El (nuevo) poder del rock - Notas y Entrevistas - Musica para chicos - Revista Planetario

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01-10-2016 |

Notas y Entrevistas - Musica para chicos

El (nuevo) poder del rock

Gustavo Libedinsky (voz), Pablo Zagare (bajo), Gustavo Braga (teclado y guitarra), Martín Paladino (batería) y Fernando Kabusacki (guitarra) son Rayos y Centellas, “un tornado de rock para toda la familia”. Herederos de una banda emblemática y pionera en su tipo: Papando Moscas, en octubre presentan su disco debut con un show de humor y canciones en una sala de Palermo y una gira por la provincia de Buenos Aires. Con ustedes, los protagonistas…

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Por Marisa Rojas

 

“Canté sentado en un banquito en el medio del escenario, con las muletas a un costado y sin poder moverme en todo el show. Todo muy rock. Así fue nuestra primera presentación en sociedad, hacia fines del año pasado, en ese hermoso encuentro que es el Festival María Elena en el ECuNHi”, recuerda entre carcajadas Gustavo Libedinsky, técnico en automotores, hincha fanático de River Plate, voz líder de la otrora legendaria banda de rock ‘para toda la familia’: Papando Moscas, y fundador de la nueva promesa del rock ‘familiero’: Rayos y Centellas.

“Eso fue en realidad una presentación muy inicial de la banda. Las canciones que tocamos ese día de noviembre del 2015 hoy son muy distintas”, recuerda Pablo ‘Salmón’, hincha de Argentinos Juniors, Zagare. “Y algunas ya no están más”, agrega Gustavo ‘riverplatense’ Braga. Ambos, también, ex Papando Moscas.

En su disco debut, Rayos y Centellas, que presentan el 29 de octubre en la Sala Siranush de Palermo hay 14 temas propios que van del rock más puro hasta el reggaetón, pasando por el funk y la música disco e incluyendo… ¡tango! 


¿Cómo fue el proceso de elegir las primeras canciones y darles la forma que finalmente tienen hoy? 

Pablo Zagare: Hubo una pre-producción larga, un tiempo en el que cada uno fue juntando el material que tenía y presentándolo a la banda. Así fuimos haciendo una primera selección de temas y comenzamos a ensayar mucho antes de ir a grabar, cosa que recién hicimos en marzo de este año. Algunas canciones quedaron de ese tiempo, que es el de la cocina más íntima, por selección natural, y otras, como “Rayos y Centellas”, se compusieron ya en tiempos de grabación, o llegaron a partir del trabajo con nuestro productor musical: Damián Torrisi (quien ya había trabajado con artistas del rock local como Pablo Sbaraglia, Las Manos de Filippi y el mismísimo Indio Solari).

Gustavo Libedinsky: Y hay temas que entraron por la ventana, y seguro son los que van a ser los mejores. Pero, hablando seriamente, tenemos que contar que la búsqueda del productor artístico del disco fue todo un proceso también. Porque una vez que decís ‘¡vamos a armar una banda!’, te juntás con los músicos y empezás a elegir los temas, pero antes de llegar al disco se tocan de ciento cincuenta formas distintas. Un día una canción es un reggae y al ensayo siguiente sale punk. Por eso en un momento necesitás que alguien ponga orden, y ahí aparece el productor. Damián estuvo involucradísimo, y queremos agradecérselo una vez más, en organizar las canciones y terminar de darles forma. Él supo interpretar lo que estábamos queriendo lograr y nos ayudó a llevarlo a cabo.

Gustavo Braga: También con todo el laburo que hizo de grabación, edición, mezcla, todo en su estudio genial, en Bourbon Records. Y eso se ve, para nosotros claramente, en cómo suena el disco. 

La grabación del disco comenzó en marzo de este año, pero el proyecto Rayos…, la banda, ¿en qué momento y cómo empezó? 

Libedinsky: Fue como para las vacaciones de invierno de 2015, hace un año y monedas. Empezamos a juntarnos, a ensayar, a probar temas, primero más espaciado, luego más seguido. Y un día apareció la invitación del ECuNHi para presentarnos en el Festival María Elena y dijimos ¡genial! Fue muy emocionante poder volver a los escenarios.

Pablo: A principios del 2015 habíamos decidido la disolución de Papando..., formalmente. Veníamos de un tiempo de estar como en una nebulosa. Pero cuando se cerró ese capítulo, nos quedaron las ganas de seguir haciendo cosas, somos músicos y vivimos del cariño del público. Así que un día le dije a Libedinsky: “Bueno, ¿nos juntamos a armar algo o me pongo el cartelito de ‘Bajista desocupado busca banda’?” Y acá estamos. 

Cuatro de ustedes, aunque en distinta medida, formaron parte de Papando. El único que no perteneció al grupo fue Kabusacki, que tiene su propia trayectoria como músico, muy reconocido por cierto. ¿Cómo se sumó él a este proyecto? 

Braga: Kabusacki compuso mucha música para dibujos animados, tiene toda una relación muy grande con la música y la imagen, el cine, y en su estudio hizo y hace música para dibujitos. Desde ese lugar tiene una relación con la música para chicos.

Libedinsky: Yo lo conocía mucho antes de que nos conociéramos, porque tiene toda una trayectoria en el mundo del rock y sus atmósferas, pero nos conocimos porque nuestros hijos comparten colegio y cuando se dio de armar esto lo convocamos y se copó. Es el hincha de Newell's Old Boys del grupo. 

Papando fue una banda pionera en la movida del “rock para los chicos”. Dieciséis años más tarde, ¿cómo se rockea para toda la familia? El nuevo disco presenta, por ejemplo, un sonido definitivamente más electrónico. 

Pablo: Pasó un largo camino, fuimos cambiando, y también cambiaron las formas de hacer las cosas.

Braga: Yo diría que seguimos haciendo rock con la experiencia de los años.

Libedinsky: A mí en lo personal lo que siempre me movió fue hacer música que me gustara. Y lo que tenía ganas para esta nueva etapa era tener una banda que suene y que la descosa, que pueda estar a la altura de cualquier festival internacional. Para mí la zanahoria fue esa, romperla. Porque si nos pusiéramos a pensar: “veamos, a los chicos ¿qué les interesa?”, nunca, desde el vamos, hubiésemos hecho rock para pibes. Hace veinte años la música infantil pasaba, en su mayoría, por otros canales, pero a mí me motivaba otra cosa, algo que me identificara, que me diera ganas. También como docente de música para pibes hice, hago, ese recorrido, siempre yendo por canciones que me gusten, más allá de los géneros. Porque uno dice rock, pero el rock es muy amplio, y pasa el tiempo y las sonoridades y fusiones que van apareciendo lo hacen cada vez más amplio. 

De hecho este disco de “rock” tiene de todo. ¿Alguna vez les pasó de tomar algún camino que finalmente no era? Porque en el estudio el músico puede divertirse pero frente al público podría resultar diferente. 

Libedinsky: Uno descarta un montón de cosas todo el tiempo. Pero generalmente es porque no lo ha convencido a uno ya antes. Aunque yo por ejemplo antes de este disco nunca había escuchado un reggaetón y ahora hasta compuse uno.

Braga: ¡Ese fue el productor!

Libedinsky: La verdad es que no podría dedicarme a hacer reggaetón pero tengo que confesar que es muy divertido. Y el tema quedó mucho mejor que cuando yo lo imaginé.

Braga: Lo primero, siempre, es que nos guste, sino no se ensaya. Luego, lo que pueda suceder… siempre hay una incógnita.

Libedinsky: Tiene que ver con el cuidado. Pero no un cuidado del no sino un cuidado del sí. Sobre todo porque trabajamos para los pibes, cuidamos que lo que hacemos tenga una calidad todavía mayor en todo sentido: en lo que decimos, en cómo lo decimos, en cómo se toca, en la calidad del sonido. Ahí es donde decidimos ir al recontra fondo, porque es lo que los chicos van a recibir como parte de sus primeras escuchas y queremos que sea lo mejor posible. Y no es por un espíritu educativo que trabajamos así sino amoroso. Si vamos a tocar rock, vamos a tocar el mejor rock, a full. Y si sale reggaetón, seremos los reggaetoneros número uno. 

Todos han compuesto algo para este disco debut, incluso hay una canción que lleva la firma de los cinco. ¿Cómo surgió ese tema, homónimo además de la banda y el disco? 

Libedinsky: El tema que hicimos todos juntos fue el puntapié. Fue decir: “¡Vamos, funcionamos como banda!” Veníamos hablando de hacer un rock celta y Kabu, mientras nosotros charlábamos, ahí nomás empezó a tirar lo suyo…

Braga: Y así quedó. Atravesó todo el proceso y llegó al disco casi como en la sala. 

¿Y la letra? Es casi un manifiesto: “un fuego que se enciende cuando algo es lo mejor, un llamado, un latido, una señal…” 

Libedinsky: Ese también fue un trabajo en conjunto. Yo empecé a balbucear una posible letra mientras ellos iban sumando acordes, notas, esas cosas. Pablo le sumó después otras estrofas. Y quedó. Es nuestro hecho fundacional.

Pablo: Es nuestra canción sin estribillo. Un verdadero aporte de los cinco, algo que fue posible porque hubo una cierta energía por la que nos juntamos. Por eso es un tema que queremos mucho. 

Y fuera de esos momentos… épicos, ¿cómo surge, cómo se escribe, a partir de qué, un tema de rock para que baile toda la familia? 

Pablo: Libe y yo somos docentes de música y trabajamos con pibes, ahí hay experiencias para contar todo el tiempo. Además de las situaciones que vivimos todos los días en nuestras casas con nuestros propios hijos. “Guitarra y Actitud” la escribí porque era algo que le pasaba a mi hijo en un momento. Yo escribo a partir de ahí y lo hago medio de un tirón. Después lo que me pasa es que cuando quiero meter mano o modificar algo, no me sale… Me cuesta muchísimo cambiarle lo mínimo.

Libedinsky: ¡Ni hablar cuando yo te quiero cambiar algo!

Pablo: Gustavo, cuando interviene, ¡te cambia toda la letra! La última vez tuve que pedir me definiera “intervención”.

Libedinsky: La verdad es que muchas veces componemos juntos aunque los intercambios sean mínimos, un poco porque, como ellos mismos siempre dicen, el que canta soy yo y tengo que estar cómodo; y también al revés, ellos como músicos tienen que estar cómodos tocando lo que otros escribimos. Después, hay casos como el tema “Volaré” que yo compuse hace muchos años en unas vacaciones de verano en La Pedrera y que nunca había podido terminar, hasta que Gus un día me pasó una estrofa y ahí fue, cerró. Así se armó un tema de dos. De todas formas, las canciones cobran vida más allá de quienes las componemos y después de mucho rodar. 

Una rueda que en este caso está comenzando a (volver a) girar. ¿Cuáles son las expectativas? 

Pablo: Las expectativas son las mejores, pero todavía hay mucha incertidumbre en cómo va a ser, ahora, el encuentro con el otro.

Libedinsky: Estamos cerrando una etapa para iniciar otra, como decimos en el tema “Fichines”: “pasamos pantalla”. Yo lo que fui sintiendo en todo este proceso es el deseo muy grande de que vaya bien para que se sostenga, por lo que se armó entre nosotros y por el placer que nos genera; después, en cuanto a lo que es la respuesta del público, nunca se sabe. Tenemos muchísima confianza porque estamos muy convencidos de lo que estamos haciendo, todo con mucha garra y mucha conciencia, mucha pila, pero la respuesta… con el diario del lunes. 


 

PLANETA RAYOS Y CENTELLAS 
Gustavo Libedinsky –voz-, Pablo Zagare -bajo y coros-, Gustavo Braga –teclados, guitarra y coros-, Martín Paladino -batería y coros- y Fernando Kabusacki -guitarra y coros- son, junto a Florencia Benenzon -manager-: Rayos y Centellas, un tornado de rock para toda la familia. Una banda que levanta las banderas del humor y el poder del rock –el funk, el pop electrónico, la música disco, el punk, el encanto country y el espíritu celta, el tango… y hasta el reggaetón- para ofrecer a los chicos, y a los grandes, una propuesta musical con “un sonido moderno, demoledor y muy bailable”.

Herederos de la tradición rockera familiar que en la tarde de un domingo de agosto del año ‘98 hizo estallar el Hard Rock Café y durante dieciséis años se llamó Papando Moscas, los Rayos… presentan este mes de octubre su disco debut con una única función en la Sala Siranush, en el barrio de Palermo. Será la primera oportunidad para escuchar los 14 temas que integran el primer trabajo discográfico de la banda, producido de manera independiente, con edición y distribución a cargo de RGS Music, y ser parte de un show para el que también trabajan Florencia –a cargo de los guiones- y Juanito Jaureguiberry -director de arte del disco, responsable de la imagen y las producciones audiovisuales del espectáculo-. Un show que promete ser emblemático y que contará con la presencia de las Chicas Trueno, los Cúmulus Limbus, un personaje sorpresa llegado de otro mundo… e invitados muy especiales (en el disco participaron, en calidad de tales, “y con toda la onda, con mucho amor, con mucha generosidad”, cuenta Braga: la Negra Vernaci, Lalo Mir, Juanchi Baleirón, Alina Gandini, Américo Bellotto, Sami Abadi, Sebastián Mazzalupo, Laura Rojas, Giova Torisi, Luis Sampaoli, Sudestada Horns e hijos, hijas y alumnos de los integrantes de la banda).

En la previa, desde septiembre, y después, hasta comienzos de diciembre, Rayos y Centellas se presenta en distintas localidades de la provincia de Buenos Aires en el marco del programa AcercArte. 

Más info: facebook.com/rayosycentellasrock


Encontrá más datos sobre las presentaciones de Rayos y Centellas aquí

 

Tags: Rock para chicos, Papando Moscas, Rayos y Centeyas

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