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13-02-2014 |

Notas y Entrevistas - Cine para chicos

Aventuras para chicos en clave latinoamericana

Llega a las salas de todo el país la película peruano-argentina "Rodencia y el diente de la princesa", tras haber recorrido diversos festivales del mundo y cosechado varios premios (entre ellos, el premio del público a Mejor Película Infantil en el BAFICI 2013). Revista Planetario conversó con su director, el argentino David Bisbano, quien nos contó sobre el desafío de hacer animación con sello sudamericano.

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Por Alejandra Casal

 

¿Cómo llegaste al mundo de la animación? 

Siempre me gustaron las películas; desde chiquito siempre dije “voy a hacer películas”. La animación es lo primero que uno ve; yo miraba Robotech, Mazinger, me gusta mucho más la animación japonesa. Cuando empecé a hacer mis pruebas, siempre era con maqueta y títeres (no existía el digital), hasta que empecé a hacer publicidades, películas, y como me gustaba mucho la ciencia ficción, sabía de efectos especiales. Y en un momento entró la animación 3D. Y cuando me llamaron para hacer una película, fue algo muy natural para mí; de hecho, lo estaba esperando.

¿Cómo fue el proceso de realización de Rodencia

En Perú se hizo el diseño de arte, todo lo que es por computadora, en una productora que se armó para tal fin, Red Post. Tenía un equipo de 15 animadores. Empezaron 5 y luego, como no había quien lo hiciera, decidimos entrenar a los que pensábamos que tenían potencial. En Argentina se hizo la música, el sonido, y la dirección de fotografía la hicimos vía Skype. Rodencia tiene mucho esfuerzo real. Trabajamos millones de horas de más para que la película quedara lo mejor posible.

¿Qué idea tenían al escribir el guión? ¿Qué mensaje querían transmitir?

Es una película que las madres salen de verla y, si estoy ahí como en el BAFICI, me agradecen por el mensaje, porque es “sana” para los hijos. Era una meta que tuvimos con la co-guionista, Raquel Faraoni. Una consigna que teníamos era que no hubiera violencia; no queríamos al héroe que peleara y las cosas se resolvieran por la fuerza, por eso no hay tanta batalla. Quería que Edam se diera cuenta de que el bosque -y estar allí- puede ser la felicidad, que no por tener tal o cual objeto material seas más feliz. También queríamos que las protagonistas mujeres sean fuertes, ellas llevan la batuta. El otro tema es la amistad, un tema que está en todas mis películas. En este caso, se empiezan a hacer amigos de alguien que tal vez decían “nunca hubiera sido amigo de esta persona”, incluso compartiendo mundos diferentes.

Hicimos un trabajo fuerte de conflictos de niños y sus fantasías. En el BAFICI, una nena, en el momento de las preguntas, nos dijo: “ella (por la hermana) tampoco juega conmigo”, por una escena que hay al comienzo. Entonces el reclamo estaba presente, se sentían identificados con esos conflictos.

¿Cuáles fueron las referencias que tuvieron para la película?

El señor de los anillos, de Tolkien; mucha historia de caballería, mucho Parsifal. Y la saga de Cuentos de Terramar, de Úrsula Le Guin. Después, de acá, Liliana Bodoc: La saga de los confines me parece increíble, y tiene un poco de eso también.

¿Por qué la elección de que la película tenga una identidad latinoamericana?

Fue la primera condición que puse para hacer la película. Tenía que pasar acá y tener una identidad latinoamericana. Uno de mis sueños era que los nenes le preguntaran a los padres “¿y eso dónde es?”, que en otros países sientan curiosidad, y que los chicos de acá se sientan identificados. Rodencia tiene mucho de Cusco y, como los animadores son peruanos, tenemos muchas referencias peruanas y argentinas, frases en quechua, etc. Y por decantación, por la historia del Ratón Pérez, tenía que ser un ratón. Es como reinventar al Ratón Pérez, darle un nuevo significado. El diente, en este caso, es lo que va a salvar al reino de Rodencia, es muy fuerte.

La película fue exhibida en otros países ¿cómo fue la recepción del público en otras latitudes?

Eso fue lo más gracioso de toda la experiencia: en los demás países pasan la película doblada. Cuando llegaron los trailers en coreano, por ejemplo, yo me fasciné. También viajé bastante a los festivales; fuimos a la India, a Brasil. En la India la experiencia fue impresionante: ahí el cine es… redescubrir el cine; todos saben de cine, hasta el más chiquito. Y la gente es muy comunicativa, se paran, gritan, aplauden. Con Rodencia, lo tengo grabado, lo de los chicos fue tremendo, porque cuando aparece el malo, Rotex, se paraban, le gritaban. Fue un festival muy lindo porque es para los niños, y el gobierno sortea, unos meses antes, la chance de ir a ver una película. Los traen en micros desde todo el país, los llevan a un hotel, y el día de la función les dan pochoclos y tienen mucha excitación; salen y hacen preguntas. Es común sacarse fotos con el director y dar el autógrafo; a un chico le dibujé un ratón, enseguida se armó una cola larguísima ¡y tuve que hacerles ratones a todos! En Brasil había 2 niños en la sala; el resto eran todos adultos, la gente se reía, y los nenes se reían más de las cosas visuales.

¿Creés que la animación va a evolucionar cada vez más hacia el uso del 3D?

Creo que el 3D va a ir evolucionando, es una herramienta que, si la usás bien, es fantástica. Si la usás mucho y te quedás en la técnica, tal vez estropeás la historia. Para mí se le está dando más importancia a la técnica del 3D que a la historia que vas a contar. Y eso está mal. No creo que muera nunca el 2D, siempre va a haber gente que lo va a hacer, y a mí me encanta. Cuando se hace bien, es maravilloso. Y tiene algo más plástico; el 3D todavía no alcanza cierta belleza, por ejemplo en paisajes, es una cosa muy técnica todavía.

¿Cómo ves el panorama de la animación en la región?

Nosotros tenemos una forma de hacer animación que es copia de la forma norteamericana, porque es lo que nos venden desde siempre. Y la verdad es que con Rodencia y películas como Anina se buscó algo nuevo, otro método. No quería chistes cada dos minutos, ni que cantaran, ni las típicas princesas. Y para eso hubo que buscar una forma nueva de hacerlo. Buscar emular esas animaciones, que venden más, para mí no es el camino. El reto número uno es, con lo mínimo que tenemos, contar una buena historia. Si se enfocan en eso, en la historia, en lo emocional, acá se pueden hacer películas increíbles.

¿Qué opinás sobre la inclusión de secciones de cine para niños en festivales?

Está bien que así sea porque hay ciertas películas que no podés poner a competir con un film para chicos como Rodencia. Las funciones del Baficito estuvieron buenísimas, lo pasamos muy bien. Obtuvimos el Premio del Público a Mejor Película Infantil. Los festivales están buenísimos porque conocés gente, te contactás, ves otras realidades. En una función, vino una nena con un cuaderno con dibujos de los ratones y nos comentó “ya me creé una historia”. Hicimos unos papeles para que los chicos pudieran pintar, y muchas nenas pedían a Brie, se identificaban con ella. El Festival Nueva Mirada para la Infancia y la Juventud fue una gran experiencia, porque la fueron a ver chicos que nunca habían ido al cine o chicos que no habían visto 3D, así que gritaban, no se calmaron en ningún momento, estaban como locos. Me gusta que la película sea algo de ellos, de los chicos.

¿Cuáles son las expectativas para Rodencia de aquí en más?

Para mí la película súper cumplió, obviamente quiero que siga el viaje, que siga mostrándose por todo el mundo, es el sueño de todo director. Y que llegue a los niños, sobre todo. Que la vea gente por casualidad y se sorprenda. Esa siempre fue mi mayor expectativa. Que se saquen el miedo de ir a ver una peli que no es norteamericana.


 

Planeta BISBANO 

Guionista y director, nació Buenos Aires en 1974. Después de terminar sus estudios de Dirección de Cine, trabajó como fotógrafo para publicidad gráfica, mientras filmaba cortometrajes experimentales. Su ópera prima, el largometraje B (corta), participó en la Competencia Nacional del BAFICI 2004 y de varios festivales internacionales. Luego dirigió los largometrajes María y Juan (no se conocen y simpatizan); Valentino y el clan del can, y entre  2007 y  2012 escribió y dirigió Rodencia y el diente de la princesa. Actualmente, trabaja en otro proyecto de animación para adolescentes, la animación 3D El Libro Rojo, y la ficción El cruce de la Pampa. Además, tiene un proyecto de mitología del campo, para lo cual trabajó el guión con Liliana Bodoc. “Cine fantástico con mitos de acá”, en sus propias palabras.


Podés leer más info sobre Rodencia y el diente de la princesa (y ver el tráiler) haciendo click aquí.


+info: www.rodencia.com.ar

 

 

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