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10-07-2017 |

Notas y Entrevistas - Teatro Infantil

Gotitas de poesía

Toda la poesía de Ismael Serrano y la dulzura de Jimena Ruiz Echazú dan vida a un musical que invita a olvidar el miedo y aprender a disfrutar, incluso, de la oscuridad. “Oliverio y la tormenta”, la historia de un ratón robacalcetines y de su amiga Emma, es el primer espectáculo para niños del cantautor español que estas Vacaciones de Invierno, y tras su estreno en Madrid, se presenta en Buenos Aires en la Sala Siranush.

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Por Marisa Rojas
Fotos: Vanessa Rabade

 

 

Una noche de tormenta, un ratón de esos que suelen llevarse la media que siempre deja rengo el par, confiesa a su amiga Emma lo mucho que teme a los truenos y a la oscuridad. Primo de otro ratón, Olegario Pérez, gran coleccionista de dientes del mundo, y de un tal ratón Joselín de Hamelin, encantador de flautistas, nietos todos del gran ratón Bigotes Azules, Oliverio es revoltoso y picarón, y gracias a la dulce Emma descubrirá que “con un poco de imaginación cualquier situación puede ser una estupenda oportunidad para pasarlo bien”. Tanto, como una tarde de invierno en la sala de un teatro de Palermo donde la actriz argentina Jimena Ruiz Echazú le pone el cuerpo y la voz a la protagonista de la historia que creó junto a su compañero, y papá de su hija Lila, el cantautor español Ismael Serrano.


¿Por qué el miedo a la tormenta?

Ismael: Bueno, queríamos hablar fundamentalmente de cómo a menudo el adulto reprocha o censura actitudes al niño que no debería reprochar ni censurar. Al niño se le riñe por los miedos, se le riñe porque llora, se le exige que comparta, que de besos y que sea simpático. Y nosotros queríamos contar una historia que hable de respeto y de acompañar en los miedos, no de censurarlos. En este caso, el miedo a la tormenta es una excusa para invitar a los adultos a acompañar los miedos de los niños desde el respeto y la empatía.

Jimena: Porque en realidad todos tenemos distintos miedos, a veces los superamos, a veces no. Pero la lluvia y la tormenta, además, tienen una poética muy especial y pueden ser muy divertidas. Y eso es algo que aquí, acompañado por Emma, Oliverio finalmente logra ver, y disfrutar. Porque abrir una ventana, oler a tierra mojada y ver la lluvia caer pueden ser algo muy lindo.

Ismael: La tormenta tiene algo de poder apelar a todos los sentidos, se acerca y nos permite oler a tierra mojada, luego invita a escuchar las gotas caer, el viento que pasa llevándose las hojas, las nubes que ríen, entonces se va la luz y están ahí las luciérnagas divertidas en la oscuridad. La tormenta nos permite así apelar a la estimulación de los sentidos, al disfrute de las sensaciones, desde otro lugar. Nos parece que la estimulación está muy bien, pero también a veces sucede que a los niños se los sobreestimula en exceso. Por eso pensamos en esta propuesta como un modo de estimular a los niños pero desde lo pequeñito, desde los detalles.

¿Esta mirada tiene que ver con su propia historia como papás, como artistas, como espectadores de espectáculos para toda la familia? ¿Cómo surge?

Jimena: Creo que un poco como todo, como tíos, tenemos sobrinos preciosos de los que hemos aprendido mucho; también como público, porque hemos llevado a nuestra hija al teatro desde bebé. Y como espectadores agradecemos cuando se apela a la sensibilidad del niño. Como mamá me he visto muy conmovida cuando he visto a mi hija disfrutando de una propuesta sincera, seria, divertida, amorosa, donde se le habla de verdad. Y eso lo leemos y lo vemos, lo pensamos, también frente a ciertas corrientes de educación donde a veces se le exige al niño que sea un pequeño adulto al que no dejan gritar, correr, tener rabietas.

Ismael: ¡A veces hasta se le exigen cosas que ni siquiera a los adultos! Por supuesto que no estamos diciendo que el niño haga lo que se le dé la gana, pero tampoco ponerle límites porque sí. Y esto es lo que sobrevuela la obra y la puesta, que es lo que de alguna manera sobrevolaba las propuestas con las que nos hemos criado nosotros como niños.

A propósito de eso, en la presentación del espectáculo hablan de dos artistas imprescindibles del mundo de la cultura infantil a un lado y otro del océano: Gloria Fuertes, en España, y nuestra enorme María Elena Walsh, en Latinoamérica. ¿Cuál ha sido la influencia de estas figuras al momento de crear “Oliverio…”?

Ismael: Yo me eduqué con los versos de Gloria. Y creo que está muy bien darle la hondura poética que ella le daba a sus escritos a las propuestas musicales para los niños. A los que, como a casi toda propuesta musical, se ha despojado de poesía, no entiendo muy bien porqué… Pero Gloria fue creadora de un universo literario, y televisivo, maravilloso. Recuerdo todavía El planeta imaginario donde la conductora tenía un amigo imaginario de verdad, con el que hablaba pero al que nadie veía y todos creíamos en él sin efectos especiales ni 3D. Yo he echado falta un poco de eso. Ahora que se cumpliría el centenario de su nacimiento se la ha comenzado a reivindicar, cuando durante mucho tiempo por dedicarse a la poesía para niños se le ha considerado una poeta menor, siendo que la poseía para niños de menor no tiene nada. Yo quería rescatar eso a la hora de escribir mis cuentos y canciones para un público como el de los niños, que es bien difícil porque no negocia su atención para nada, no hace concesiones de ningún tipo. Fue un reto bien bonito.

Jimena: Yo, por mi parte, tuve la suerte de crecer con una madre maravillosa y actriz, Nora Sinsky. Ella trabajó hace más de treinta años en un programa de María Elena Walsh en ATC donde interpretaba a la Tortuga Manuelita, una cosa maravillosa. Ese universo, el de Julia Zenko, el de La banda de la risa, el de Hugo Midón que en esa época hacía en el mismo canal Vivitos y coleando, fue parte de mi infancia. Y ahora ese mundo y esas canciones son parte del día a día de mi hija. Recuperar un poco algo de ese espíritu era lo que nos interesaba.

Ismael: Y quizás haya quien piense que hacer esto sea una osadía porque yo soy totalmente profano en esto del universo infantil, y uno no sabe nunca cómo puede resultar. Además, claro, hay siempre gustos muy diferentes y eso está muy bien, pero con Oliverio hemos aprendido a ir para adelante, a que si creemos en algo ¡vamos por ello!


Y ahí van, Ismael, Jimena, Emma y Oliverio, entre las canciones más dulces e historias fantásticas que nacen de frasquitos llenos de magia, invitándonos a descubrir que “cuando el día aclare bajaremos a los parques que la tormenta inundó y pisaremos los charcos, jugaremos con el barro y cantaré tu canción”.

Canciones escritas por Ismael Serrano e interpretadas por Jimena Ruiz Echazú, y versiones, exquisitas, de canciones de Luis Alberto Spinetta (Plegaria para un niño dormido), Joan Manuel Serrat (Canción infantil para despertar a una paloma morena de tres primaveras) y Silvio Rodríguez (La gota de rocío), que integran el disco 5 Canciones para dormir y 1 para despertar de reciente lanzamiento en Argentina.



 

Oliverio y la tormenta. Espectáculo familiar para niños a partir de 2 años. Detalles de las funciones, aquí.
Más inf. en: https://www.facebook.com/oliverioylatormenta/

 

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