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01-10-2005 |

Cultura - Madres y Padres

Arte que transforma

Con la firme creencia de que el arte es una necesidad, una organización no gubernamental trabaja en La Cava encauzando la fuerza creadora de los chicos, adolescentes, jóvenes y adultos del barrio. Juntos, educadores, artistas y vecinos, actúan, hacen música, pintan cuadros y murales, porque saben que no hay mejor reconocimiento que el que se obtiene más allá del lugar al que se pertenece.

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Por Marisa Rojas



‘Arte’ y ‘Organización social’ son los principios rectores de Fundación Crear Vale la Pena, la organización que en 1993 fundó, y hoy dirige, la coreógrafa Inés Sanguinetti. “Yo llegué a La Cava en la primavera del ´92 en una visita al barrio de Fundación El Otro que en ese entonces trabajaba en apoyo escolar. Estuvo bueno porque no fue que un conjunto de personas de afuera del barrio irrumpieron de repente sino que un conjunto de personas ajenas al barrio, con intención de desarrollar un programa social, fuimos a ver qué cultura estaba instalada allí alrededor de acciones de solidaridad. Descubrimos un grupo que estaba trabajando en contención de adolescentes, el grupo ‘Nuevo Sol’; no tenían un espacio físico en el barrio, se reunían alrededor de una pared para hablar de sus problemas: adicciones, violencia, familiares presos. Yo empecé a merodear el lugar y un día se enteraron que era bailarina y entonces me pidieron que hiciera una obra de danza-teatro que pudiera contar, mostrar, lo que hacían. Esa fue la semilla de ‘Crear’”, recuerda hoy Inés.

Trece años después de aquella primera incursión, ‘Crear’ se independizó de Fundación El Otro –hoy abocada a desarrollar fondos y brindar apoyo a otras organizaciones- convirtiéndose en una organización independiente dedicada al arte, la educación y la organización social en contextos de exclusión, allí donde en medio de los dolores más fuertes y las crisis más graves, el fuego de la cultura se enciende y transforma. Por eso, aún cuando existe una sede institucional de la Fundación en San Isidro, es central el trabajo que desarrolla en los centros culturales comunitarios donde el objetivo es potenciar las capacidades de las personas, más allá de sus condiciones de vida, y colaborar en la asunción de responsabilidades de modo tal que los vecinos puedan proyectarse, individual y colectivamente. “Nuestro programa de organización social trata de armar equipos de trabajo a través de líderes barriales, con personas capaces de dar apoyo, de reforzar la identidad del barrio y de organizar los deseos de la comunidad”, cuenta la Directora de ‘Crear’.

Los centros son las organizaciones de base de la Fundación; son los espacios donde se realizan actividades educativas y artísticas -desde talleres de danza y teatro hasta talleres de muralismo, aerobox, historieta y hip hop; en un nivel básico, para los más chicos o quienes recién comienzan, y también a nivel profesional para los alumnos más avanzados de cada disciplina que deseen formarse como docentes, artistas y técnicos. En todos los casos, los centros están conducidos, integralmente, por los propios vecinos del barrio. Macarena Pérez, responsable del área de comunicaciones de la Fundación, explica que: “hay una mirada desde Crear pero también hay bastante independencia. Nosotros proponemos las líneas de trabajo como sugerencias y en cada centro los chicos que integran el equipo barrial, que coordina un adulto que también es del barrio, las desarrollan. Hay cuestiones que suceden sin que nosotros nos enteremos: festejos de cumpleaños, jornadas de cine-debate, etc”.

El primer fruto de la propuesta de ‘Crear’, que entiende al arte como una necesidad natural de los hombres que nada tiene que ver con la formación académica, fue el centro cultural ‘Puertas al Arte’. Inaugurado en 1997, en una escuela de Beccar, cuenta con un estudio de música y grabación acustizado y una sala de teatro; funciona en un espacio rentado gracias al apoyo de la Municipalidad de San Isidro y recibe en sus talleres a chicos y adolescentes de La Cava y los barrios San Cayetano, Sauce y Las Torres.

‘Joven Creativo’ fue el segundo ‘hijo’ del proyecto. “’Joven’ surgió por iniciativa de Olga González que hoy es la coordinadora del centro. Ella estaba haciendo trabajos en la zona y cuando se enteró del proyecto de ‘Crear’ nos llamó. Nosotros trabajábamos entonces sólo en Beccar y ella viajaba con los chicos de Boulogne a la escuela donde ofrecíamos las clases, hasta que llegó un momento en que era tanta la cantidad de gente que se complicó el viaje semanal y ahí se pensó en amar otra sede que es hoy ‘Joven Creativo’”, relata Macarena. ‘Joven’ se inauguró en 1998 y hasta agosto del 2001 funcionó en diversas sedes, incluso durante un tiempo no tuvo espacio físico fijo, hasta que la Fundación recibió una donación de un espacio que hizo que ‘Joven’ tenga su propia casa donde funcionan cinco aulas y se reciben alumnos del Bajo Boulogne y los barrios Vinca, Santa Ana y Villa Hidalgo.


Contar con un lugar propio para desarrollar las actividades representa una inmensa alegría para la gente de ‘Crear’; entre las casas de cartón, madera y chapa, algunas de ladrillos, las menos; sin servicios de agua, alumbrado, barrido ni recolección de residuos; ahí donde viven miles de familias y cientos de niños; dónde las calles son pasillos angostos en los que no circulan coches ni colectivos, encontrar ‘un lugar’, no es un dato menor. “Cuando hay tantas ganas de laburar, tanta energía creativa, no tener dónde hacerlo es un obstáculo muy grande, de hecho, el único con que nos hemos encontrado para seguir adelante muchas veces”, remarca Inés. Por su parte, Macarena cuenta que “el centro es un lugar de participación y quienes lo integran se sienten contenidos, son reconocidos, son valorados, se sienten respetados; es como el lugar donde esa identidad de la exclusión por la que muchos chicos del barrio son señalados, se transforma en una identidad socialmente valorada. Los chicos se reúnen a escuchar música, se encuentran con los amigos; y siempre tienen cosas para hacer: hay talleres para armar, carteles para colocar, volantes para distribuir. Y nosotros apuntamos justamente a eso: a generar un espacio que el barrio sienta y sepa propio”.


Hoy, unas trescientas personas pasan mes a mes por los centros; incluso bebés a los que sus mamás llevan con ellas para que jueguen en las ‘juegotecas’ mientras toman sus clases de danza árabe, hip hop, aerobics, yoga, teatro, pintura o historieta. Acaso porque cuando vivir se convierte en una odisea el arte, en su carácter de transformador social ligado a la construcción y el sostenimiento de la identidad, puede ayudarnos a seguir siempre más allá. “Es que en ‘Crear’ no trabajamos desde las verdades absolutas o las consignas estáticas, no creemos que algo pueda no ser distinto; trabajamos desde las acciones y todas las verdades que las acciones movilizan e involucran. El mundo de las verdades de la acción es un calidoscopio, según como se mueve, esto parece más cierto que aquello. Crear Vale la Pena hace pie en poner un verbo en acción”, enfatiza Inés al tiempo que abre las puertas de su estudio para empezar, también hoy, una nueva coreografía.


Cuerpos en acción

El germen de lo que hoy es Crear Vale la Pena fueron las ganas y la necesidad de un grupo de jóvenes de La Cava de contar quiénes eran y qué les pasaba en el día a día de una vida entre el hambre, las drogas, la soledad y también más allá. Cuando a Inés Sanguinetti aquellos chicos y chicas le pidieron que narrara a través de la danza sus historias, esto fue lo que ella ideó:
“Comencé a trabajar hablando mucho con los chicos acerca de cuáles eran las imágenes que los habían ponderado para la acción, cuáles eran sus imágenes de futuro y también sus problemas y dolores cotidianos. Hicimos talleres creativos donde primero buscamos el tema y después yo imaginé una batería de improvisaciones que tenían que ver con situaciones metafóricas de lo que ellos me contaban. La coreografía se llamó “Extraños en casa” e incluyó muchas acciones y movimientos que tenían que ver con caer, con compartir, había muchos juegos de peso. Caer, compartir, apoyarse, levantar al otro; de eso se trataba, de poner en escena la vida diaria en el barrio”.

Desde entonces, esos cuerpos junto a los cuerpos de docentes, artistas y alumnos de otros barrios y otras condiciones sociales, narran historias del día a día en Buenos Aires a través de las producciones artísticas de ‘Crear’: en los centros de los barrios, en los escenarios de la Capital y hasta en Europa. “Anualmente producimos un espectáculo fuerte por cada centro y otras producciones menores que presentamos a modo de muestra. La producción central de cada año es la que ofrecemos en el circuito urbano y en el exterior, en las giras que realizamos a Alemania y Austria, por ejemplo, donde además de llevar los espectáculos los chicos dan talleres sobre el trabajo que hacen y lo que aprenden aquí”, explica Macarena. “Vamos más allá de los barrios y pensamos en circuitos de inclusión para las presentaciones porque no buscamos que la gente vaya a ver a los chicos y considere que ’por ser pibes pobres está bien lo que hacen’; lo que queremos es que se reconozca el trabajo de estos jóvenes desde su calidad de artistas, buscamos el reconocimiento del otro por lo que hace, no por el lugar del que viene. Por eso trabajamos con propuestas de calidad artística y nos fuimos uniendo al ‘circuito metropolitano’ que también integran Culebrón Timbal, El Grupo Catalinas y Los Calandracas; y con otras organizaciones de Latinoamérica, de Chile, Bolivia y Perú, para formar la Red Arte y Transformación Social Latinoamericana; y ahora estamos trabajando puente con Europa”, explica Inés.

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