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01-09-2008 |

Cultura - Madres y Padres

Al compás del tamboril

En un principio era una banda de rock, guiada por el pulso de la cultura del conurbano. Hoy es una Productora Cultural Comunitaria que propone una mirada alternativa, en la cual los vecinos son los protagonistas indiscutidos del quehacer artístico. Desde Moreno, las redes del Culebrón Timbal se extienden por aquella zona peculiar llamada Gran Buenos Aires.

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Por Fernanda Martell

 

“La música, el baile, las fiestas, el asado, el fútbol, la murga, el carnaval…” Un mestizaje cultural producto de la migración de trabajadores que llegaron desde países vecinos y diversas provincias de Argentina hacia las afueras de “la gran ciudad”.

En el origen y centro de esta historia se encuentran la estética y la mística de un territorio intermedio, entre la ciudad y la provincia, cuya identidad cultural se caracteriza por la multiplicidad de voces, de relatos y de prácticas. El Gran Buenos Aires y su cultura son la fuente de inspiración de un colectivo de trabajo que se dio por nombre “El Culebrón Timbal”.


Los primeros pasos dejan huella…

El Culebrón Timbal nació como una banda de rock, con una estética particular vinculada al conurbano. La riqueza cultural y las posibilidades de acción en este terreno eran tales que rápidamente El Culebrón se fue ampliando. Sumó a artistas de diversas disciplinas, a comunicadores sociales, a docentes, para formar una red que no deja de extenderse. “En los últimos años, El Culebrón Timbal ha capacitado a cerca de mil promotores culturales y comunicadores barriales, que anualmente producen cientos de eventos al aire libre y animan una Red Cultural Solidaria en cuatro distritos del Gran Buenos Aires”, afirman.

La propuesta de El Culebrón Timbal implica un modo de entender la producción artística y comunicacional muy diferente al de la mirada elitista, según la cual la cultura es el arte y éste, a su vez, algo producido por y para unos pocos. “Queremos cambiar esa idea de que cultura es ir al teatro o a un recital. De un consumidor pasivo que solamente recibe mensajes, que no es capaz de producir absolutamente nada”, señala Ricardo Esquivel, conocido por todos como “Richard”.

A través de los distintos proyectos que impulsa El Culebrón –los “aguante la cultura”, la Escuela de Arte Popular y La Posta Regional, una estrategia integral de comunicación alternativa– el objetivo es que tanto los adultos como los niños del Gran Buenos Aires dejen de ser meros receptores para reconocerse como productores culturales, agentes sociales, protagonistas de sus propias historias.

Una mirada que encontró ecos en otras personas y organizaciones que ya se encontraban trabajando en el mismo sentido. Como Richard. Él, junto a su hermano Rafael trabajaron “desde siempre” en su barrio -Mayor del Pino, partido de Moreno- en la promoción de actividades culturales. “No teníamos una idea tan conceptual de qué era lo que hacíamos, después nos dimos cuenta que eso también era arte, que la gente del barrio puede producir cultura. No hace falta tener una formación académica ni nada por el estilo. Podés cantar una canción, escribir un poema, contar chistes… podés ser un buen amasador de pan casero, todas esas cuestiones tienen que ver con la cultura del conurbano”.

Cuando oyeron hablar de los “aguante la cultura” -encuentros barriales realizados en espacios públicos y pensados para favorecer el intercambio entre los vecinos, los artistas, los comunicadores, las organizaciones- notaron la afinidad de miradas, de metodologías de trabajo, de objetivos. Inmediatamente se integraron al proyecto de El Culebrón.

Hoy, Richard coordina la Escuela de Arte Popular para niños, ubicada en el predio La Huella, Moreno, espacio que comparten con otras organizaciones zonales como la mutual El Colmenar, la Escuela Agronómica El Surco, la Asociación Civil Labranza y la Red Solidaria Abriendo Caminos.

Hoy, la banda de rock es tan sólo una pata de un proyecto que pisa firme en el noroeste del Gran Buenos Aires.


… y las huellas hacen caminos

Si un sábado cualquiera el visitante se acercara al predio La Huella, notaría un incesante ir y venir de chicos, de entre 4 y 16 años, ocupados en tareas varias: talleres de teatro, de murga, de radio, de audiovisual, de plástica. Llegan por la mañana, muchos de ellos a bordo de “El carromato”, el colectivo de El Culebrón, que recorre el barrio Mayor del Pino buscando a los niños que asisten semana a semana a las actividades de la Escuela de Arte Popular.

¿De qué hablan cuando hablan de “arte popular”? Richard ríe, pone cara de circunstancia y contesta “da para escribir un libro”. Luego se anima y propone una definición: “Yo lo resumiría con este concepto de pasar de la cultura de la delegación a la del protagonismo. Esto es esencial para entender nuestra visión del arte y de la cultura”.

¿Cuál es la importancia que reviste, para los más chicos, el tener acceso a actividades vinculadas a lo cultural? “Que adquieren otra visión, aprenden que ellos también pueden ser productores de cosas piolas”, afirma Richard. “Entonces, de la delegación al protagonismo. Esto significa que no necesariamente tienen que ser espectadores, estar sentados mirando televisión y nada más.”

La Escuela de Arte Popular dirigida a chicos es un proyecto que se concretó este año. Comenzó durante el verano, bajo la forma de una colonia de vacaciones. La repercusión fue tal –tenían un cupo para 120 niños y casi 300 inscriptos- que decidieron continuar durante el año, poniendo el énfasis no tanto en los objetivos recreativos sino en los pedagógicos.

A la hora de elegir las disciplinas, tuvieron en cuenta el grado de participación, las características de los chicos y del barrio. “El teatro y la murga son dos expresiones centrales. La radio, vista desde la comunicación comunitaria, es esencial. Plástica, donde los chicos aprenden cuestiones estéticas y el trabajo con los colores, también nos parece algo básico. Y el audiovisual es un lenguaje muy interesante para trabajar. Nos gustaría ampliar las disciplinas, pero por el momento priorizamos estos lenguajes,” explica Richard.

El método de trabajo es el de la educación popular. “Acá los chicos experimentan otra cosa, diferente a la educación formal. Esto genera otro ámbito, no sólo con los profes sino entre los mismos chicos.”

Los niños del barrio Mayor del Pino, como los de otros barrios en todo el Gran Buenos Aires, están atravesados por conflictividades vinculadas a lo económico y lo social. Los docentes y promotores culturales de la Escuela de Arte de El Culebrón no pierden nunca de vista este contexto y mantienen una relación permanente con el barrio y los padres de los alumnos. “Si tienen ganas de jugar, jugamos. Porque los chicos del conurbano están tan golpeados que, a veces, esa cuestión básica del juego no se da. Y es algo muy importante en la formación personal. Imaginá un chico que nunca tuvo esa instancia, que no pudo experimentar ese lenguaje… Es complicado. Hay que tener en cuenta las cuestiones sociales, políticas y económicas, ya que nosotros estamos con los chicos una vez por semana, y el ámbito opera de domingo a viernes.”

Son alrededor de 70 los chicos que participan en la Escuela, todos los sábados de 10 a 13. Por las tardes, los profes y promotores culturales de El Culebrón se suben al carromato y llegan a las plazas de Mayor del Pino y de Don Sancho con la propuesta “Barrio abierto”, actividades culturales de carácter recreativo dirigidas a los niños y realizadas en espacios públicos.

El ámbito barrial es el que les permite establecer lazos con la comunidad y llegar así no sólo a los pequeños sino también a los adultos. “El Culebrón Timbal es una productora cultural comunitaria. La idea es que haya una en cada barrio, ese es nuestro sueño. Y no gestionada desde y por nosotros, sino que los vecinos tengan su propia productora cultural”, explica Richard.

¿Cómo se logra este objetivo? El Culebrón tiene entre sus actividades la formación de promotores culturales, los cuales “puedan replicar este concepto de pasar de la delegación al protagonismo. Que promuevan procesos de este tipo, que puedan coordinar una reunión en su barrio, un “aguante la cultura”, una murga. Un promotor cultural se forma en una red barrial, no hace falta que vaya a estudiar a la universidad. Puede ser un vecino que tiene ganas de hacer cosas para que su barrio mejore” señala Richard.

La Escuela de Arte Popular es una nueva apuesta de El Culebrón en este sentido.


La infancia como tema prioritario

El Culebrón Timbal integra la Red por los Derechos de la Infancia, que reúne a organizaciones sociales, a profesionales y a la Municipalidad de Moreno. Con la organización de jornadas y eventos culturales, ponen sobre la mesa temas tales como el buen trato hacia la infancia, la violencia familiar, cuestiones de género, educación sexual y salud reproductiva, medio ambiente y contaminación.

Se realizan talleres y actividades orientadas a niños y a adultos. Actualmente están trabajando en un documento sobre infancia, en base a los datos con que cada organización cuenta. “La idea -explica Richard- es realizar acciones para seguir de cerca el tema de políticas públicas concernientes a la niñez."

De a poco, los cambios se hacen ver. “Aquí y allá, en los barrios de Moreno -afirma Richard- los vecinos empiezan a ocuparse de las necesidades que consideran más importantes." La infancia y sus derechos es una de las líneas en las que El Culebrón Timbal trabaja, en el día a día, con la convicción de que, más allá de los resultados, los procesos que se generan son, a la vez, el camino y la meta.


El Culebrón Timbal. Predio La Huella. Ruta 24 (ex 197) y Baigorria. Parada Pascualone. Cuartel V, Moreno.
Tel: 02320-452423.
www.culebrontimbal.com.ar / info@culebrontimbal.com.ar

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