Agenda


Hoy, Viernes 06 de Diciembre

ver día completo

Separador

01-12-2001 |

Educación - Madres y Padres

Cerrar un Ciclo

Como cada fin de año, la escuela y las distintas propuestas extraescolares se preparan para terminar otro ciclo. En todos estos ámbitos, el último período del año está dedicado a la realización de distintas actividades de cierre. La preparación de estos acontecimientos implica dedicar un tiempo a reflexionar sobre el período que se termina, brindándole a los chicos la posibilidad de visualizar el proceso recorrido.

Comentar

Por Ariel Saidón

 


“Permitir que sean los propios chicos los que tomen conciencia de los logros obtenidos es función del coordinador del grupo -dice la licenciada en Ciencias de la Educación Sandra Fernández.- Y, sobre todo, que entiendan que ese proceso que se termina es parte de uno más amplio en donde no todo va a estar logrado porque tampoco se acabó el tiempo para hacerlo.”

Pero para que esta visualización de los logros sea completa, no debe realizarse solamente a fin de año sino que debe haber momentos anteriores de evaluación en los que se recuperen los objetivos propuestos. “La evaluación y el cierre necesitan de momentos anteriores”, dice Fernández. Y recuerda el caso de un taller en el que los coordinadores dedicaban un momento de cada clase a reconstruir junto a los chicos todas las actividades que habían realizado: “Entre todos armaban en voz alta lo que había sido la planificación del profesor, y los chicos se iban encontrando con lo que habían logrado en cada momento de la clase. -cuenta- Esto era muy interesante porque los chicos son pura acción y, por ahí, se van de una actividad llenos de cosas que les quedan inscriptas en el cuerpo pero no siempre tienen la posibilidad de expresarlas. Es típico que la mamá les pregunte a la salida qué hicieron y ellos simplemente respondan: jugamos.”

En base a su experiencia como directora de una escuela primaria en la que suelen utilizar distintos métodos de autoevaluación, Fernández asegura que los chicos tienen un alto grado de conciencia sobre su proceso de aprendizaje y que suelen ser, incluso, más exigentes que los docentes.

Mario Sehtman, coordinador pedagógico de la escuela de circo La Arena, piensa que este período debe servir para recuperar el proceso y recordar lo aprendido durante el año. “Es importante que los chicos puedan reflexionar sobre lo que aprendieron”, dice. “Nosotros hacemos, dos meses, antes una encuesta entre los chicos para que puedan recuperar las expectativas con las que iniciaron el año y digan qué se cumplió y qué les queda por cumplir”, cuenta Sehtman.

A partir de este balance, los docentes y coordinadores de las distintas actividades organizan las actividades específicas de cierre. Las escuelas y talleres artísticos suelen presentar los contenidos aprendidos en una muestra o clase abierta a la que concurren padres y otros familiares. Fernández llama la atención sobre los riesgos de focalizar en el producto antes que en el proceso. “Si bien las muestras son para que otros nos vean, -dice- a veces corremos el riesgo de olvidarnos lo que significó ese proceso para el propio grupo, de hacerlo pour la gallerie, para mostrar todo lo que hicimos, con un elemento de eficientismo. A mi me parece bárbaro que una muestra sea prolija, trabajada, pero siempre y cuando esté presente la satisfacción del grupo por mostrar a los seres queridos todo lo que se pudo producir durante el año”.

Sehtman coincide: “La muestra debe ser representativa del proceso de trabajo. -sostiene- Por eso, en nuestro caso, son los chicos los que eligen qué van a mostrar, en función de lo que creen haber aprendido.”

Transitar por estos procesos de cierre tiene un valor formativo para los chicos. En su adolescencia y también siendo adultos, tendrán que atravesar infinidad de veces por situaciones similares. “Aprender que el plazo para lograr un objetivo es acotado los enfrenta con la noción de esfuerzo, con la capacidad de organizarse en un tiempo y un espacio determinados”, señala Fernández.

Terminar un ciclo deja también un aprendizaje desde el aspecto social. Los coordinadores los ayudan a pensar qué aportaron y cómo se integraron al grupo. “Conversar sobre lo vivido y escuchar al otro les sirve para observarse a sí mismos y modificar su compotamiento en caso de que sea necesario “, oberva Sehtman.

El fin de año tiene para los chicos un componente de despedida. Posiblemente cambie el grupo con el que trabajen, el profesor o alguno de sus compañeros no vuelva a estar con ellos el año próximo. Mucho más fuerte es en el caso del fin del preescolar o del ciclo primario, donde los chicos dejan atrás toda una etapa de su vida. Y eso despierta sentimientos ambivalentes: tristeza por lo que se va, expectativa por lo que viene. Por eso, es importante que haya un espacio para que los chicos puedan expresar lo que sienten.

En este aspecto, además del papel del docente o el coordinador del grupo, es fundamental el acompañamiento de los padres. “Los padres deben poder hablar con los chicos sobre los sentimientos que se van presentando, y también medianamente elaborar los propios. Porque a los adultos también se le presentan sensaciones ambivalentes y es bueno poder expresarlo, poder hablar de esa tristeza, poder encontrarse con la alegría. Todos estos momentos son una buena oportunidad para enseñar que los sentimientos son así de complejos y que hay que darles un tiempo.”, dice la licenciada Fernández.

Acompañar a sus hijos en estos momentos, tener la posibilidad de verlos disfrutar de la actividad que elijieron, es una oportunidad para decirles lo orgullosos que están. Participar de todas estas actividades y compartir con sus hijos el final de cada etapa adquiere, asimismo, un valor para los padres. Para ellos también es, en cierta forma, un cierre.

Comentar

Compartir

Separador
Separador
Separador
 
Separador
Separador

© Copyright 2019 Planetario Producciones SRL | Todos los derechos reservados