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01-11-2003 |

Notas y Entrevistas - Musica para chicos

20 años… ¿no es nada?

Sonsonando -integrado por Delia Capurro, María Cristina Castro, Fernando Beckerman, Gabriel Menéndez, Ariel Zimbaldo y Edith “Beba” Raspo- es uno de los primeros grupos de música para chicos de todo el país. A 20 años de sus primeros recitales, la directora Beba Raspo hace un repaso por la historia del conjunto.

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Por Ariel Saidón


  
20 años es un buen momento para un balance. Empecemos por recordar los inicios de Sonsonando.

Nuestra propuesta surge porque nosotros veíamos que los chicos más chicos no tenían su recital de música, con ciertas características. Porque música siempre hubo, propuestas para los chicos siempre hubo en los medios masivos de comunicación. Pero no veíamos que hubiera un cuidado especial sobre qué cosas se le ofrecían a los chicos.

Entonces, convoqué a un grupo de gente con la idea de armar una serie de recitales con temas que estén cerca de la cabeza de los chicos, como es la música de las canciones infantiles, pero con una elaboración especial. Que no fuera la canción cantada solamente sino que tuviera además una base instrumental y rítmica más elaborada, trabajada musicalmente y expresivamente. Seleccionamos un repertorio de canciones, calculando el tiempo de atención que podía tener un niño escuchando música, armamos un recital de 50 minutos y lo presentamos en el Collegium Musicum que nos cedió sus salas.

¿Cómo fue ese primer contacto del grupo con el público?

Estábamos en una sala enorme con un montón de sillitas para los chicos. Y habíamos dejado un espacio prudencial para que nos vieran, para que nos escucharan. Lo notable fue que poco a poco durante el recital los chicos se fueron acercando y terminaron pegados a nosotros. Realmente sentimos que éramos capaces de comunicarnos con los chicos.

¿Cómo continuó la historia?

A partir de ahí comenzamos a hacer recitales en escuelas, en fiestas fuera del horario escolar, adonde invitaban a los padres. Y empezamos a notar que los padres también disfrutaban del espectáculo. Esta fue una de las cosas más interesantes que descubrimos.

Después pasamos a los centros culturales, hicimos temporadas en teatros, participamos en el Primer Certamen de Teatro para niños que hizo la Municipalidad de Buenos Aires (donde obtuvimos una mención especial), y fuimos invitados a participar en encuentros internacionales de la canción infantil.

¿Cómo fue definiéndose el perfil del grupo?

Al principio nos presentábamos como un grupo musical pero poco a poco fue tomando su propio perfil e incluso se fue definiendo el conjunto en cuanto a sus integrantes. El nombre Sonsonando surge después de las primeras actuaciones en un café en la calle Corrientes. Casi al mismo tiempo en que se iba definiendo el perfil del grupo, apareció un hilo conductor del espectáculo. Así surgieron los cuatro espectáculos que nosotros hicimos a lo largo de estos años, a cada uno de los cuales corresponde un CD. Porque pensamos que era importante que los chicos además de participar con nosotros en un recital pudieran continuar en casa escuchando estas músicas, recreándolas e inventando cosas a partir de ellas.

En su repertorio se destacan las rondas tradicionales…

En un comienzo tomamos las rondas tradicionales, y también trabajamos con canciones que en ese momento componían autores como Silvia Furnó, Esther Schneider, entre otros que componían para los chicos. Porque en nuestro país tenemos una buena trayectoria de gente que escribe para los chicos desde hace muchos años. María Teresa Corral, María Elena Walsh…

Pero pronto empezaron a surgir canciones nuevas. Por ejemplo, para nuestro primer espectáculo que se basaba en un viaje en tren hicimos una canción sobre los vendedores ambulantes. Y para este último espectáculo, Ariel Zimbaldo hizo un tango con una letra de Occe Califa que hace rato nos venía dando vueltas.

¿Cuáles son las grandes similitudes y diferencias entre el Sonsonando de hoy y el de los inicios?

Lo que se mantiene es lo que fue el objetivo fundacional: ofrecerle a los chicos un espacio y una propuesta musical que sea lo más abarcativa posible. Nosotros no nos dedicamos a un estilo específico, sino que tomamos desde la música ciudadana a la folklórica, canciones infantiles, música tradicional europea y temas de compositores de la actualidad.

Pero frente a cada cambio de integrantes, también ha cambiado la sonoridad del grupo, porque cada integrante es una individualidad con sus propias características y su propio caudal creativo. De repente, aparece un especialsta en percusión, en canto o en vientos. Y entonces lógicamente hay que aprovecharlo.

El último CD de Sonsonando incluye nuevas versiones de viejas canciones, ¿como es que surgió la necesidad de recuperarlas?

Las Cuatro Estaciones de Sonsonando fue el primer cassette que grabamos, y que no volvimos a reeditar porque fue realizado con una tecnología que después fue superada. Años después nos pidieron que recuperaramos estas canciones. Los que habían sido niños cuando las hicimos, y que ahora traían a sus propios hijos, nos pidieron volver a escucharlas. Entonces, el anteaño pasado volvimos a grabar algunas pero en un CD. Y como las sonoridades son otras, los estilos son otros, las personas son otras, entonces la concepción de las cosas es distinta. Se llamó Las estaciones de Sonsonando.

¿Se podría decir que hay una sonoridad característica de Sonsonando, entonces?

Claro. Como agrupación tiene diversidad de voces, con todas las voces de un coro mixto (soprano, contralto, tenor y bajo) y si bien tenemos un instrumental que es bastante definitorio de Sonsonando (guitarras, una percusión bastante importante, instrumentos de viento) en el que todas las familias de instrumentos están representadas, utilizamos también material no convencional pero seleccionado específicamente para producir diferentes sonoridades. Con esto queremos hacer entender a los chicos y a los grandes que uno puede encontrar en su casa algo con lo cual hacer música, siempre y cuando ponga el cuidado de buscar qué sonidos interesantes se pueden producir. Y en esa búsqueda está la sensibilización. La idea es acercar nuestra música a los chicos y a la familia para senzibilizarlos musicalmente, para que puedan comprender ese lenguaje, acercarse a él y usarlo.

Lo que seguramente cambió en estos 20 años es el panorama de la música para chicos.

Mirá, nosotros fuimos de los primeros grupos que se formaron. Antes había habido un grupo que se llamaba Las Musinas, formado por un grupo de gente del Collegium Musicum. Luego de eso apareció el Pro-música de Rosario con toda su historia, su bagaje de canciones grabadas y después aparecieron las grabaciones de Ruidos y ruiditos con Judith Akoschky. En esa época tambien estaban Leda y María (Leda Valladares con María Elena Walsh). Esos son un poco los antecedentes con los cuales nosotros nos nutrimos. Pero cuando nosotros empezamos no había propuestas para los chicos; Ruidos y ruiditos ya no se hacía más, María Elena Walsh tampoco hacía más presentaciones, sólo cuando venía el Pro-Música de Rosario. De todas maneras, lo nuestro empezó muy humildemente.

Y después fueron surgiendo otros grupos…

Con el tiempo empezaron a aparecer otros grupos, algunos de los cuales dijeron que nosotros habíamos sido su referente, lo cual es conmovedor. Con quienes nos encontrábamos bastante era con Los Musiqueros, nos encontramos en el Festival de Necochea, en el Parque Centenario. Empezamos a caer en circuitos comunes y así es como surge la idea de que armemos un espacio común. Ahora hay un abanico impresionante de propuestas para los chicos.

Sonsonando es uno de los grupos fundadores del Momusi, ¿cuál es el resultado de esa experiencia?

Después de venir de México, del 3er. Encuentro Latinoamericano de la Canción Infantil, donde tuvimos muy buena repercusión armamos el Momusi, el Movimiento de Música para niños, con María Teresa Corral, Los Musiqueros, Caracachumba y Mariana Cincunegui (de Mariana y los Pandilla). La idea era que varios grupos nos reuniéramos porque teníamos los mismos objetivos, cada uno con sus caracterísiticas, su capacidad y su idiosincracia. Todos nos respetamos y valoramos lo que cada uno hace, sobre todo los grupos fundacionales, a los que se unieron grupos muy interesantes.

Creemos que se ha abierto un espacio muy valioso, que se cumplió ese objetivo de ofrecer una gran gama de propuestas para los chicos. Cuando se dice que a los chicos les gusta el rock o la cumbia, por ejemplo, se los encasilla en un sólo tipo de música pero tal vez es porque no se les ha dado nada más que eso. Y nosotros consideramos que es una lástima que se les haya limitado su horizonte. Porque en realidad los chicos no eligieron nada, los adultos les eligieron determinada cosa. Y los pibes no tienen otra posibilidad de conocimiento.

La mayoría de los integrantes de Sonsonando son también docentes, ¿cómo conviven el artista y el docente?

En realidad, cada uno de nosotros cuando da clase es un artista. Nosotros no creemos que la docencia sea algo rígido, y menos en algo artístico como la música. Nosotros creemos que la clase tiene que ser un encuentro donde se dé espacio para que los chicos se conecten con la música. En ese momento, nosotros nos convertimos en un coordinador de acciones donde los chicos descubren qué cosas pueden hacer con ella.

Decías que en la clase son artistas, ¿en los conciertos son también docentes?

No, el espectáculo no es docencia. Nosotros pensamos que el espectáculo tiene que ser eso: una muestra artística. Está en la capacidad nuestra la posibilidad de conectarnos con el público a través de la obra musical. Pero nosotros no pretendemos enseñar nada, de ninguna manera. No perseguimos ningún objetivo pedagógico. El objetivo es que los chicos tengan una propuesta musical, que disfruten de esa propuesta y si quieren la puedan continuar en su casa, para jugar, para cantar con sus amigos, con sus padres. Y si eso es motivador para para inventar otros juegos y seguir cantando; fantástico.

Desde tu punto de vista, ¿qué es lo que caracteriza a la música para niños?

En realidad, los niños pueden acercarse a todo tipo de música. Pero hay cosas que son propias del mundo de los chicos. Hay sonoridades que son más atractivas para ellos, hay textos que les son más apropiados y también hay una estructura musical que es más clara y con la cual los chicos se identifican.

¿Por qué un músico elige hacer música para chicos?

Lo que motiva es que, en determinado momento, sentimos que nos conectamos con los chicos. Y a partir de ahí todo empieza a fluir con una gran naturalidad. Es un ida y vuelta. Muchas de las cosas que nosotros hacemos las tomamos de los chicos, ellos son los que nos dieron las ideas. No hay nada más lindo que ver a un chico que le brillan los ojos porque se identifica con algo que está sonando y se conecta, ya sea cantando o jugando, con lo que uno hace.

¿Es necesario haber pasado por la docencia para hacer música para chicos?

No. Por ahí la docencia puede ayudar porque uno tiene la oportunidad de ver a los niños en grupo. Pero creo que pasa más que todo por lo que cada uno es como persona, por su propia intuición y su capacidad de acercarse a los chicos. Como, insisto, esto es una posibilidad desde el punto de vista de la comunicación y no desde la enseñanza, la idea es tender un puente y ver si podemos conectarnos y lograr ese feeling con los chicos. Después de una función en la que todos bailaron, cantaron, jugaron con nosotros y se hizo ese silencio necesario para escuchar una canción es cuando sentimos que lo nuestro vale realmente.

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