a nadie: cuando salimos a saludar todos los chicos vienen a darme besos. ¡No puedo asustar!

¿Cómo fue el encuentro entre Babel Orkesta y la Compañía Nacional de Fósforos para este trabajo?

Cristian: Hace unos años invitamos a Babel Orkesta a tocar al festival Pirologías, un festival que organizamos con la Compañía en Villa Bosch, y estuvo bárbaro. Después, les propusimos hacer la obra, presentamos el proyecto al Complejo Teatral de Buenos Aires y lo eligieron. Y es una suerte, porque la obra tiene mucha producción: necesita un teatro amplio y muchas horas de ensayo y cambios de vestuario. No podríamos hacerla sin la estructura del Complejo Teatral o de un productor. 

Laura: Cuando la Compañía de Fósforos nos convocó, nosotros no sabíamos qué íbamos  a hacer: ¿íbamos a tocar como Babel adentro de la obra o íbamos a tener que actuar los personajes que hacemos en la banda? No teníamos ni idea. Además, salvo Diego Brizuela, Ana Granato y yo, que estudiamos teatro, la única experiencia en el escenario que tienen los integrantes de la Babel es para tocar. Entonces, al principio no entendían: ¿qué hago arriba del escenario cuando no toco?, se preguntaban. Porque los piratas que están con William son los músicos de Babel. Tuvimos un entrenamiento actoral muy fuerte: todos los días varias horas durante dos meses. Y llegamos a lo que es hoy, gracias a todo eso. 

¿Las canciones son parte de la obra original o vinieron después de mano de Babel Orkesta?

Cristian: No creo que W.C… sea una comedia musical, en el sentido que uno piensa el género, como números musicales insertados en una obra, sino que es una obra de teatro con canciones, en la que las canciones cuentan algo de lo que pasa. Si pienso en algún género se me ocurre el teatro de (Bertolt) Brecht, donde los actores de pronto cantan o cuentan algo cantando. Las canciones no existían en la obra: era una obra solo de texto. Lo que hicimos fue adaptar algunas partes de la obra a canciones y también crear nuevas canciones. 

Laura: El compositor de Babel, Pablo Maitía, que es el guitarrista y, en la obra, Poseidón, compuso la música de las canciones. Por eso tienen los distintos géneros que puede tener Babel: desde canciones balcánicas, música klezmer o  disco, siempre con ese estilo que tiene una rara ingenuidad. Y en W.C. hay un vals, una música tipo surfer, otra más árabe. Además, la Orkesta tiene la característica de que puede llevar los instrumentos mientras baila o actúa: ambas acciones se integran. 

La trama tiene su complejidad y el modo de hablar de los personajes también tiene cierta exigencia. ¿Se puede decir que la obra es para chicos o que pertenece al teatro infantil?

Cristian: A mí me gusta decir que es teatro para niños, y escribir para niños me da mucha libertad. Mucha más libertad que para adultos. Y no creo que haya barreras temáticas. No creo que al niño no se le puedan decir cosas porque se puede traumar: eso es un prejuicio. Obviamente, pienso que hay cosas que no son lindas, ni para niños, ni para adultos: no me gusta usar malas palabras, ni meterme con lo sexual. Pero tengo libertad de acción: en W.C., por ejemplo, no hay final feliz y es una obra que tiene más preguntas que respuestas. Yo he visto obras “ecológicas” que plantean que la solución es “tiremos la basura en el tacho”, y me parece que el problema es más profundo. Y no tiene que dejar de lado esa profundidad por ser para niños. 




W.C. Las olorosas aventuras de William Calderón. Teatro de la Ribera. Av. Pedro de Mendoza 1821. 4302-1536. Jueves a domingos  18:30 hs. (hasta el 12/08). Entradas a $ 45 y $ 30 (jueves $ 25). A la venta en el teatro, por teléfono al 0800-333-5254 y por Internet

+ info sobre Babel Orkesta: www.babelorkesta.com.ar

 

y sobre La Compañía Nacional de Fósforos: lafosforerateatral.blogspot.com.ar

Para leer otra entrevista a Cristian Palacios, clic aquí


 

 

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