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01-06-2017 |

Notas y Entrevistas - Teatro Infantil

Compañía de teatreros

Con poco más de una década de historia y cuatro espectáculos estrenados en sala, los Amichis conforman un elenco de creativos y talentosos referentes del teatro ‘para toda la familia’. Un teatro inteligente, capaz de invitar a jugar y de abrir puertas al conocimiento, de hacer reír y de convocar a pensar. Relatos universales para espectadores curiosos que esta temporada cuentan –en dos salas- la historia del teatro: universal, nacional y argentino.

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Por Marisa Rojas


“Nosotros convivimos las 24 horas, somos marido y mujer, somos papás, somos fundadores de una compañía de actores, y llevamos el trabajo a casa, pero en el teatro ella es la directora, es la capitana, y confiando en ella siempre se llega a buen puerto. Eso es algo que yo entendí con el tiempo y que acepto, porque aprendí a confiar y así empecé a funcionar mejor en la compañía”, dice en el final de la charla excusa para esta nota Martín Palladino, actor, miembro fundador de Amichis, y compañero de Cecilia Miserere, fundadora y directora de la misma compañía, quien sobre lo dicho por Martín agrega: “A mí de todo eso que acaba de decir Palladino me gustaría que no dejes de poner el ‘acepto’”. Las risas, entonces, dan cierre a la escena, esta vez en el escenario de la vida real. Pero antes, y después, lo harán también volviéndose carcajadas en el escenario de la Sala Solidaridad, en el Centro Cultural de la Cooperación, y recorriendo en clave de asombro los pasillos del Teatro Cervantes, donde 2017 encuentra a los Amichis, a Cecilia, a Martín, y también a Virginia Kaufmann, Giancarlo Scrocco, Anita Gutiérrez y Pablo Palavecino, viajando sin fin, cual loco elenco, por la historia del teatro contada para toda la familia.

“(Hacemos) un teatro diferente, un teatro para pensar otra cosa”, señala Cecilia, la capitana, y agrega: “Un teatro donde hay un entramado de lo que hacen los actores como equipo. Es teatro, claro, pero también habla de otra cosa, habla de compañía, de seres que son talentosísimos pero que además se conocen tanto, adentro y afuera de la cancha, que es algo muy especial y que resuelve mucho en términos creativos”.

“Hay un grado de confianza y de compañerismo que es fantástico, de otra manera no hubiéramos podido sacar una obra de cero, como hicimos en el caso de la visita guiada al Cervantes, en dos meses”, acota Martín.

Juntos hablan, así, de los juegos teatrales que esta temporada juega la compañía Amichis, premiada y reconocida en el universo del teatro para chicos, que también suele llamarse teatro para toda la familia, lo que aunque suene parecido no necesariamente es lo mismo. Dos obras que recorren la historia del teatro universal –en el caso de Aquel loco elenco-, y la del teatro nacional argentino –en Un viaje sin fin, la visita guiada para escuelas al Teatro Cervantes.


¿Cómo se cuenta la historia del teatro, y de un teatro, para chicos? 

Cecilia: Como se cuenta el teatro. Yo como directora no pienso en contar una historia a un espectador niño unilateral, pienso en un espectáculo para toda la familia, con los distintos intereses y los distintos niveles de entendimiento que todo espectador puede tener, como me pasa a mí cuando voy al teatro. ¿Con qué necesidad, y por qué, a excepción del teatro para bebés, que sí entiendo y comparto tiene una poética especial, debería pensar y hacer distinto el teatro? En realidad, mi único límite es no ir por nada que me resulte desubicado, pero porque tampoco lo haría si se tratara de teatro exclusivamente para adultos.

Martín: En el caso de la visita guiada al Cervantes, aun cuando está enfocada en un público casi exclusivamente de niños por tratarse de visitas para escuelas primarias, pusimos el foco en las perlitas, en las anécdotas que despertaran algún interés en los chicos por querer saber más, por ir a buscar esa información que les presentamos pero que no les damos con un tono pedagógico. Nosotros pretendemos dejar tips que sirvan como disparadores para que luego en la clase, o en la casa, completen esa información junto con los adultos, sean los docentes o los padres.

¿Disparadores para jugar, en este caso, al teatro?

Cecilia: Nosotros tenemos como slogan de la compañía algo que viene del absurdo y que es mostrar “la cocina” del teatro. Pero no para develar el artificio, sino para mostrar a los chicos, y también a los adultos, imágenes del cotidiano que les permitan saber que a su alrededor hay mil posibilidades para jugar.

Martín: Por eso hablamos de disparadores para el encuentro. Hay una impronta en todos nuestros trabajos que es muy del juego, del clown, y también están los objetos; todo eso para invitar a jugar con lo que está al alcance de la mano. Porque jugar es una forma de encontrarse y comunicarse con los otros.

¿Cómo se trabaja ese espíritu de juego y encuentro en términos de dramaturgia cuando, además, van por temas, títulos y autores poco abordados en el teatro que incluye a los pequeños espectadores? Homero, Beckett, historia del cine, historia del teatro…

Martín: En el caso de las obras, más allá de que nosotros, con Ceci y con Vir, escribimos un primer libro y lo presentamos al resto del equipo, el trabajo se termina de completar sí o sí en la escena, con el cuerpo de los actores, con el laburo de dirección de Ceci, con la dramaturgia propia de la escena. En realidad hay varios procesos: hay primero un material escrito, luego está la lectura de los actores y a partir de ahí comienza todo un proceso de juego. Que un felpudo se vuelva dos gorros de cosacos y un par de bigotes, como sucede en Aquel loco elenco por ejemplo, es algo que aparece cuando nos ponemos a jugar todos juntos en el escenario. Por su parte, Un viaje sin fin es un trabajo bastante referencial, se trata de una compañía independiente, como Amichis, que es convocada por el teatro nacional para hacerse cargo de las visitas guiadas para escuelas…

Cecilia: Algo que como compañía nos puso muy felices porque nos sucede después de una docena de años de trabajo recorriendo un camino que nos atrapó desde que vimos la versión de La Tempestad de Claudio Hochman (N de la R: en el año 2002, en el Teatro San Martín), los trabajos de Hugo Midón –¡éramos fanáticos de Huesito Caracú!-, y nos quedó claro que no se trataba de un teatro para chicos o un teatro para grandes sino de: teatro. Donde no hace falta que sepas quién es, quién fue, Shakespeare, pero si te sonó en la obra podés salir y preguntarle a tu papá o googlearlo. Como tampoco hace falta que se haya visto el cine en blanco y negro, pero quizás sí haya un abuelo a quien preguntarle sobre ese tipo de cine que abordábamos en Clac! Una obra de película.

Martín: Porque el teatro al que nosotros aspiramos es un teatro que una a la familia, que les permita encontrarse a los chicos y a los adultos. Un teatro que yo como dramaturgo escribo a conciencia, con compromiso, que para mí es lo importante. Un teatro comprometido y con humor, capaz de divertir al niño, al padre y al abuelo.


UNA LOCURITA DE ESTRENO 
Tres artistas callejeros: Bambalina (la divertidísima y talentosa Virginia Kaufmann, desde junio reemplazada por Lucía Bayá Casal), “inquieta y versátil, a cualquier forma se adapta aunque no esté apta”; Proscenio (un encantador Giancarlo Scrocco), “el actor más serio y formado de los tres, si lo sacan de su formalidad siente estrés”; y Parrilla (el desopilante Martín Palladino), “el más desestructurado aunque el más conflictuado”, se reúnen en “un eterno ensayo” en busca del “teatro perfecto”, ese del género que mejor los "represente". Cada uno con su estilo, sueños y miedos, impondrá su impronta de trabajo llevando de paseo a los espectadores por la historia del teatro universal: desde los griegos –en uno de los momentos más geniales de la obra, a cargo de Palladino quien se luce en escena con un coro de máscaras absolutamente disparatado creado por Javier Cancino, Romina Campitelli y Scrocco-, hasta el grotesco, pasando por el teatro shakespeariano –para desconcierto de Bambalina, quien descubre con tristeza que las mujeres no formaban parte del teatro isabelino-, el teatro del siglo de oro español, la commedia dell’arte, Chéjov, el teatro naturalista y la sutileza del absurdo. Todo en clave de clown, con títeres, canciones y el desenfado que rememora la tradición de los cómicos de la legua, aquí en versión siglo XXI, con producción general de Silvia Tommarello, las luces de Ricardo Sica, el vestuario -y las fabulosas pelucas- de Analía Morales y un dispositivo escénico exquisito creado por Héctor Calmet.

Ver info sobre las funciones de Aquel loco elenco aquí.
facebook.com/AquelLocoElenco


UN VIAJE (GUIADO) SIN FIN
Con dramaturgia de Martín Palladino y dirección de Cecilia Miserere, la compañía Amichis lleva adelante Un viaje sin fin, la visita guiada 2017 para alumnos de escuelas primarias al Teatro Cervantes. Con las actuaciones del propio Palladino, Anita Gutiérrez, Pablo Palavecino y Giancarlo Scrocco, quienes dan vida a cuatro actores –perdidos en el tiempo y el espacio- que sin querer queriendo llegarán al escenario de sus sueños. Guiando a los pequeños visitantes, con encanto y mucho humor, por los diferentes espacios del edificio y la historia imprescindible de contar de nuestro único teatro nacional.

Más info: gestiondepublicos@teatrocervantes.gob.ar Tel: 4815-8880 al 86, internos 117 y 188.


PLANETA AMICHIS
Amichis es el nombre de la compañía que fundaron Cecilia Miserere, actriz, y Martín Palladino, actor: dos artistas compañeros de vida; directora y docente ella, dramaturgo y productor él, papás además de Mateo y de Emma. “Cecilia es la directora de la compañía, es la capitana de este barco que es Amichis y quien se encarga de llevarnos siempre al mejor puerto que podemos llegar”, dice Martín, responsable de las ideas disparadoras de los distintos proyectos del grupo. Un equipo que también integran Virginia Kaufmann (actriz y co-autora, integrante de la usina creativa de Amichis), Ricardo Sica (responsable de las puestas de luces), Nicolás Sorrivas (asistente de dirección, productor ejecutivo), Leandro Iglesias (música), Anita Gutiérrez (actriz), Giancarlo Scrocco (actor), Pablo Palavecino (actor), y desde esta temporada Lucía Bayá Casal (actriz).

Trabajos inteligentes, divertidos y de calidad que incluyen una particularísima versión de La Odisea, de Homero, a la que llamaron La O de Odiseo y con la que en 2006 revolucionaron la escena del ‘teatro para toda la familia’. En 2013, siete años más tarde del debut, volvieron a derribar barreras y a sorprender a la platea de chicos y grandes, críticos e investigadores incluidos, con una obra inspirada en el universo de Beckett: Bom, Bim, Bam, reconocida en la Xº entrega de los Premios ATINA como “uno de los tres espectáculos fundamentales de la década” en lo que al teatro para chicos se refiere. Siempre en las salas del Centro Cultural de la Cooperación, en 2014 estrenaron Clac! Una obra de película, enfrentándose entonces al desafío de repasar la historia del cine, desde sus inicios hasta el 3D… en teatro. Se trató, en todos los casos, de obras y puestas que escapaban a lo establecido como ‘propio’ del teatro para niños, mostrando a los pequeños (y grandes) espectadores los más impensados recursos para jugar, e invitándolos a llevarse a casa disparadores para indagar en mundos desconocidos. En 2017 Amichis presenta su cuarta –y genialísima- producción en la Sala Solidaridad del CCC: Aquel loco elenco.

 

 

 

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