Agenda


Hoy, Viernes 06 de Diciembre

ver día completo

Separador

29-01-2013 |

Notas y Entrevistas - Teatro Infantil

El encantador tren del circo

En el marco de las actividades propuestas para el verano 2013 por la Ciudad Cultural Konex, la Compañía Vaivén presenta su nueva creación: “Estación Pirincho”, un espectáculo de circo para toda la familia. Con dirección de su fundador, Gustavo ‘Mono’ Silva, el tren de los cirqueros parte en las tardes de los martes de verano rumbo a la diversión entre básculas, aros, trapecios… y esa musiquita.

Comentar

 

Por Marisa Rojas

 

 

En medio de la ciudad, una estación de trenes –Estación Pirincho- habitada por personajes nobles, graciosos e intrépidos es conducida por un guardia muy particular. La campana suena en el calor de la tarde porteña, la Ciudad Cultural Konex es el punto de encuentro. La invitación, para toda la familia, es a viajar rumbo a la fantasía, siempre vigente, del circo.

En el escenario, poblado de cuerdas, sogas, colchonetas, aros y un trapecio, la Compañía Vaivén se anima a la báscula de elevación permanente; las sirenas del aire juegan –seductoras- entre telas de brillantes colores; una pareja de enamorados se sonroja con el primer beso; desde las alturas las arriesgadas bailarinas encandilan a la platea; un aviador remonta el trapecio y un ‘ciclista’ corre el tren con pequeñísimas dos ruedas. El expreso del circo parte –encantador- llevando consigo hombrecitos y señoritas que intentan ser sus propios anhelos.

El conductor de la locomotora es Gustavo Mono Silva, egresado de la Escuela Nacional de Arte Dramático, hizo (mucho) teatro independiente e integró una de las compañías que ‘renovó’ la escena circense porteña: La Trup. Maestro de trapecistas –da clases en La Arena-, dice haberse inspirado en la novela Lentejuelas, de Gary Jennings, y en la obra Marathon, de Ricardo Monti, para montar este nuevo trabajo de su compañía. Aunque eso, claro, no es todo…  

“Trabajamos mucho, mucho, mucho para hacer este espectáculo porque el circo lleva mucho trabajo. Hemos tenido jornadas de quince horas de laburo. Todo el montaje lo hicimos entre cuatro personas, aún cuando el espacio en el que estamos trabajando es muy chiquito, pero es el espacio que tenemos y con lo que somos felices. Estamos muy agradecidos a Andy Ovsejevich (Director Ejecutivo de C.C. Konex), que es un poco el culpable de que los trapecistas en esta ciudad puedan progresar, porque él nos presta el espacio para entrenar. Espacio por el que, y en el que, nació este nuevo espectáculo que es un estreno que llega tras el del 2010 que fue Nocturna”, cuenta el Mono.

¿Dónde, en qué momento, confluyó la idea de una estación de trenes como escenario para un espectáculo de circo?

Pensando en algo ‘para niños’ casi automáticamente pensé en una estación de trenes donde a los personajes les pasan cosas que los transforman en otros, en esos otros que todos anhelamos ser alguna vez. Creo que lo que pensé en realidad fue en un camino, y en el caso del tren digamos que imaginé un tren ‘volador’…  Hay algo en el mundo del ferrocarril que a mí me ha llevado a reflexionar en el último tiempo. Una parte de mi familia es irlandesa, los Cormik vinieron a la Argentina con los ingleses y el tren, vinieron como mano de obra barata contratados por los ingleses, y se instalaron en Junín, donde había unos grandes talleres del ferrocarril. Yo tenía un tío que se vanagloriaba de haber sido el primer conductor de locomotora diesel de la Argentina. Claro que no estoy seguro de que eso haya sido verdad, pero sí sé que él me mostró su medalla de la fraternidad ferroviaria de cincuenta años. La cosa es que hay algo en mi familia de la historia ferroviaria de este país. Creo que el tren está en un lugar de todos nosotros, de los grandes y de los chicos, es como una cosa muy sentimental y a la vez amable, divertida. Y me parece que lo que salió tiene sus cositas precisamente amables, divertidas. El Chango Spasiuk dio su mano, hay aportes de su música en el espectáculo; también hay música de la Amsterdam Klezmer Band y una gente que hace música gitana. Además del mundo de Jennings que fue mi última lectura, esa novela en la que relata, a partir de la historia de un circo que a finales de la Guerra de Secesión norteamericana está deambulando muy pobre y se cruza con un oficial y un suboficial confederados que no saben qué va a pasar con sus vidas y entonces se suman a ese circo que va a comenzar a crecer y a recorrer el mundo y un día logrará volver a Europa, bueno, en ese marco relata parte de las anécdotas más tradicionales del mundo circense y ahí está Florián, el dueño del circo, tradicional también, que es una especie de locomotora de optimismo. Florián está, o al menos eso intentamos, en Estación Pirincho; y es un poco también el presentador de la obra de Monti que en mi época del Conservatorio era un imperdible que todos íbamos a ver todo el tiempo.

Utilizaste en dos oportunidades el concepto de ‘tradicional’ para hablar del circo. Vos formaste parte, sin embargo, de la compañía que renovó el arte circense de este lado del mundo, La Trup fue el estandarte del nuevo circo. ¿Hoy, dos décadas más tarde, podemos hablar aún de esas categorías: circo tradicional, nuevo circo? Y en todo caso, ¿qué significan hoy?

Cuando yo empecé en La Trup no tenía nada de eso muy claro. Con el tiempo me empecé a preguntar cosas como ¿existe el salto mortal de viejo circo y el de nuevo circo? Yo creo que, por ejemplo, alguien que amo y que es un compañero de ruta es Gerardo Hochman, él es un moderno, su lenguaje es tal y es nuevo; pero yo creo que el circo es, no diría eterno, pero sí que tiene cosas que le son esenciales, que hacen que eso sea circo y no otra cosa. Momentos como el ingreso de las motos o las peleas con animales, realmente no sé qué parte del circo representan porque eso es algo que ya pasó, pero hay cosas que siguen, que son el circo. Personalmente creo haber entendido qué es el gesto del circo con Shemp de Los tres chiflados. Recuerdo una escena con una nena que lloraba y lloraba, y ellos trataban de consolarla y hacían de todo pero no pasaba nada hasta que Shemp hace contra una puerta una vertical, muy mal hecha, lo que nosotros decimos ‘pararse de manos’, y  la nena lo mira y se empieza a reír. Y yo pensé, ¡Ya está! Shemp no está haciendo una vertical, está intentando conmover a alguien con un gesto acrobático. De eso se trata. Nosotros, nuestra compañía, somos trabajadores, somos muy trabajadores, y eso por suerte en algún lado aún es muy bien visto. Acá, como en otros espectáculos, hay mucha precisión en el trabajo, sobre todo, el aéreo. Por supuesto que, además, hay miedo, porque siempre hay un poquitito de miedo, pero eso está bien, en su dosis justa el miedo es un buen compañero. Yo no conozco la cosa romántica del circo, eso de “morir en el trapecio”, a mí eso no me gusta para nada. Incluso con la compañía no incursionamos en ese color del trabajo en las alturas de “Ups… tambaleo. Ups me caigo un poquito”, no nos gusta para nada. Intentamos transformar cada cosa en una pequeña escenita. En Estación Pirincho hay alegría, hay romance, hay bailarinas mezcla de odaliscas, geishas y sirenas, digamos, una sensualidad femenina apta para toda la familia; hay juego. Para nosotros eso es circo.



ESTACIÓN PIRINCHO se presenta los martes a las 19 hs. (hasta el 19/02) en la Ciudad Cultural Konex. Sarmiento 3131. Nuevas funciones: miércoles 13 y 20/02 18 hs. Más info, click aquí

 


 

 

 

Comentar

Compartir

Separador
Separador
Separador
 
Separador
Separador

© Copyright 2019 Planetario Producciones SRL | Todos los derechos reservados