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01-11-2010 |

Cultura - Madres y Padres

Arte para pensar

Las Estrategias de Pensamiento Visual (VTS, por su sigla en inglés) es un método surgido a fines de los ’80 en los Estados Unidos, destinado a estimular el pensamiento crítico, la reflexión y la comunicación en un grupo. La especialista Inés Cisneros cuenta detalles sobre esta práctica y explica las ventajas de aplicarlo en el aula.

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Por Gabriela Baby

 

Las Estrategias de Pensamiento Visual (Visual Thinking Strategies) constituyen una metodología que se puede usar en el aula y que tiende a estimular el pensamiento crítico en los chicos. A partir de la observación de obras de arte (pintura y fotografía) el método, basado en preguntas sencillas, estimula la reflexión y fomenta las capacidades comunicativas de un grupo. La práctica consiste en presentar imágenes y preguntas que disparan ideas y apreciaciones que deben ser comunicadas y puestas a consideración del grupo. Un método simple para abordar la experiencia artística y comunicacional que además trae beneficios extras: desarrollo de la autoconfianza, aceptación de la diversidad de puntos de vista y la posibilidad de compartir la experiencia que brindan las artes plásticas. Inés Cisneros, especialista en didáctica del arte y capacitadora en VTS, describe cómo funciona esta novedosa práctica. 

En primer lugar, nos gustaría definir qué son las estrategias de pensamiento visual.


Las estrategias de pensamiento visual son una metodología pedagógica que se vale de las obras de arte para generar pensamiento crítico, conocimiento estético de los chicos –o de los adultos, porque también se pueden aplicar en grupos de adultos- y reflexión grupal.

Se trata de un programa armado para un año escolar que consta de once clases, cada una de las cuales está compuesta por un grupo de tres obras de arte que son presentadas al grupo junto con preguntas muy sencillas, que las hace el maestro o la persona que tenga el rol de facilitador de la actividad.

¿En qué consisten esas preguntas?

Se trata de preguntas elementales: ¿Qué pasa en este cuadro?, ¿Qué te hace decir eso?, ¿Qué más podrías agregar? Son disparadores del pensamiento, es decir, el objetivo es que generen ideas. Hay que cuidar muy bien que estas preguntas de ninguna manera cuestionen saberes o competencias del chico o de la persona que está participando de la clase. Se trata siempre de inaugurar y profundizar la discusión.

¿Qué pasa si alguien dice algo fuera de lugar o que no tiene nada que ver con la obra que se está observando?

En todo momento, el facilitador debe volver y hacer volver al grupo a la obra. Entonces, entre todos observan por qué alguien dice lo que dice. Qué podría hacerle pensar lo que dijo.

¿Qué hace el facilitador con la intervención de cada miembro del grupo?

Es muy importante escuchar atentamente a cada uno, todas las intervenciones son valiosas. Y el facilitador les da valor a cada una, en primer lugar con el silencio y la atención del grupo, y luego con el parafraseo, que es uno de los pilares donde se apoya el método.

¿Por qué parafrasear es tan importante?

Parafrasear es decir lo mismo con otras palabras. Esto sirve para que todos los comentarios sean valorados. Y para que todos lo entiendan. Porque muchas veces cuando un chico (o un adulto) habla, se pierde, se va por las ramas y no cierra la idea con la que empezó. Entonces, el facilitador ordena las ideas, las aclara para el que las dice y, a la vez, las pone en claro para todo el grupo. El parafraseo es importante para ejercer la comunicación. Y, de esta manera, se va generando un sentido grupal de la obra.



Imágenes y más imágenes


El método VTS viene envasado en un pack de once clases con tres imágenes cada una, elegidas cuidadosamente y acompañadas de preguntas también cuidadas y precisas. Una fórmula de oro que puede ser aplicada por docentes y guías de museo.

¿Por qué sólo tres imágenes en cada clase?

Está comprobado que avanzar en la reflexión grupal de más de tres imágenes cansa. Supongamos que lo hacemos en un museo, entonces observamos una imagen: qué ves, qué está pasando, por qué decís eso, etc. Si lo hacemos con más de tres imágenes produce agotamiento. Y es importante no detenerse más de 20 minutos frente a cada imagen.
 
¿Como son esas imágenes?

Las imágenes que propone VTS provienen de diversas culturas y épocas: hay arte islámico, hay fotografías, hay láminas con motivos japoneses. No es sólo arte occidental siglo XIX o XX como estamos acostumbrados a ver.  Tienen que ver también con el grupo, porque puede haber auditorios para los que determinadas imágenes no funcionan porque no les son significativas.
 
¿Cuándo “no funciona” una imagen?

No funciona cuando la gente no habla. Por eso, la selección de imágenes tiene que seguir la currícula. Muchos docentes aplican el método a medias, sin respetar las imágenes propuestas y no siempre tiene buenos resultados. La selección de imágenes es bien cuidada por VTS: se trata de imágenes sencillas, que no amedrenten a quienes no están acostumbrados a la experiencia de las artes plásticas, pero a la vez que generen ideas. 

 
Un significado colectivo

Estar frente a una obra de arte y poder ser conmovido por esa presencia no es un ejercicio sencillo ni frecuente. Cuando niños y adultos van a los museos hay información acerca de los artistas y de los movimientos estéticos, pero pocas posibilidades de entrenarse como espectadores de arte. Por eso las VTS apuntan a la experiencia grupal y personal más allá de los datos que contextualizan a cada obra.

¿Cuál es el objetivo práctico de la experiencia? ¿Construir un relato? ¿Un sentido de la obra?

La idea del método es construir un significado de la obra que sea colectivo. Y digo un significado, y no una conclusión. La idea es que cada uno se lleve la experiencia, no un saber. Y aunque cada uno tenga una visión diferente, porque no todos ven lo mismo. El significado es abierto.

¿Y qué ocurre cuando aparece la información sobre el pintor o sobre la escuela estética a la que pertenece esa obra porque alguien del grupo la dice?

Las VTS se centran en la experiencia personal y grupal del arte. No se trata de saber más o menos sobre pintura. Porque los significados históricos o estéticos que conocemos de la enciclopedia no tienen nada que ver con la experiencia directa, con la comprensión personal que se genera si uno se para a mirar con libertad una obra de arte. 

¿Cuáles son los efectos de la aplicación de este método?

Cada uno se lleva una experiencia. Y eso es lo más importante. Hay un primer ejercicio básico de comunicación grupal: escuchar al otro, comprenderlo, valorar su palabra. Y luego aceptar el punto de vista ajeno. En principio, el del artista y esto es interesante cuando se observan imágenes de otras culturas.

Desde el docente, el método ayuda a trabajar en la estructuración del pensamiento. Porque permite ver cómo se organiza el pensamiento en la cabeza de cada chico. Muchos docentes proponen al grupo que cuenten por escrito lo que ven en las imágenes y esto les permite abordar la estructuración del pensamiento en la escritura. Este es todo otro capítulo para la aplicación del método.



Planeta Cisneros

Inés Cisneros es Licenciada en Educación. Trabajó varios años en el Departamento de Educación del Museo de Arte Contemporáneo de Caracas. En Nueva York, obtuvo un Master en Christie’s Education (casa de subastas inglesa, donde luego trabajó). Se especializó en Arte Latinoamericano Contemporáneo y, entre otras experiencias profesionales, ha trabajado en organizaciones sin fines de lucro y galerías de arte. En Buenos Aires, donde reside actualmente, fue docente de la cátedra de Reflexión Artística I en la Facultad de Diseño y Comunicación de la Universidad de Palermo. Ha coordinado talleres de capacitación docente en el ESSARP (“Veo, veo ¿qué ves? Juegos, actividades y estrategias en base a obras de arte” y “Entre la palabra y la imagen”) Y se entrenó para utilizar el método VTS (Visual Thinking Strategies – Estrategias de Pensamiento Visual) en Visual Understanding Education, en Nueva York. Actualmente capacita en VTS en Espacio Dos Puntos.



Cisneros Dixit

“La experiencia del arte es muy diferente al conocimiento sobre arte. Por eso las VTS plantean un acercamiento al arte más allá del arte, es decir, sin importar nombres de artistas, ni escuelas pictóricas, ni nacionalidad, ni todos los datos que encontramos en la enciclopedia. Lo que se pone en juego en este método es el análisis personal, la experiencia y el pensamiento individual frente a la obra de arte y la generación de un sentido colectivo de esas imágenes que se van viendo en grupo. Compartir y comunicar como experiencia vivencial.”



Un poco de historia

Las Estrategias de Pensamiento Visual surgieron a finales de los años ‘80 en los Estados Unidos a partir de una investigación realizada por la psicóloga cognitiva Abigail Housen. Contratada por el Director de Educación del Museo de Arte Moderno (MoMA), Philip Yenawine, Housen se propuso explorar cómo piensan los espectadores (expertos o novatos) al mirar una obra de arte. Luego de varios años de investigación, Housen determinó cinco patrones de pensamiento relacionados con el nivel de exposición al arte de cada persona, que son la base del método VTS.

Visual Understanding Educaction (VUE) es la organización creada por Housen y Yenawine en 1996 para difundir el método VTS en el ámbito de los museos, la educación artística, y la educación en general.

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