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01-04-2010 |

Cultura - Madres y Padres

Entrenar el ojo desde pequeños

Mirar no es lo mismo que ver. La diferencia es el poder de reflexión, de crítica, de elaboración: aptitudes que se entrenan desde la cuna. De esto habla Enrique Martínez-Salanova Sánchez, especialista en educación y cine, guionista e ilustrador, que se dedica desde hace varios años a la relación entre niños y pantallas.

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Por Gabriela Baby



Enrique Martínez-Salanova Sánchez colecciona apellidos y títulos universitarios: es doctor en Antropología Social, licenciado en Ciencias de la Educación y en Antropología Sociocultural. Es vicepresidente del Grupo Comunicar y subdirector de la Revista Científica Comunicar, entidades de investigación en medios audiovisuales. Pero más allá de diplomas y cargos -o más acá, en realidad- es cinéfilo a rabiar y un apasionado maestro que trabaja permanentemente sobre la relación entre niñez, creatividad y nuevas tecnologías de la comunicación y de la imagen. El año pasado estuvo en Buenos Aires, y durante el 8vo. Festival de Cine Nueva Mirada, participó del Seminario Internacional “La mirada crítica: de los medios al entorno audiovisual multipantalla; nuevos retos para la educación y las políticas culturales”. De esos entornos y del gran reto de educar niños entre las pantallas, habla en esta nota.

Empecemos por el nudo de nuestro tema: ¿Cómo generar en los chicos una mirada crítica respecto del cine, la televisión o la computadora?


Esa es la pregunta del millón. No hay una fórmula, pero podemos dar algunas pistas. En principio, hay que observar cuál es la relación de los padres con la televisión y con la computadora. Porque si no queremos que el chico esté todo el día frente a las pantallas, los padres no deberían pasar todo el día pegados a una. Es muy importante que en el mundo de hoy los niños se acostumbren a ver imágenes, pero hay que tener en cuenta que el niño no tiene que ser cuidado por un televisor o una computadora: no son niñeras. Tampoco sirve prohibir, lo único que se logra es que el chico busque y use las pantallas fuera de su casa. No se puede cambiar una actitud de vida de un día para el otro. Y luego, tenemos que si los padres son analfabetos en los medios no pueden exigir una mirada crítica o una utilización más correcta de las pantallas a sus hijos. Como padres, tienen que tener responsabilidad en la relación entre sus hijos y los medios.

¿Qué significa ser analfabeto de los medios?


Analfabetos de las imágenes son quienes no saben ver imágenes. Las imágenes constituyen un lenguaje y pueden transmitir mensajes, positivos y negativos. No sólo hablo de imágenes de TV o de cine, sino también de fotografía, dibujo y cómic. Se trata de ponerse frente a las imágenes como quien lee un lenguaje. Así como el niño pequeño se planta frente a un libro y puede hacer una lectura aunque no lea el texto, del mismo modo es importante que el adulto se plante frente a las imágenes con intención de leer algo. Y, al igual que el niño pequeño, irá descifrando un código, un lenguaje particular. Parte de la crítica que se hace de los medios audiovisuales es porque no se conoce bien su utilización. Esto es analfabetismo audiovisual.

¿Cómo entrenarnos entonces, niños y adultos, en el lenguaje de las imágenes?


La mirada crítica se obtiene con la vida. Y se adquiere desde el momento en que se empieza a hablar de las imágenes que se ven. Por eso es importante compartir con los hijos películas, juegos de computadora o programas de televisión. Y comentar, hablar de lo que se ha visto. Un niño pequeño, cuando cuenta algo de lo que vio ya está haciendo una mirada crítica, ya está reflexionando y tomando distancia sobre lo visto. Este ejercicio se va complejizando a medida que el chico crece, porque tiene más lenguaje, más material visto y más herramientas para generar su reflexión. Esa mirada crítica se logra estando desde el principio con ellos, compartiendo películas y comentando.

¿Hay ciertas herramientas técnicas o teóricas que servirían para mirar o elaborar con ellos las películas?


Se trata simplemente de ver y charlar acerca de las cosas que pasan. Mirar con ellos y hacer comentarios, sin dar consejos ni moralina. Y en este compartir, ellos van viendo cómo piensan el padre y la madre. Los comentarios van quedando, va quedando la enseñanza. Porque lo que no entienda a los 8 años, quizá lo entienda a los 13. La educación es lenta: hay que tener paciencia y constancia para educar. Por eso, no se le puede enseñar a un niño grande que deje de mirar tele permanentemente de un día para el otro si la ha usado de ese modo toda su vida.

¿Canilla libre de pantalla o algún tipo de límite?


Es bueno poner horarios, eso puede ser. Tanto para la compu, como para la televisión. Se trata más de un coto que de un filtro. Y el chico aprende que va a ver determinado programa o determinada película, de tal hora a tal hora. Y lo mismo con la computadora. Así, él mismo tendrá el control sobre las pantallas. Esto genera en el niño cierta capacidad de tener su propia disciplina.

¿Sin filtro?


No estoy de acuerdo con los filtros. Porque un filtro se puede usar en casa, pero lo que no ven en sus casas, lo verán en la ajena. Aunque hay temas o escenas que los chicos nunca deberían ver de pequeños: violencia, por ejemplo. Puede haber cierto control, en función de la moral de cada casa. Pero prohibir no da resultado.

Las nuevas generaciones van muy poco al cine, pero sin embargo ven -y tienen- muchas películas.


Y es tan valioso como manifestación artística que no se puede dejar de llevar a los chicos al cine, sacarlos de la opción DVD o televisión. En ese acto se enseña que el cine es un elemento crucial en la cultura. El mero hecho de elegir la película implica pensar si el chico se va a beneficiar con ella, si se va a divertir, si le va a enseñar algo o si va observar ciertos valores positivos. Y luego se le pregunta qué vio, como cuando vuelve de la escuela y uno le pregunta qué ha hecho. Y por más que diga ‘Nada’ o ‘No me acuerdo’, seguro se ha puesto a pensar. Y a lo mejor él te hace ver cosas que no has visto: ves la película con nuevos ojos, y se puede comentar algo con él. Eso es reflexionar sobre lo visto. Los niveles de reflexión desde un niño hasta un adulto son muy amplios. Y este es el comienzo.

¿En qué medida el chico puede desarrollar un punto de vista propio?


Es interesante que los chicos produzcan imágenes, que saquen fotos, que filmen con pequeñas camaritas o con celulares. Porque allí se entrena un punto de vista, un recorte de la realidad. Nosotros hemos hecho talleres muy interesantes con chicos. Salimos a filmar, por ejemplo, la basura que está fuera de su lugar. Y así empezaron a observar botellas, bolsas y objetos desparramados en las calles. Al otro día salimos a filmar la basura que está en su lugar. Entonces, sólo de la yuxtaposición de unas imágenes y otras, de comparar unas imágenes y otras, pudieron dar un punto de vista sobre un tema social. Este es un modo, no sólo de aprender a mirar críticamente, sino también de formarse mediante la mirada. Y es una manera sencilla de hacer que el niño produzca imágenes, que es el nivel más alto de la mirada crítica.

 


Martínez-Salanova Dixit


“El cine es la historia del siglo XX, ya que nació a finales del siglo pasado. Casi todo lo sucedido en este siglo se ha filmado, tanto en documental, como película ficción. En algunos casos el cine refleja la realidad casi tal y cómo es. Otras veces se basa en la fantasía y utiliza todas las posibilidades que tiene de entretener y enseñar a los espectadores”. (…)


“Si la sociedad, principalmente en las aulas y en la familia, no se enfrenta a la idea de hacer lectura, gramática y síntesis creativa audiovisual, corremos el peligro de ser absorbidos por un mundo de imágenes desconceptualizadas. Palabra e imagen no se contraponen, se explican. La frase hecha ‘una imagen vale más que mil palabras’, puede ser absolutamente verdadera o totalmente falsa, cuando no se complementa la imagen con las mil palabras”.


Martínez-Salanova Sánchez, Enrique, “Aprender pasándolo de película. Utilización del cine en las aulas”, en Revista Comunicar 11: El cine en las aulas, pp. 37-42, Grupo Comunicar, Huelva (España).

 

 

Planeta Martínez-Salanova


Nació en Logroño, La Rioja, España y es profesor, pedagogo, antropólogo y tecnólogo de la Educación. También escritor y dibujante. Es vicepresidente del Grupo Comunicar y subdirector de la Revista Científica Comunicar. Ha trabajado en todos los niveles de la enseñanza, incluida la educación de las personas adultas, la formación profesional ocupacional y la formación de profesores. Durante algunos años ha trabajado con infancia marginal, dirigiendo servicios de atención al menor y ha sido profesor de tecnología educativa, antropología de la educación, didáctica y comunicación e imagen en universidades iberoamericanas y españolas. Actualmente, realiza trabajos de Diseño on-line de Proyectos de Enseñanza-Aprendizaje, asesora proyectos, realiza actividades didácticas para parques temáticos y museos, y escribe guiones para aplicaciones didácticas audiovisuales.


Algunas de sus ideas y muchos de sus trabajos están compilados en www.uhu.es/cine.educacion/

 

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